Imaginario

El Imaginario del Doctor ParnassusDesde sus comienzos, el cine trazó una senda opuesta al realismo entusiasta de imágenes en movimiento de obreros saliendo de fábricas, trenes llegando a la estación y bulliciosas calles de grandes urbes. Esa otra senda, escapista de ese mundo plasmado en blanco y negro, fundó sus principios al amparo de la oscuridad clandestina de las estancias y la fantasmagoría que las lámparas temblorosas hacían aparecer en la pantalla blanca y tuvo en Méliès, el mago que terminaría sus días vendiendo sus autómatas y sus juguetes en un pequeño puesto en una estación parisina, a su principal artífice.

Lo que más me fascina de Méliès es que su sentido de lo fantástico no se proyectó con facilidad en el imaginario de los que vinieron después, a pesar de que contaron progresivamente con más artilugios técnicos para contribuir a la causa. Las alucinantes películas de Méliès, cuya aguda visión del mundo del espectáculo hacía enmarcar los encuadres con aquellas tatarabuelas de las mamachicho dispuestas en formación y enseñando muslamen ya fuera en la mismísima superficie de la Luna o en el Centro de la Tierra, lo son principalmente porque no terminan de encajar en la clasificación de los géneros a nada que las miremos bien. Siempre van más allá, cruzando el espejo y buscándole los pliegues a lo fantástico, de manera que materializan lo maravilloso haciendo posible la representación de lo oculto, de paisajes oníricos que hasta entonces aguardaban dentro de la chistera del mago.

El Imaginario del Doctor ParnassusNo todos los cineastas que han transitado los mundos del fantástico han sido poseedores de ese instinto y de ese sentido de lo mágico que no encuentra límites en el corazón de aquellos afortunados soñadores que escriben versos con varita mágica. Gilliam puede. Y nos lo demuestra fantásticamente bien en esta película mágica, pero mágica de verdad, pocas películas merecen tal calificativo, que es “El Imaginario del Doctor Parnassus”. Con una trama sencilla pero bien trenzada, basada en la tradicional pugna entre el bien y el mal como ocurre en los cuentos, Gilliam nos lleva sin engaño al otro lado del espejo. Esa es la diferencia entre Gilliam y otros. Que Gilliam, como los grandes magos, te hace creer y, de paso, despliega su apabullante e inagotable imaginación y su no menos apabullante manera de materializarla. Materializar las fantasmagorías más abstractas es cosa muy complicada y por tanto uno asiste absorto a lo que aparece en pantalla y se entrega al espectáculo si ha conseguido dejar en la puerta su vestimenta de incredulidades. Si no, ya se encargará de ello Gilliam en un abracadabra, una nubecilla de azufre y un pase por aquí y otro por allá para que nos creamos lo que acontece a esa troupe anacrónica, ese Carnivale alucinante de velos de zíngara, turbantes orientales y cartas de tarot que transita la noche londinense de discotecas en cuyo interior se alucina de otra manera. Cada loco alucina con su tema.

Christopher Plummer está genial y milenario y la inquietante presencia de Heath Ledger lo es por partida doble, por méritos propios y por la circunstancia accidental de su fallecimiento a falta del rodaje de las escenas oníricas. Que la primera vez que aparezca en pantalla sea ahorcado sobre las nocturnas aguas del Támesis parece tener algo de premonitorio. Que Johnny Deep, Jude Law y Colin Farrell se prestaran a completar el trabajo juega ciertamente a favor de la historia porque cada rostro, una vez traspasado el espejo de cristal blando que el Doctor Parnassus tiene en su carromato, parece mostrar una capa de cebolla más en el ambiguo y escurridizo personaje que encarna Ledger.

El imaginario del Doctor Parnassus no es muy distinto del de Méliès o del propio Gilliam y, de hecho, es todo él un disfraz de ambos que nos invita desde el escenario a un pasen y vean inolvidable.

13 pensamientos en “Imaginario

  1. Rachel

    Con semejante reparto y bajo la batuta de Gilliam el asombro está garantizado.

    Quiero ir al otro lado del espejo, ¿cuando es el siguiente pase?

  2. toni

    por todos los dioses, cuántas ganas de atravesar ese espejo y encontrarme al otro lado del rostro de Ledger. y de rebuscar en la voz de Tom Waits ese pliegue demoníaco. pero, sobre todo, de sentir una vez más la magia de la que ya nos habló Gilliam hace tanto tiempo con Munchaussen y que parecía que se había marchado para siempre. cuántas ganas. alguien se apunta?

  3. marlene

    Yo me apunto!!!! me encantan los viajes y más si es para ver genialidad y fantasía y magia y……
    Lo que me resulta gracioso es que a un lado y al otro del espejo, Cada loco alucina con su tema.

  4. emejota Autor

    Para tus chicos? Pues tiene sus oscuridades pero no sé, el espectáculo visual de las partes oníricas te deja con la boca tan abierta que…

    Podéis quedar todos para la misma sesión. Sería algo así como una quedada (perdón, “kedada”) bloguera con palomitas. A mí no me importaría repetir.

  5. arrebatos

    La tenía ganas a esta peli, pero es que ahora muchísimo más. Lo que hace este hombre es de asombro uno detrás de otro. Con “El Barón Munchausen” me quedé así, con los ojos como platos, porque además coincidió con que hacía poco había leído la novela. Pero no fue menos que con Brazil, otra maravilla.
    Lo dicho, que quiero verla cuanto antes.

  6. Rachel

    Oyeeeeeeeee Marlene mira a ver hasta cuando la ponen en Pamplona no vaya a ser que nos la retiren.
    Palomitas, chuches de esas acidillas, cocacola, buena compañia…

    ¿¿¿CUANDO???

  7. marlene

    Ole ole, yo cuando querais, me gusssssssssssssta la idea de la “kedada” bloguera, e incluso estoy dispuesta a moverme a tudela,eh???? que por mi no quede!!!!
    Pero no nos cuentes el final, eh?

  8. C.

    JO, pues a mí me cuesta ir a itaroas y moreas, conque a Tudela ni os cuento (excepto para wendys, of course) ¿No la ponen en el Carlos III de toa la vida?, me pilla un poco lejos de casa, pero estaría dispuesta a hacer ese terrible esfuerzo por la comunidad bloguera, sacrificada que es una ;P

  9. Rachel

    Jo, pues yo este finde no puedo. Nos esperan “Les Luthiers” en Madrid peeeeeeeero aguantará en cartel hasta el próximo???????????????? Aguantareis sin ir????? Podremos quedar????

    yo quierooooooooooooooo

  10. bELÉN

    Esos chicos de C, de qué edad son??? como mis chicas de 13 y 10 años??? Podrán verla???
    Por cierto, gracias por la dedicatoria… para mi es la primera vez…
    Belén Ruiz

  11. emejota Autor

    Gilliam tiene su punto oscuro. Para 10 años, mejor Burton y su Fábrica de Chocolate (despercidiada y espantosa Fábrica de Chocolate, por cierto). Esa es la diferencia entre Burton y Gilliam. Burton siempre tiene un punto amable bajo su apariencia gótica. Gilliam puede ser gamberro a las claras (algo queda de su etapa Monty Python). Pero Gilliam, en sus negruras, conserva un punto poético que el otro no tiene. No hay que confundir el don poético con el efecto de ohhhhhhhhhh qué bonito. Opinión personal, por supuesto.

    Y hablando de edades, este tipo de fantasías aquí no suele funcionar entre el público adulto. Somos unos rancios, coño.

    (De nada por la dedicatoria, el agradecido soy yo. Un placer)

  12. alicia

    Estoy deseando ver esta película… Conseguir ese viaje al otro lado del espejo no es algo común. Me ha encantado leer tu crítica. Comparto tu fascinación por Melies. Hace un par de años tuve la suerte de asistir a una proyección de sus películas acompañadas de piano en la filmoteca, en la que su tataranieta oficiaba como maestra de ceremonias. Es increíble que su vida transcurriese tan lejos del cine en su segunda parte… Sus estrellas rodantes y esas imágenes que titilan en nuestro recuerdo son todo un regalo. Felicidades por tu blog.

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