Muros

El día que cayó el Muro de Berlín era de noche, eso para empezar. Y si estaba viendo la tele y me enteré del asunto es porque mientras aquel revuelo de gente llenaba la pantalla y la voz de los periodistas delataba un nerviosismo oscilante entre el escepticismo y la euforia de quien se sabe testigo directo de un momento de la historia es porque mi vídeo vhs Akai acaba de decir stop para siempre y eso me puso de mal humor, lo que demuestra que en el mundo pasan al mismo tiempo cosas muy distintas y distantes entre sí y eso parece ser lo normal aunque a mí siempre me ha parecido eso un poco raro, no sé, a uno le entra a veces la sospecha de si las cosas estarán interrelacionadas de una manera que no podemos imaginar, quién sabe si de una forma que hasta nos dejaría patidifusos.

Toca poner un punto.

Ahora ya podemos continuar sin posibilidad de ahogarnos por falta de aire y aunque el punto precedente haya aparecido como punto y aparte habiendo nacido con intención de ser seguido. Sigamos entonces. Siempre he tenido la sensación de que mi vida está más relacionada con aquello que no me es cotidiano, como si mi lugar estuviera fuera de campo. Será por eso que, en no pocas ocasiones, noto en la distancia un algo que en la frecuencia modulada del dial diario no sintonizo de la misma forma, y ya me gustaría. Intuyo cosas tras otros muros. Cabría pensar que todos queremos lo que no tenemos pero es que este párrafo no va por ahí. Se trata de algo más más sencillo y más raro cuya explicación ya la he puesto al principio del párrafo. No es vagancia por teclear, es que si me pusiera a explicarlo mejor me saldría igual.

Qué tendrá que ver esto con la sospecha de si las cosas estarán interrelacionadas. Pues algo, seguramente. Porque siempre, desde esa distancia donde la casualidad o las circunstancias han hecho que ponga la atención, he terminado por encontrar un vínculo inesperado y potente hacia otras cosas de nuevo cotidianas. Como si en ese allá donde nunca te vas a desenvolver y del que a veces apenas sabes nada se encontrara el eslabón que le faltaba a la cadena de mi biografía para proseguir el argumento.

La noche que cayó el Muro de Berlín estaba en cuclillas frente al vídeo que había dicho stop para siempre y con la cabeza alzada hacia el televisor donde informaban y aparecían imágenes de la noticia. Enseguida me dí cuenta de que, aprovechando la confusión reinante, mi artritis se había encargado de hacerme vudú clavándome un trillón de agujas por todo el cuerpo, de manera que totalmente paralizado por el dolor me dejé caer al suelo en un ay tan hondo que ni siquiera llegó a los labios y me quedé mirando al techo hasta que alguien se percatara de mi ausencia y pudiera traerme el enésimo chute de Voltarén de la jornada.

Veinte años después pasa una cosa que me parece que no es buena y además no está recetada. Porque si en aquel entonces una ideología política cayó para encontrar consuelo en otra, ahora este capitalismo que hasta ayer marchaba ufano va dando tumbos. Eso a nivel general. Dentro de los muros de las páginas de nacional, la izquierda gobernante se desploma en los sondeos pero es que la derecha aspirante lo mismo. Ya sea visto en plano general o en primer plano, todo parece caer sin que la falta de alternativa en todos los órdenes altere el pulso de la apatía dominante. De todas formas, para alivio y excepción a lo que viene convirtiéndose en norma, hoy Jorge Javier Vázquez ha celebrado, puño en alto, su supremacía ante el programa del partido hasta ahora en poder del share, confirmándose en alternativa para las próximas emisiones entre los vítores de unas señoras de Talavera y al tiempo que Belén Esteban ponía cara de jódete mirando a la cámara con honda satisfacción. Yo asístía a ese momento.

3 pensamientos en “Muros

  1. toni

    las caídas duelen, pero siempre son para levantarse después. vestidos igual o disfrazados de otra cosa. de capitalismo, de izquierda o de derecha. la cuestión es volver a levantarse. una y otra vez. que ahora es más difícil? puede ser. pero también más global. y más rápido. y más visceral. y más estúpido. y más… bueno, mejor lo dejamos. levantémonos. aunque sólo sea por si acaso.

  2. C.

    Cuando cayó el muro yo ya había comprado mi billete para el otro lado del muro aquel verano. Entonces me di cuenta de que ya no tendría que viajar al otro lado, sino que todos estaríamos del mismo lado. Sin embargo, en vernao resultó que era obvio que el otro lado de Alemania seguía en gran parte allá, no al otro lado del muro físico, sino del que habían construido años y años de caminos e ideologías dicersas. Hace poco volví y, fastos conmemorativos aparte, aún es patente (es la huella de la Historia) que a pesar del barniz de la globalización, hubo un muro.

  3. Asthar

    En casa de mis padres, en la entrada, tal vez con intención de que fuese y ejerciese nuevamente de muro, mi padre tenía colgado de la pared un trozo verdadero del caído….con graffittis y todo….

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