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Lugares 30 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios

Suelo frecuentar este lugar:

http://www.facebook.com/mariano.jimenez

Por si alguien pregunta por mí.

Adviento 29 November, 2009

Escrito por emejota en : Análisis, Música , 4 comentarios

Bach dirigió por primera vez su Cantata BWV 61 el 2 de diciembre de 1714, el primer Domingo de Adviento. Tras ser nombrado Kantor en la iglesia de Santo Tomás en Leipzig, en 1723, la recuperó incorporándola a su primer ciclo de Cantatas de Leipzig.

La inusual conclusión de la obra sustituye el tradicional Coral por un breve movimiento que ilustra, deliciosamente, la capacidad de Bach para iluminar el sentido del texto con sonidos, creando una imagen musical del mismo. El texto dice lo siguiente:

Amén, amén.
¡Ven, hermosa corona de alegría,
no te demores más!
¡Te espero impaciente!”

La idea principal es la de la espera y el ansia ante el advenimiento de Jesús. Y la música contribuye a realzar esta idea de varias maneras:

1. En primer lugar, la multiplicación entre las voces del coro de la palabra “Ven” (“Komm”, en alemán). Ven, suena en las sopranos y en los bajos; ven, se repite con insistencia entre las contraltos y los tenores. Eso subraya la impaciencia, las ganas.

2. Hay un momento muy especial coincidente con el verso final. Al entonar las palabras “Te espero impaciente”, el coro canta una escala musical completa en sentido descendente, es decir: do, si, la, sol, fa, mi, re, do. Así de sencillo y de eficaz. Porque el efecto es evidente: se trata de la ilustración musical simbólica, la llegada desde las alturas, del Hijo de Dios.

3. Mientras esto ocurre y las voces descienden, los instrumentos comienzan a hacer el movimiento contrario, ascendiendo hacia los agudos. Al mismo tiempo, Bach aprovecha las últimas voces que se han quedado rezagadas con el “amén” para hacerles prolongar la vocal inicial, la “a”. El efecto es precioso: mientras los instrumentos “alzan” la vista hacia arriba, las “aes” de las voces sugieren la imagen del asombro y de la sorpresa, las bocas abiertas en actitud de asombro y de anhelo ante el inminente advenimiento.

Visto así, sobre el papel, parece complejo. En el conjunto sonoro, que es donde hay que “verlo”, es de una sencillez y una eficacia pasmosa.

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¿Lo escuchamos de nuevo?

Identidad 28 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 2 comentarios

Auditorio BarañainEn la realidad pasan cosas más extrañas que en la ficción, de ahí mi admiración  por los que son capaces de fabular historias sacadas de la manga. Iba un día, no hace muchos, caminando por la calle cuando me topé con un cartel publicitario que preguntaba: “¿Quién es Emejota?”. Sustitúyase el nombre que me identifica en este norte imaginario de palabras con el nombre que me corresponde cuando no estoy tecleando y después imagínese mi asombro al leer de nuevo la pregunta “¿Quién es Emejota?” que figuraba en el cartel. Creo que yo, me respondí al mismo tiempo que respondía a la pregunta que me formulaba el cartel. Me pareció todo muy raro y miré a mi alrededor como si hubiera hecho algo malo esperando que no mirara nadie. Bajo la pregunta, impresa en el cartel, figuraba la fecha de hoy, un lugar y una hora, las 20:30. Me entró cierto morbillo. Vas por la calle, un cartel pregunta quién eres y por si no lo tienes claro te prometen contestación proponiéndote una cita con lugar, fecha y hora.

Efectuada la llamada de teléfono correspondiente, bajo una lluvia de hojas de otoño y mientras avanzaba por las calles, supe que Coral Barañáin preparaba un concierto con la integral de mi obra vocal. Y eso, Qué integral y Pero ya da para llenar un programa, fueron tres preguntas que formulé, de eso estoy seguro, lo que no recuerdo es en qué orden.

Hay un momento de incredulidad, inducido por la visión del cartel, en el que por una parte te dejas llevar como si siguieras una broma pero al mismo tiempo algo por dentro empieza a decir ay ay ay y glups, todo al mismo tiempo. A veces caminas bajo una lluvia de hojas de otoño y te entran sudores de primavera, sobre todo cuando a través del auricular te enteras de los detalles y la cosa pinta en serio. Tan en serio pinta que tecleo a unas horas de salir en coche para allá y tengo una sensación de curiosidad y pudor, un algo que no sé yo y al mismo tiempo un agradecimiento a toda la gente involucrada porque me consta que lo hacen con mucho afecto y muchos sudores invertidos.

Una historia que empieza con tintes surrealistas todavía guarda en el tintero algo para el epílogo: tengo prohibida la entrada en el auditorio hasta una hora determinada y esa orden, lejos de producirme ese cosquilleo como de víspera de sorpresa de fiesta de cumpleaños, me produce cierta alarma. Qué me encontraré, si, total, las partituras ya las conozco y en ellas no hay corcheas sorpresa ni acordes escondidos. También tengo aviso de que me pase por taquilla a recoger las invitaciones que están a mi nombre, pero creo que quien me ha dejado el aviso no es consciente de la escena que se va a producir, buenas tardes, buenas tardes, tengo unas invitaciones reservadas para Quién es Emejota, me dice su nombre, por favor?, soy Emejota. A partir de entonces, cuando se enciendan las luces del escenario, se supone que voy a saber algo más de mí. No sé si mirar con atención o girar la cabeza con disimulo hacia otro lado. Depende de quien resulte ser.

Amnesia 27 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios

Esta tarde, por unos instantes, he perdido la memoria de 8 gigas donde guardo una parte importante de mis recuerdos recientes. El episodio no ha dejado otra secuela que el eco de un pequeño susto.

Diálogos 26 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios

La última dosis de elixir 2.0 que, recordemos, cayó torcida por misterios de la biología (o de la biotecnología según la documentación adjunta) y yo entramos a lo largo de la mañana en tres estudios de radio distintos para hablar de una misma cosa: el segundo volumen de “La Idea del Norte”, que abarca una selección (y algún aditivo imperceptible a las papilas gustativas pero necesario para dar el toque del cocinero) de los textos correspondientes al año 2008. Lo del elixir viene porque perdí el diapasón y la brújula y ya se sabe lo que ocurre en estos casos: una mayor tendencia al blablablá pero poca intendencia de ideas (ni del norte, ni del sur, ni del este ni del oeste). Los efectos colaterales, como el cansancio, la imposibilidad de leer o la dificultad de decir las cosas en palabras escritas, no cuenta en una emisora de radio, menos mal.

En una de las emisoras coincidimos en el recibidor un concejal y servidor. En la puerta queda la sombra del concejal, como la de Peter Pan, igual, solo que no se escapa nunca y permanece cerca porque en estos lares es tristemente necesaria y hasta recibe nombre: escolta. El concejal viene con gesto de concejal satisfecho de serlo, esto es, no saluda, no da la mano, no mira a los ojos que le dirigen un buenos días, qué tal; lleva unas gafas oscuras, un abrigo de cuero y las manos convergen en una agenda gorda que lleva colocada como tapando las vergüenzas, debajo del ombligo. El porte es municipal y el cuello, estirado hacia atrás, hace contrapeso de la barriga con la que parece decir, qué pasa. Por unos instantes temo un conflicto diplomático. El concejal tenía vez treinta minutos después de mi vez pero ahí estamos los dos, yo diciendo buenos días, el concejal mirando al frente, hierático (no digamos maleducado para guardar las formas). El periodista ejerce de árbitro entre las partes: enseguida estoy contigo, en cuanto termine la entrevista con este chico, le dice al concejal con naturalidad. Yo carraspeo. El concejal abre por primera vez la boca y dice oye mira, en una hora tengo que estar en el ayuntamiento, no me vengas a joder. El periodista no pierde la sonrisa y añade: enseguida estoy contigo, en cuanto termine la entrevista con este chico. Silencio tenso. A punto estoy de decir al periodista que, no sé, que pase él primero que a mi me da igual pero como el concejal parece que no me ha visto, pues igual no me oye tampoco. Así que paso al estudio.

Hablar de este blog tiene su miga en el sentido de que es la única vez que este caudal de palabras que se acumula a lo largo del año cobra voz de la que se oye. Y se me hace algo curioso, porque es como si le quitara la ropa o quizá, al revés, porque es la única vez  que lo cubro con algo y no aparece desnudo. Tal vez lo que pasa en esos momentos es que soy consciente de que le pongo voz a todas las voces que tiene, que son las de cada una de las personas que leen estos posts. Y me siento como si fuera el doblador de mí mismo en una película o como si me desenmascarara al emejota que aparece en los créditos, como la voz invisible del concurso que pregunta, todas las sobremesas, y para solaz de mi madre, en qué año ganó el Nobel fulanito de tal o cuál es la obra fundamental de Schopenhauer, tiempo!, y que no comparece ante las cámaras.

Aquí las cámaras son los micrófonos, con su alcachofa de color marcada con el logo de la cadena.

El periodista empieza a preguntar desde el otro lado de la pecera y eso produce otra curiosa sensación. Comunicas con un cristal de separación, y el cristal es como la pantalla de cada ordenador a través de la cual se leen estos textos. Estás ahí, cerca, al lado, pero hay una frontera suave, transparente, frontera al fin y al cabo. Pregunta y respondo con mi cabeza espesa, como si el estudio fuera la superficie de Marte o estuviera en alturas andinas y hablamos de la piel de papel en que una vez al año se convierte este blog. Tras el periodista hay otra pantalla de cristal que nos separa del concejal. El concejal camina de derecha a izquierda, inquieto, con el móvil en la mano, conservando el mismo porte como de letra d, la cabeza hacia atrás, la barriga hacia adelante, las piernas desplazándolo a lo largo del encuadre que forma el cristal. El periodista no lo ve porque está a sus espaldas pero mis pupilas van y vienen y me está poniendo un poco negro porque él mismo hace notar que está negro, esperar, él, y por un puto libro que me lo paso por el forro de la concejalía, qué se habrá pensado ése, el periodista, qué se habrá pensado el otro, que soy yo.

El periodista estira la entrevista un poco, no sé yo si porque viene a cuento o por fastidiar un poco la impaciencia del concejal pero al final se apaga el piloto rojo, nos quitamos los auriculares y el concejal al fondo cierra su móvil en una secuencia por este orden. Le manifiesto al periodista mi apuro y nerviosismo por el nerviosismo del concejal pero el periodista hace un gesto como diciendo no pasa nada. Aún quedan dos emisoras. Hablo y hablo, y mientras hablo me doy cuenta de que lo hago como si hubiera puesto el piloto automático mientras estoy en otro lado, no sé si en Marte o en altitudes andinas, de ahí la espesura y el dolor de cabeza. Intento regresar al estudio de ambas radios y ser yo quien camina de una a otra emisora atravesando la fría mañana y las calles en obras. A ratos me encuentro, pero poco y por poco tiempo.

Tiempo 25 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios

A las 2:47 de la madrugada y a cinco horas de tener que levantarme, no me da tiempo de escribir que durante el día no he tenido tiempo de escribir. A ver qué va a ser esto.

Grados 24 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios

Pues pocos. Como tres a la hora que el día levantaba el telón. Tenía que madrugar para dar una clase/charla/experimento a unos niños de un colegio de Pamplona y al acostarme pensé que lo de las charlas es cosa nocturna en mi ritmo biológico aunque también es cierto que el público habitual no es infantil. Confié en el despertador para que cumpliera su cometido puntualmente pero esta vez he sido yo quien ha despertado al despertador haciéndole tap suavemente en la zona correspondiente por donde acostumbra a bostezar y a emitir esos sonidos vigorosos que contrastan con mi estado de shock. La razón de mis desvelos, la última dosis de elixir 2.0, que me parece que cayó torcida.

Al punto de la mañana hacía frío y eso era una novedad. Pero frío de los que dejan una pequeña capa de escarcha sobre los coches. Te cruzas con los habituales, funcionarios, estudiantes y el frutero de abajo, y muestran las mismas identidades pero encogidas. Yo iba un poco fresco, para variar. Ya no tengo abuela para decirme eso de pero qué fresco vas, hijo mío, jo! y Gloria-madre llamó ayer para decir que se iba unos días. Habrá que pensar en buscar la bufanda que tejió “puntico a puntico” Gloria-madre el año pasado.

Hay una belleza especial (fría belleza, vale, pero eso no la hace de menos, al contrario) en un amanecer anticiclónico como el de hoy porque entre el horizonte y los ojos el frío parece captar una instantánea del aire, con sus franjas que van del azul grisáceo al malva, dejando suspendida una película transparente en la que pongo mi atención mientras el autobús recorre el camino acostumbrado por la autopista. Absorta se queda la atención. Luego llegas y trabajas y disfrutas y terminas y vuelves. Y nunca sabes lo que te depara la tarde hasta que llega y te sorprende.

Jardines 21 November, 2009

Escrito por emejota en : Varios , 10 comentarios

Los cementerios son los jardines de noviembre, hasta que el olvido, con sus insomnes pasos de paloma, confunde todo y mata definitivamente”

Antonio Gala

Diario 20 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios

Tecleo desde un despacho del edificio de bibliotecas de la Universidad de Navarra, aunque cabe la posibilidad de que este no sea ese edificio, no sé, me pierdo en este laberinto de edificios, escaleras, controles, pasillos y despachos esparcidos en un bosque imponente. Qué bosque, oye. Pero de los de árboles de tronco inabarcable, olor pirenaico y una gama de verdes que ni el catálogo de Pantones.

He venido a dar una clase (llamémosla así) en un Master para extranjeros. No sé cómo se llama el máster, por cierto, como tampoco sé muy bien si este edificio es el de bibliotecas. Podría salir de este despacho, cruzar el pasillo y entrar haciendo toc, toc en el de Concha para despejar dudas, pero es que oigo de vez en cuando unos tacones por dicho pasillo que acojonan un poco y seguro que me preguntan eh, usted, adónde va, y tal. Mira, tengo otro motivo para cruzar este pasillo: preguntarle a Concha si se escribe adónde o a dónde, porque en la puerta de su despacho pone algo de filología hispánica y eso quiere decir que de dóndes, cómos y qués, saben.

Para llegar aquí desde el Edificio Central he tenido que venir acompañado de dos de las alumnas del Master. Una llevaba la lamparita que siempre me dejan para las conferencias, sea la conferencia que sea, que yo las doy en penumbra creando una atmósfera, cuál, no sé, ya vendrás y lo ves algún día. Como decía, una llevaba la lamparita entre estos bosques salpicados de edificios y otra me decía de usted. Yo confesaba mi desorientación espacial absoluta y sonreían. Majas ellas.

Me han dejado un ordenador en un despacho vacío (es viernes) para consultar el correo y, quién sabe, escribir un post; y aunque eso es lo que está saliendo ocurren dos cosas: una, que hace un calor insoportable que me dice sal, sal. Otra, que este teclado hace un ruído infernal y es resbaladizo, con teclas que bailan de izquierda a derecha y de arriba abajo. Pero prisa, lo que se dice prisa, no tengo aún. Enfrente, en la pared, hay un montón de fotos con grupos de taiwaneses sonrientes. Pone 15 de diciembre de 2006 en una y 13 de Febrero de 2007 en otra. Y más.  Según el archivo de este blog, el 15 de diciembre de 2006 yo tenía un cólico de riñón (puede consultarse, que no quede servidor como alguien que falta a la verdad) y mientras yo estaba hasta los cojones en mayúscula (consúltese igualmente) mira estos taiwaneses, oye, qué sonrientes, uno apoyado sobre su pierna izquierda, otra con los brazos cruzados, otra llevándose la mano hacia el codo contrario como cuando te hacen una extracción de sangre, te ponen el apósito y te despachan con un apriétate un poco. Ahora dudo de si aprietar es tan válido como pretar o si existe siquiera. No importa. Hace un instante ha entrado alguien y he consultado lo del adónde/a dónde y le ha ocurrido como a mí, que ha dudado. Lo han ido a preguntar y según un experto en gramática normativa (en este edificio hay expertos de eso) se escribe de las dos formas siempre que indiquen direccionalidad. Se supone que yo estaba hablando de mi temor a cruzar un pasillo y a que alguien me llamara la atención con un adónde va usted, así que, bien, expresa direccionalidad e incluso autoridad.

Me voy dando un paseo hacia la ciudad. Me han dado un plano porque siempre me pierdo y aparezco en el quinto pino, cuando yo voy al segundo. Comeré y me dirigiré a la otra universidad donde Joseba y yo tenemos sesión de trabajo para montar el making of del cortometraje. Cambié el sentido del making of creando una cronología de planos que no se corresponde a la realidad y queda más real. Lo que tiene el montaje es eso, y me gusta.

De eso va este viernes.

Vocabulario 19 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios

La palabra del día es: estrés.
El verbo a conjugar: respirar.
Del diccionario de excepciones con segunda intención: jondamente.

Costumbres 18 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios

Me voy a cenar con Belén.

Hay que recuperar las buenas costumbres porque con tanto trajín están un poco olvidadas y eso sí que no. Por tanto, dejo aparcado el tonelaje de asuntos varios por un par de horas, no va a pasar nada por eso, a mí en todo caso me va a pasar de todo si no saco un poco la cabeza y respiro, sobre todo cuando te queda la satisfacción de haber hecho un trabajo que fue duro en su elaboración pero fructífero en su resultado. Hablo de la conferencia de ayer en la UNAV. La sala llena y con unos ojos redondos y un silencio de esos que asienten. La madre de todas las gozadas es trabajar así, eso pensaba ayer de vuelta a casa porque era una sensación que había olvidado un poco: la de la comunicación tan cercana entre quienes están ahí y quien está aquí, hablando. Me recordó a viejos tiempos, como le he dicho hoy a Gloria-madre, que ha llamado por teléfono porque me tiene cariños. Los cariños son mutuos (mutuos llevaba acento? bueno, da lo mismo: sustituyámoslo por recíproco que seguro que lleva y viene a decir lo mismo) Gloria-madre sabe a qué me refiero cuando digo lo de los viejos tiempos. Otros lectores silentes de este blog también. (Suspiremos entre paréntesis). Me voy al encuentro de Belén.

Luego vuelvo.

Album 17 November, 2009

Escrito por emejota en : Album , 6 comentarios

Un trozo de otoño en Pamplona, esta tarde.

Conferencia 17 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios

Tecleo estas palabras mientras la impresora escupe las páginas del guión de la conferencia de esta tarde en la Universidad de Navarra. Me ha pillado el toro, símil muy pamplonica y adecuado a las circunstancias porque es allí, en Pamplona, donde tendrá lugar el asunto y porque me he sentido como el Conejo Blanco que recorre el País de las Maravillas diciendo todo el rato eso de voy a llegar tarde, voy a llegar tarde.

Pues igual.

Es lo que pasa cuando hay muchas cosas que atender alrededor. Pero todo está en orden. Además, hablar de la música de Bach siempre es un placer y eso es lo que voy a hacer esta tarde: hablar de la música que Bach escribió para el Adviento.

La pereza está en el viaje de vuelta. Me toca coger el autobús escoba, el último del día, ese que convierte los 95 kilómetros que separan la Universidad de esta habitación en una interminable sucesión de paradas, tantas y tan largo se hace el viaje que hasta el iPod dice, oye, ya vale, que ya no sé ni qué poner para pasar el tiempo y engañar a los kilómetros. Pero el trabajo es el trabajo. Y trabajar en estos tiempos es un privilegio. Hacerlo en algo que te resulte apasionante es un privilegio extra.

Nocturno 15 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario

Toda la casa es silenciosa,
como si soñáramos”

Olvido García Valdés

(Esta noche me tengo que quedar despierto haciendo los deberes)

Des-Concierto 14 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música , 4 comentarios

PagagniniEn el teatro, en el espectáculo “PaGaGnini”. Mientras el público va tomando sus asientos, suena en la sala una Suite Inglesa de Bach al clavecín en lo que parece un hilo musical trenzado por una delicada voz en off que anuncia la progresión de los movimientos de la obra. En el escenario, un cortinaje emperifollado y rojo guarda celosamente el misterio que, en breves minutos, quedará al descubierto.

(En el hilo musical, la suave voz anuncia la llegada de la no menos suave Zarabanda de Bach)

Una de las grandezas del teatro es esa. Que en un mismo espacio físico, separado por la frontera del telón, convivan de pronto dos realidades; que una nueva y tangible realidad invada la realidad cotidiana.

(Se abre el cortinaje plegándose en arrugas simétricas, no menos emperifolladas)

La salida a escena del maestro Ara Malikian ya es, en el gesto y el movimiento, un trazo fabuloso digno de un cartoon de Chuck Jones, y el efecto sonoro que acompaña su porte rimbombante sirve de preludio a este concierto que es el pretexto para un des-concierto genial donde se armoniza el talento musical con los acordes perfectos de la pantomima, el difícil virtuosismo del gag redondo y el slapstick ocasional. Lo que produce hilaridad y admiración a partes iguales es asistir a este perfecto disparate y comprobar que se trata de un disparate perfecto, inesperado, imprevisible, a veces tierno, muchas veces gamberro, hiperbólico todo el rato y, sin embargo, cuidadosamente afinado y atinado.

Otra de las grandezas del teatro la viven los actores, y en ocasiones, como en instantes de esta función, puedes sentir algo parecido a un atisbo de lo que tiene que ser esa vivencia. Baja del escenario en mitad de la representación uno de los miembros del cuarteto y conforme se acerca por el pasillo central del patio de butacas asistes a un insólito acontecimiento: el personaje que estaba arriba se deja allá algo que deja al descubierto aquí a la persona que hay debajo, y sientes la respiración agitada tras tantas piruetas, y ves el sudor en el rostro mientras con mirada tierna y chaplinesca declara su rendido amor por una espectadora

(mira tú por dónde, la vecina)

y con la risa de fondo del aforo, como en las sitcom pero sin enlatar, notas al actor convertido en ese momento en un personaje que ha engullido al actor, abstraído de un público y, sin embargo, pendiente y entregado a él. Esa dualidad me fascina. Un actor no lo es del todo hasta que no experimenta en propia piel eso y consigue salir victorioso. Todo lo que anula y mata el cine, con sus esperas interminables, late fuerte en el escenario de un teatro. Aquí la impostura es más grande porque el encuadre es mayor, mucho mayor que los 35 milímetros del celuloide, pero también es grande, muy grande, todo lo demás. Aquí el actor está en guardia continua, sostiene el compás de los tiempos, dirige a la orquesta del público con el gesto. Un actor en el escenario de un teatro vive el doble, se vive a sí mismo y se vive en el personaje. Y si consigue traspasar el patio de butacas vive, además, en cada una de las personas que le contempla.

Gran ovación a los maestros que abandonan ya el escenario.

Andrés 13 November, 2009

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Había terminado de comer cuando ha sonado el fijo. Era mi amigo Andrés. Andrés tiene un corazón tan grande que una vez en un quirófano le tuvieron que abrir el pecho para hacerle más espacio y luego volvió a su quehacer que fue, hasta que se jubiló, el de educar a generaciones de chavales que habrán sabido valorar, seguro, al alcanzar la edad en la que uno empieza a valorar esas cosas, lo afortunados que fueron. Se dice que Andrés fue profesor cuando en realidad fue maestro, que es cosa muy distinta. Maestro es una palabra preciosa, que te deja un poso de tiza en los dedos y olor a goma de borrar y ecos con voz suave de un dictado en clase de lengua a media tarde, pero hoy es una palabra devaluada. Como los maestros así son escasos, muy escasos, ahora pasan dos cosas, que o se le llama maestro a cualquiera sin serlo o maestro adquiere en los oídos una sonoridad rara, como de quien adula a un fantasma.

Andrés ha llamado con la voz débil, de esas que, como estás al teléfono y los ojos se alían con los oídos para mirar el espacio entre las sílabas, las entonaciones y el compás que las alienta, te hacen levantar una ceja. Ha pasado una temporada en el hospital, noticia que yo desconocía, porque un día empezó a encontrarse mal y el corazón se le puso a 60 y enseguida a 100 y luego a 140 y aún después a 160. Y eso hace que la aguja del volumen entre en la franja roja, de esas que te dicen, al hospital, anda, al hospital.

Me decía Andrés que se acuerda que tenemos un café pendiente y es de esas frases que te desarman de Andrés. Que encima de lo que lleva te llame con la preocupación de que no pienses que se olvida del café. Cuando le reprendes cariñosamente para decirle que se olvide de cafés y que lo primero es recuperarse te vuelve a desarmar al señalar que es que él disfruta escuchando los proyectos de los amigos, y sintiendo sus ilusiones. Y, sobre todo, compartiendo un rato con ellos. Y yo sé, lo sé de sobra, desde hace muchos años, que dice la verdad.

A Andrés le han dejado sin ascensor y vive en un sexto y medio. Sexto porque es lo que pone en el rellano de la escalera. El medio viene de las escaleras tan raras y tan altas que vienen en el edificio como de extra de dvd, y que conducen del portal al ascensor. Pues no funciona. El ascensor. Y como Andrés no se resigna, dice que sube un piso y se queda un rato parado recobrando el aliento y piensa en sus cosas, y las cosas que piensa son, por ejemplo, el haber descubierto lo sencillo que es todo, el milagro de poder leer de un poema, o de la compañía de una voz al otro lado del teléfono, o de la sonrisa de su nieto, o del placer de escuchar una canción con los ojos cerrados. No hace falta pedirle a la vida más, a excepción de que te ayude a subir al segundo piso y nueva parada momentánea.

Hablando de esto y lo otro ha pasado el rato. Los ratos con Andrés son siempre reconfortantes. Un alivio son los ratos con Andrés. No es de extrañar, siempre lo he dicho, lo suyo con el corazón; es que no le cabe en el pecho y a veces late fuerte y rápido porque quiere salir a respirar fuera. Y eso es bonito si no fuera porque lo de su corazón te pone un ay en el tuyo cada vez que hace una de las suyas. Prometiendo volver a verle muy pronto, he colgado el auricular del fijo y la mano se ha quedado un rato posada en él, como cuando pones una mano en el hombro o en la cara de alguien y le sonríes sin decir nada diciendo tantas cosas.

Corazón 12 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios

No hay tantos corazones rotos como parece. La prueba está en que cuando el corazón parece romperse por haber perdido al amor que hasta hace un minuto era la razón única de nuestra existencia, más pronto o más tarde, en muchos casos con una celeridad pasmosa, se pone a latir otra vez por otro amor que, curiosamente, de nuevo es la única razón de nuestra existencia. Lo de los corazones rotos es relativo, un lugar común, un recurso facilón para poemas de suspiros y poco más. Si se rompe un corazón, roto se queda. No hay pegamento ni cirugía que recomponga un corazón roto.

(mírame a mí)

Fuga 11 November, 2009

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Ton Koopman. Manos y pies en Bach.

Muros 10 November, 2009

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El día que cayó el Muro de Berlín era de noche, eso para empezar. Y si estaba viendo la tele y me enteré del asunto es porque mientras aquel revuelo de gente llenaba la pantalla y la voz de los periodistas delataba un nerviosismo oscilante entre el escepticismo y la euforia de quien se sabe testigo directo de un momento de la historia es porque mi vídeo vhs Akai acaba de decir stop para siempre y eso me puso de mal humor, lo que demuestra que en el mundo pasan al mismo tiempo cosas muy distintas y distantes entre sí y eso parece ser lo normal aunque a mí siempre me ha parecido eso un poco raro, no sé, a uno le entra a veces la sospecha de si las cosas estarán interrelacionadas de una manera que no podemos imaginar, quién sabe si de una forma que hasta nos dejaría patidifusos.

Toca poner un punto.

Ahora ya podemos continuar sin posibilidad de ahogarnos por falta de aire y aunque el punto precedente haya aparecido como punto y aparte habiendo nacido con intención de ser seguido. Sigamos entonces. Siempre he tenido la sensación de que mi vida está más relacionada con aquello que no me es cotidiano, como si mi lugar estuviera fuera de campo. Será por eso que, en no pocas ocasiones, noto en la distancia un algo que en la frecuencia modulada del dial diario no sintonizo de la misma forma, y ya me gustaría. Intuyo cosas tras otros muros. Cabría pensar que todos queremos lo que no tenemos pero es que este párrafo no va por ahí. Se trata de algo más más sencillo y más raro cuya explicación ya la he puesto al principio del párrafo. No es vagancia por teclear, es que si me pusiera a explicarlo mejor me saldría igual.

Qué tendrá que ver esto con la sospecha de si las cosas estarán interrelacionadas. Pues algo, seguramente. Porque siempre, desde esa distancia donde la casualidad o las circunstancias han hecho que ponga la atención, he terminado por encontrar un vínculo inesperado y potente hacia otras cosas de nuevo cotidianas. Como si en ese allá donde nunca te vas a desenvolver y del que a veces apenas sabes nada se encontrara el eslabón que le faltaba a la cadena de mi biografía para proseguir el argumento.

La noche que cayó el Muro de Berlín estaba en cuclillas frente al vídeo que había dicho stop para siempre y con la cabeza alzada hacia el televisor donde informaban y aparecían imágenes de la noticia. Enseguida me dí cuenta de que, aprovechando la confusión reinante, mi artritis se había encargado de hacerme vudú clavándome un trillón de agujas por todo el cuerpo, de manera que totalmente paralizado por el dolor me dejé caer al suelo en un ay tan hondo que ni siquiera llegó a los labios y me quedé mirando al techo hasta que alguien se percatara de mi ausencia y pudiera traerme el enésimo chute de Voltarén de la jornada.

Veinte años después pasa una cosa que me parece que no es buena y además no está recetada. Porque si en aquel entonces una ideología política cayó para encontrar consuelo en otra, ahora este capitalismo que hasta ayer marchaba ufano va dando tumbos. Eso a nivel general. Dentro de los muros de las páginas de nacional, la izquierda gobernante se desploma en los sondeos pero es que la derecha aspirante lo mismo. Ya sea visto en plano general o en primer plano, todo parece caer sin que la falta de alternativa en todos los órdenes altere el pulso de la apatía dominante. De todas formas, para alivio y excepción a lo que viene convirtiéndose en norma, hoy Jorge Javier Vázquez ha celebrado, puño en alto, su supremacía ante el programa del partido hasta ahora en poder del share, confirmándose en alternativa para las próximas emisiones entre los vítores de unas señoras de Talavera y al tiempo que Belén Esteban ponía cara de jódete mirando a la cámara con honda satisfacción. Yo asístía a ese momento.

Sombra 9 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 2 comentarios

Cruzarán el cielo otros nombres hasta ser llamados, uno tras otro, por la voz de la señora Darling”

Le escuché a Leopoldo María Panero esta frase peterpanesca en las líneas del periódico del sábado y sentí un no sé qué conmovedor y atroz. Y no sé por qué, ni para qué, o por quién, o por quiénes.

(O sí lo sé)

Va a ser eso.

Comunicación 5 November, 2009

Escrito por emejota en : @wendy, Asuntos propios, David Castillo , 7 comentarios YouTube Preview Image

En el set de rodaje de “@Wendy”, el pasado septiembre, en el decorado cuidadosamente descuidado que, por exigencias del guión, precisa de una habitación habitada por el tiempo y olvidada de todos.

Los técnicos ultiman los preparativos de la siguiente escena y trasladan luces y hablan entre ellos pero resulta fácil preparar a David para la escena más difícil porque lo que muestran esos ojos que te miran como con temor es en realidad una entrega incondicional. Por eso es suficiente usar un hilo de voz, dibujar en el aire cuatro frases y encontrar en el breve silencio posterior el asentimiento. La mayor certeza, la comunicación más honda, te la da ese silencio cuyo significado percibes nítidamente. Luego viene el agradecimiento en el rostro relajado que te sonríe, que esa es otra de las cualidades de David, el agradecimiento profundo, y aún después el lenguaje de las manos buscando otras manos pone la rúbrica de la complicidad. Sólo entonces llega el momento de la concentración en solitario y aunque me retiro, lo hago en apariencia: aunque me aleje unos metros, el hilo invisible por el que fluye todo lo vivido, lo hablado, lo puesto en común y, sobre todo, el aliento y el ánimo incesante sigue enviando señales, sigue emitiendo latidos.

Así todavía hoy.

Un día fuí al encuentro del actor y descubrí, con sorpresa, a mi alter ego. Puedo decir por tanto que el día que lo conocí, lo reconocí. Y el instinto, que había hecho su apuesta tiempo atrás, respiró con satisfacción. Lo que no podía decirme el instinto es que iba a encontrarme con un ser humano excepcional. David pertenece a esa clase de personas que llega para quedarse en el corazón. En eso estamos de acuerdo todos los que hemos tenido la fortuna de encontrarlo en el camino.

3 November, 2009

Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios

Grande 2 November, 2009

Escrito por emejota en : Cine , 5 comentarios

López VázquezHe oído en las noticias de la radio que se acababa de morir José Luis López Vázquez y he sentido mucha pena y, al mismo tiempo, una admiración profunda. Hay actores buenos y muy buenos. Luego están los grandes. Y aún después viene una categoría de serie limitada, fueras de serie más bien, a la que pertenecen unos pocos. López Vázquez pertenece a ese club. Había y hay, porque lo de este hombre pervivirá por los tiempos de los tiempos, unas circunstancias que lo convierten en único: la versatilidad, la personalidad inconfundible (desde el gesto de la mandíbula a la voz y su manera de articular las palabras) y haber sido escritor y representante involuntario, en cada uno de sus trabajos, de muchos capítulos de la historia reciente de todos. Las últimas noches, acordándome de la conversación mantenida con un amigo, frecuenté esa oficina bancaria donde se prepara un atraco a las 3 y la sonrisa acudió puntual a la boca como lo hace siempre al contemplar a esa pandilla de infelices que te despierta tanta ternura y que bajo las órdenes del jefe de la banda, José María Forqué, hacían una parodia del “Atraco Perfecto” de Kubrick con ecos del “Quinteto de la muerte” de Mackendrick aunque al final el botín resultante era una radiografía exacta de todo aquello en lo que los espectadores del estreno se reconocían.

Contemplar una y mil veces a López Vázquez derrochando genialidades a lo largo de metros y metros de celuloide en “Plácido”, “Mi querida señorita” o la trilogía de “La escopeta nacional” (sigo pensando que esa trilogía muestra mejor que muchos libros de historia ciertos aspectos de la Transición) no tiene precio. Una de las cosas que más me gustan de actores como López Vázquez es que en todo momento supieron ser lo eran: cómicos, qué palabra más bonita, recipiente de tantas cosas, cómicas y no; y en esa palabra estaban las tablas del escenario, de primera y de segunda división, el polvo de los caminos, la entrega al público, la devoción y la vocación, el sacrificio silencioso y, sobre todo, no ponerse a enarbolar causas solidarias con gesto raro de intelectual tontaina por ser actor. Solidarios somos todos si tenemos la voluntad de serlo. Tontaínas con ínfulas de intelectual son otros. López Vázquez supo que la función debía continuar pasara lo que pasara, en blanco y negro o en color, en la tele, en el teatro o en el cine. Su acción solidaria queda en forma de bálsamo en el corazón de muchas generaciones de españolitos que, en momentos necesitados, se iban a la cama con la sonrisa puesta o la emoción en la garganta.

Noviembre 1 November, 2009

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Y no viste.
Era su luz la que cayó primero.
Mírala, seca, en el suelo”

Rafael Alberti, “Sobre los ángeles”