Identidad

Auditorio BarañainEn la realidad pasan cosas más extrañas que en la ficción, de ahí mi admiración  por los que son capaces de fabular historias sacadas de la manga. Iba un día, no hace muchos, caminando por la calle cuando me topé con un cartel publicitario que preguntaba: “¿Quién es Emejota?”. Sustitúyase el nombre que me identifica en este norte imaginario de palabras con el nombre que me corresponde cuando no estoy tecleando y después imagínese mi asombro al leer de nuevo la pregunta “¿Quién es Emejota?” que figuraba en el cartel. Creo que yo, me respondí al mismo tiempo que respondía a la pregunta que me formulaba el cartel. Me pareció todo muy raro y miré a mi alrededor como si hubiera hecho algo malo esperando que no mirara nadie. Bajo la pregunta, impresa en el cartel, figuraba la fecha de hoy, un lugar y una hora, las 20:30. Me entró cierto morbillo. Vas por la calle, un cartel pregunta quién eres y por si no lo tienes claro te prometen contestación proponiéndote una cita con lugar, fecha y hora.

Efectuada la llamada de teléfono correspondiente, bajo una lluvia de hojas de otoño y mientras avanzaba por las calles, supe que Coral Barañáin preparaba un concierto con la integral de mi obra vocal. Y eso, Qué integral y Pero ya da para llenar un programa, fueron tres preguntas que formulé, de eso estoy seguro, lo que no recuerdo es en qué orden.

Hay un momento de incredulidad, inducido por la visión del cartel, en el que por una parte te dejas llevar como si siguieras una broma pero al mismo tiempo algo por dentro empieza a decir ay ay ay y glups, todo al mismo tiempo. A veces caminas bajo una lluvia de hojas de otoño y te entran sudores de primavera, sobre todo cuando a través del auricular te enteras de los detalles y la cosa pinta en serio. Tan en serio pinta que tecleo a unas horas de salir en coche para allá y tengo una sensación de curiosidad y pudor, un algo que no sé yo y al mismo tiempo un agradecimiento a toda la gente involucrada porque me consta que lo hacen con mucho afecto y muchos sudores invertidos.

Una historia que empieza con tintes surrealistas todavía guarda en el tintero algo para el epílogo: tengo prohibida la entrada en el auditorio hasta una hora determinada y esa orden, lejos de producirme ese cosquilleo como de víspera de sorpresa de fiesta de cumpleaños, me produce cierta alarma. Qué me encontraré, si, total, las partituras ya las conozco y en ellas no hay corcheas sorpresa ni acordes escondidos. También tengo aviso de que me pase por taquilla a recoger las invitaciones que están a mi nombre, pero creo que quien me ha dejado el aviso no es consciente de la escena que se va a producir, buenas tardes, buenas tardes, tengo unas invitaciones reservadas para Quién es Emejota, me dice su nombre, por favor?, soy Emejota. A partir de entonces, cuando se enciendan las luces del escenario, se supone que voy a saber algo más de mí. No sé si mirar con atención o girar la cabeza con disimulo hacia otro lado. Depende de quien resulte ser.

2 pensamientos en “Identidad

  1. toni

    alguien que desvela tus secretos ante un patio de butacas repleto da cierto pavor, mucho miedo, y un ánimo extraño, mezclado con cariño y calma y alguna cosa más que mejor no desvelamos, no sea cosa que alguien vaya a contarlo.

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