Grande 2 noviembre, 2009
Escrito por emejota en : Cine
He oÃdo en las noticias de la radio que se acababa de morir José Luis López Vázquez y he sentido mucha pena y, al mismo tiempo, una admiración profunda. Hay actores buenos y muy buenos. Luego están los grandes. Y aún después viene una categorÃa de serie limitada, fueras de serie más bien, a la que pertenecen unos pocos. López Vázquez pertenece a ese club. HabÃa y hay, porque lo de este hombre pervivirá por los tiempos de los tiempos, unas circunstancias que lo convierten en único: la versatilidad, la personalidad inconfundible (desde el gesto de la mandÃbula a la voz y su manera de articular las palabras) y haber sido escritor y representante involuntario, en cada uno de sus trabajos, de muchos capÃtulos de la historia reciente de todos. Las últimas noches, acordándome de la conversación mantenida con un amigo, frecuenté esa oficina bancaria donde se prepara un atraco a las 3 y la sonrisa acudió puntual a la boca como lo hace siempre al contemplar a esa pandilla de infelices que te despierta tanta ternura y que bajo las órdenes del jefe de la banda, José MarÃa Forqué, hacÃan una parodia del “Atraco Perfecto” de Kubrick con ecos del “Quinteto de la muerte” de Mackendrick aunque al final el botÃn resultante era una radiografÃa exacta de todo aquello en lo que los espectadores del estreno se reconocÃan.
Contemplar una y mil veces a López Vázquez derrochando genialidades a lo largo de metros y metros de celuloide en “Plácido”, “Mi querida señorita” o la trilogÃa de “La escopeta nacional” (sigo pensando que esa trilogÃa muestra mejor que muchos libros de historia ciertos aspectos de la Transición) no tiene precio. Una de las cosas que más me gustan de actores como López Vázquez es que en todo momento supieron ser lo eran: cómicos, qué palabra más bonita, recipiente de tantas cosas, cómicas y no; y en esa palabra estaban las tablas del escenario, de primera y de segunda división, el polvo de los caminos, la entrega al público, la devoción y la vocación, el sacrificio silencioso y, sobre todo, no ponerse a enarbolar causas solidarias con gesto raro de intelectual tontaina por ser actor. Solidarios somos todos si tenemos la voluntad de serlo. TontaÃnas con Ãnfulas de intelectual son otros. López Vázquez supo que la función debÃa continuar pasara lo que pasara, en blanco y negro o en color, en la tele, en el teatro o en el cine. Su acción solidaria queda en forma de bálsamo en el corazón de muchas generaciones de españolitos que, en momentos necesitados, se iban a la cama con la sonrisa puesta o la emoción en la garganta.
Comentarios»
Yo lo he leÃdo antes de irme a trabajar y me quedau asà como sin saber qué decir. Y sÃ, da pena porque le has visto tantas y tantas veces….
Muy grande.
Un buen actor y sobre todo afortunado… mas de 60 años trabajando en lo que mas le gustaba el cine y además antes de morir (no como a otros grandes actores y actrices casi siempre secundarios)se le reconoció su trabajo por parte de profesionales y por el público. Es curioso creo que nunca hizo de galán, pero llego muchas veces al corazón de la gente, “Y tú quien eres” su última pelicula es un ejemplo de esto.
Hola
Es la 2ª vez que escribo esto, no sé qué hecho pero mi primer escrito ha desaparecido.
DecÃa yo que si es una gran pena lo de este mounstruo -que para mà no era tan feo-. Un fenómeno, equiparable a los buenos cómicos italianos de la buena Comedia Italiana.
Esos que te hacen reir y a la vez te ponen el corazón en un puño, que un mal guión lo hacen digno y, uno bueno lo hacen especial.
Aún nos queda alguno de esos de serie limitada como, Manuel Alexandre aunque sin ese carisma y creo que, sin ese reconocimiento popular.
Bueno no me quiero liar mucho que este blog es de intelectuales y a mà me viene un poco grande -y eso que esta es mi 2ª intervención-.
Un saludo,
Pd.:el otro dÃa vi la pelÃcula “Bienvenidos al norte”, me reà mucho y, no sé porque pero, la veÃa y me venÃa a la cabeza este diario -y no sólo lo digo por el nombre-.
las penas, cuando vienen, son asÃ, de sopetón.
y te quedas triste y medio contento por haberle podido conocer. aunque sea sólo en la pantalla. qué grande.