Grande

López VázquezHe oído en las noticias de la radio que se acababa de morir José Luis López Vázquez y he sentido mucha pena y, al mismo tiempo, una admiración profunda. Hay actores buenos y muy buenos. Luego están los grandes. Y aún después viene una categoría de serie limitada, fueras de serie más bien, a la que pertenecen unos pocos. López Vázquez pertenece a ese club. Había y hay, porque lo de este hombre pervivirá por los tiempos de los tiempos, unas circunstancias que lo convierten en único: la versatilidad, la personalidad inconfundible (desde el gesto de la mandíbula a la voz y su manera de articular las palabras) y haber sido escritor y representante involuntario, en cada uno de sus trabajos, de muchos capítulos de la historia reciente de todos. Las últimas noches, acordándome de la conversación mantenida con un amigo, frecuenté esa oficina bancaria donde se prepara un atraco a las 3 y la sonrisa acudió puntual a la boca como lo hace siempre al contemplar a esa pandilla de infelices que te despierta tanta ternura y que bajo las órdenes del jefe de la banda, José María Forqué, hacían una parodia del “Atraco Perfecto” de Kubrick con ecos del “Quinteto de la muerte” de Mackendrick aunque al final el botín resultante era una radiografía exacta de todo aquello en lo que los espectadores del estreno se reconocían.

Contemplar una y mil veces a López Vázquez derrochando genialidades a lo largo de metros y metros de celuloide en “Plácido”, “Mi querida señorita” o la trilogía de “La escopeta nacional” (sigo pensando que esa trilogía muestra mejor que muchos libros de historia ciertos aspectos de la Transición) no tiene precio. Una de las cosas que más me gustan de actores como López Vázquez es que en todo momento supieron ser lo eran: cómicos, qué palabra más bonita, recipiente de tantas cosas, cómicas y no; y en esa palabra estaban las tablas del escenario, de primera y de segunda división, el polvo de los caminos, la entrega al público, la devoción y la vocación, el sacrificio silencioso y, sobre todo, no ponerse a enarbolar causas solidarias con gesto raro de intelectual tontaina por ser actor. Solidarios somos todos si tenemos la voluntad de serlo. Tontaínas con ínfulas de intelectual son otros. López Vázquez supo que la función debía continuar pasara lo que pasara, en blanco y negro o en color, en la tele, en el teatro o en el cine. Su acción solidaria queda en forma de bálsamo en el corazón de muchas generaciones de españolitos que, en momentos necesitados, se iban a la cama con la sonrisa puesta o la emoción en la garganta.

5 pensamientos en “Grande

  1. Rachel

    Yo lo he leído antes de irme a trabajar y me quedau así como sin saber qué decir. Y sí, da pena porque le has visto tantas y tantas veces….

  2. marlene

    Un buen actor y sobre todo afortunado… mas de 60 años trabajando en lo que mas le gustaba el cine y además antes de morir (no como a otros grandes actores y actrices casi siempre secundarios)se le reconoció su trabajo por parte de profesionales y por el público. Es curioso creo que nunca hizo de galán, pero llego muchas veces al corazón de la gente, “Y tú quien eres” su última pelicula es un ejemplo de esto.

  3. Jesús

    Hola

    Es la 2ª vez que escribo esto, no sé qué hecho pero mi primer escrito ha desaparecido.

    Decía yo que si es una gran pena lo de este mounstruo -que para mí no era tan feo-. Un fenómeno, equiparable a los buenos cómicos italianos de la buena Comedia Italiana.

    Esos que te hacen reir y a la vez te ponen el corazón en un puño, que un mal guión lo hacen digno y, uno bueno lo hacen especial.

    Aún nos queda alguno de esos de serie limitada como, Manuel Alexandre aunque sin ese carisma y creo que, sin ese reconocimiento popular.

    Bueno no me quiero liar mucho que este blog es de intelectuales y a mí me viene un poco grande -y eso que esta es mi 2ª intervención-.

    Un saludo,

    Pd.:el otro día vi la película “Bienvenidos al norte”, me reí mucho y, no sé porque pero, la veía y me venía a la cabeza este diario -y no sólo lo digo por el nombre-.

  4. toni

    las penas, cuando vienen, son así, de sopetón.
    y te quedas triste y medio contento por haberle podido conocer. aunque sea sólo en la pantalla. qué grande.

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