Archivo por días: 5 noviembre, 2009

Comunicación

En el set de rodaje de “@Wendy”, el pasado septiembre, en el decorado cuidadosamente descuidado que, por exigencias del guión, precisa de una habitación habitada por el tiempo y olvidada de todos.

Los técnicos ultiman los preparativos de la siguiente escena y trasladan luces y hablan entre ellos pero resulta fácil preparar a David para la escena más difícil porque lo que muestran esos ojos que te miran como con temor es en realidad una entrega incondicional. Por eso es suficiente usar un hilo de voz, dibujar en el aire cuatro frases y encontrar en el breve silencio posterior el asentimiento. La mayor certeza, la comunicación más honda, te la da ese silencio cuyo significado percibes nítidamente. Luego viene el agradecimiento en el rostro relajado que te sonríe, que esa es otra de las cualidades de David, el agradecimiento profundo, y aún después el lenguaje de las manos buscando otras manos pone la rúbrica de la complicidad. Sólo entonces llega el momento de la concentración en solitario y aunque me retiro, lo hago en apariencia: aunque me aleje unos metros, el hilo invisible por el que fluye todo lo vivido, lo hablado, lo puesto en común y, sobre todo, el aliento y el ánimo incesante sigue enviando señales, sigue emitiendo latidos.

Así todavía hoy.

Un día fuí al encuentro del actor y descubrí, con sorpresa, a mi alter ego. Puedo decir por tanto que el día que lo conocí, lo reconocí. Y el instinto, que había hecho su apuesta tiempo atrás, respiró con satisfacción. Lo que no podía decirme el instinto es que iba a encontrarme con un ser humano excepcional. David pertenece a esa clase de personas que llega para quedarse en el corazón. En eso estamos de acuerdo todos los que hemos tenido la fortuna de encontrarlo en el camino.