2010

Odisea Dos.

Espero que no sea un acierto y que no sea cierto, porque la odisea de 2001 todavía tiene una parte de mí errando por Júpiter en forma de cuerpo inerte. Valga el símil cinematográfico de sendos dosmil para introducir, así como de pasada, que a mí la Odisea Dos me gustó. Y como por aquel entonces fue el único terrícola que hizo esa afirmación, ya no he querido volver a verla, por si acaso pasa a ser una película cero, invisible, inexistente, un agujero negro de película. Pero por qué te gusta eso, me decían como quien te pregunta a los 5 años pero por qué has pintado las paredes con las ceras de colores y yo respondía que por la cuestión de la ausencia, la posibilidad del retorno, la materialización del tiempo no vivido (que no perdido), los fantasmas del mientras tanto (que no del más allá; en todo caso, no más allá de Neptuno y Urano), la vibración flotante en lo intacto de la evidencia de lo inexistente. Más o menos a esas alturas me hacían poner puntos suspensivos con un ya vale, ya vale cuando todavía me quedaban unas cuantas razones, no tantas como para equiparar el número del título, o sí si me pusiera a componer unas variaciones verbales sobre el tema principal. No fue nunca el caso, como tampoco el de volver a ver esa película. Creo que si algún día me decido a volver a ella podré vivir más directamente en carne propia todas las cosas de la lista anterior. Explorarla. La película. Hacer una exploración al espacio interior de esa película temeraria e incomprendida para traer evidencias de su posible error u horror. Eso hace que tenga la cuenta atrás detenida.

2 pensamientos en “2010

  1. Ferre

    No eras el único, emejota, no lo eras. Vale que en comparación con “2001”, “2010” pecaba de falta de ambición (no “s’hajodío”, ante Napoleón, todos pecan de ello), pero seguía siendo una pelí de ciencia-ficción muy interesante. Y si no hubiera existido la película de Kubrick, lo hubiera sido más… claro que si no hubiese existido “2001”, lo más seguro que que no habría habido “2010”. En definitiva, que su origen es su acierto y también su maldición, y que hay que tratar de verla olvidándonos de las coreografías espaciales de Kubrick. Y Roy Scheider era de esos actores que no eran la leche, pero siempre te los creías, ya estuviera ante un tiburón, cubriendo la espalda de su colega “popeye” o metiendo a su maratoniano hermano en problemas con los dentistas.

    Peter Hyams en aquella época todavía sabía hacer cosas la mar de entretenidas en ese género: “Atmósfera Cero” (que de original tampoco tenía nada, pero que era estupenda y funcionaba a la perfección) y la muy rescatable “Capricornio Uno” (con una de las mejores bandas sonoras que hizo Jerry Goldsmith).

    Saludos y feliz año,

    Ferre

  2. emejota Autor

    Patidifuso me dejas, buen Ferre. Que estemos de acuerdo (y dos veces, porque también considero muy rescatable “Capricornio Uno”!) en un mismo post y nada más empezar el año nos pone la cosa difícil para lo que queda de 2010 ;)

    Y sí, la sombra del monolito de Kubrick es muy alargada pero sin él no existiría esta otra película.

    Un abrazo y feliz año.

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