Adviento

Bach dirigió por primera vez su Cantata BWV 61 el 2 de diciembre de 1714, el primer Domingo de Adviento. Tras ser nombrado Kantor en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig, en 1723, la recuperó incorporándola a su primer ciclo de Cantatas de Leipzig.

La inusual conclusión de la obra sustituye el tradicional Coral por un breve movimiento que ilustra, deliciosamente, la capacidad de Bach para iluminar el sentido del texto con sonidos, creando una imagen musical del mismo. El texto dice lo siguiente:

Amén, amén.
¡Ven, hermosa corona de alegría,
no te demores más!
¡Te espero impaciente!”

La idea principal es la de la espera y el ansia ante el advenimiento de Jesús. Y la música contribuye a realzar esta idea de varias maneras:

1. En primer lugar, la multiplicación entre las voces del coro de la palabra “Ven” (“Komm”, en alemán). Ven, suena en las sopranos y en los bajos; ven, se repite con insistencia entre las contraltos y los tenores. Eso subraya la impaciencia, las ganas.

2. Hay un momento muy especial coincidente con el verso final. Al entonar las palabras “Te espero impaciente”, el coro canta una escala musical completa en sentido descendente, es decir: do, si, la, sol, fa, mi, re, do. Así de sencillo y de eficaz. Porque el efecto es evidente: se trata de la ilustración musical simbólica, la llegada desde las alturas, del Hijo de Dios.

3. Mientras esto ocurre y las voces descienden, los instrumentos comienzan a hacer el movimiento contrario, ascendiendo hacia los agudos. Al mismo tiempo, Bach aprovecha las últimas voces que se han quedado rezagadas con el “amén” para hacerles prolongar la vocal inicial, la “a”. El efecto es precioso: mientras los instrumentos “alzan” la vista hacia arriba, las “aes” de las voces sugieren la imagen del asombro y de la sorpresa, las bocas abiertas en actitud de asombro y de anhelo ante el inminente advenimiento.

Visto así, sobre el papel, parece complejo. En el conjunto sonoro, que es donde hay que “verlo”, es de una sencillez y una eficacia pasmosa.

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¿Lo escuchamos de nuevo?

4 pensamientos en “Adviento

  1. Lili

    Los afectos, ya desde Peri y Caccini, ….es lo que tienen. La escritura musical redunda en el resultado: la direccionalidad, el alargamiento de algunas figuas, ciertos retardos o cromatismos, …Todo lo puede escuchar el oyente, pero no verlo. Para ello necesita la partitura, y esta no está al alcance de todos. Bach escribía para sus mecenas, su religioso público, y sobre todo, para él mismo. En este caso, la cantata “suena” aquello que ya comentas, y también se puede ver. Si fuera posible, olería a incienso y polvo, sabría dulce como un caramelo de toffee cubierto de chocolate, y su tacto sería el del tafetán de seda.

    Saludos

  2. Euterpe

    ¡Qué buen post, gracias! Aquí tenéis la partitura de esa cantata:
    http://www.sheetmusicfox.com/Bach/bwv061.pdf
    La adoro, me encanta la versión del Tölzer Knabenchor y Harnoncourt (Teldec). Por cierto: el fundador y director del Concentus Musicus Wien cumple el domingo 80 años, de ello hablo en http://toelzerknabenchor.blogspot.com.
    Es originalísimo trasladar el análisis musical a sabores, jamás me había topado con metáfora similar. ¿A qué sabe el coro inicial del Oratorio de Navidad, por ejemplo? ¡Jejejejejeje!
    Mariano, no sé qué vídeo o audio has puesto porque aparece incrustado y por tanto como imagen.
    El coro inicial de la 61 es magnífico, y esos niños de Tölz… Ya sabéis que tengo debilidad por ellos. ¡Y con qué energía, con qué vitalidad lo hace Harnoncourt! Gracias, gracias por esas maravillosas versiones, Herr Harnoncourt.

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