Grados

Pues pocos. Como tres a la hora que el día levantaba el telón. Tenía que madrugar para dar una clase/charla/experimento a unos niños de un colegio de Pamplona y al acostarme pensé que lo de las charlas es cosa nocturna en mi ritmo biológico aunque también es cierto que el público habitual no es infantil. Confié en el despertador para que cumpliera su cometido puntualmente pero esta vez he sido yo quien ha despertado al despertador haciéndole tap suavemente en la zona correspondiente por donde acostumbra a bostezar y a emitir esos sonidos vigorosos que contrastan con mi estado de shock. La razón de mis desvelos, la última dosis de elixir 2.0, que me parece que cayó torcida.

Al punto de la mañana hacía frío y eso era una novedad. Pero frío de los que dejan una pequeña capa de escarcha sobre los coches. Te cruzas con los habituales, funcionarios, estudiantes y el frutero de abajo, y muestran las mismas identidades pero encogidas. Yo iba un poco fresco, para variar. Ya no tengo abuela para decirme eso de pero qué fresco vas, hijo mío, jo! y Gloria-madre llamó ayer para decir que se iba unos días. Habrá que pensar en buscar la bufanda que tejió “puntico a puntico” Gloria-madre el año pasado.

Hay una belleza especial (fría belleza, vale, pero eso no la hace de menos, al contrario) en un amanecer anticiclónico como el de hoy porque entre el horizonte y los ojos el frío parece captar una instantánea del aire, con sus franjas que van del azul grisáceo al malva, dejando suspendida una película transparente en la que pongo mi atención mientras el autobús recorre el camino acostumbrado por la autopista. Absorta se queda la atención. Luego llegas y trabajas y disfrutas y terminas y vuelves. Y nunca sabes lo que te depara la tarde hasta que llega y te sorprende.

7 pensamientos en “Grados

  1. C.

    Los de la mañana, encantados, que me han llegado voces. La que más directamente me llega me ha dicho que te transmita que fue muy interesante y que les vino al pelo para la clase de teoría de la tarde en la escuela de música, y hoy ha preguntado si van a tocar en una de esas iglesias que parece que se mueven.
    Lo de la tarde, no sé, pero suena bien :)

  2. Lili

    «(…) Yo apliqué por primera vez la determinación “guerrera” en la música. Seguía con ello a las enseñanzas de Platón… Pero… buscaba una determinación para la “ira”… Hasta ahora se había conseguido solamente expresar dos clases de sentimientos con la música: la gracia del amor y el FRÍO de la ausencia de los sentimientos».

    Claudio Monteverdi en su introducción a Madrigales guerreros y amorosos.

    Siempre se aprecian más las cosas por la contraposición de contrarios. Que el frío de la calle contribuya a que disfrutes más del calor de (lo que sea). Saludos, sin motivo.

  3. marlene

    Conozco a Platón de refilón a Monteverdi no lo conozco(imagino que será algún genio de la música,que prometo investigar).
    Pero lo que si conozco ,son esas mañanas frías pero preciosas con sol,ese momento antes de salir a la calle, cuando una voz te paraba en seco en la puerta de casa y te decía “La bufanda!!!!”(con tono de haberlo dicho…todas las mañanas de invierno) y un “Seguro que no te dejas algo más?????” y en su mano estaban los guantes ó la mochila ó el almuerzo ó…..
    Y sobre todo ese calorcito cuando llegabas casa,te sentabas en la mesa de la cocina(manía que todavía conservo)y empezabas a relatar esto y aquello que había pasado durante el día ,hasta que esa misma voz de la mañana te decía ” Hora de merendar y hacer los deberes?”

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