Horario 25 octubre, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propiosComienzo a escribir este post a las 2:18 de la madrugada pero dentro de sesenta minutos volverán a ser las 2:18 de la madrugada y yo estaré ya en la cama. Habrá sido un sueño entonces esta hora?
Esta noche entra en vigor el horario de invierno; nadie sabe dónde está el vigor del nuevo horario porque ahora mismo, en la calle, el termómetro marca unos rarÃsimos 19 grados de un 25 de octubre. En esta hora extraña, única que volverá a repetirse dentro de un rato pero con amnesia, me estoy acordando la abuela, que tanta importancia le dio siempre al tiempo, al meteorológico y al del reloj. Que le daba importancia al primero es algo que ya sabÃamos en este blog; que le daba importancia al otro quizá era menos conocido pero en ningún modo asunto menor. La abuela vivÃa pendiente del reloj. O dependiente, según cómo se mire. Se miraba al reloj de muñeca algunas noches y ponÃa cara como de fastidio y decÃa pues aún no es la hora, hijos. De qué, le preguntábamos nosotros. De dormir, respondÃa ella. ¿Pero tienes sueño, mamá?, le preguntaba mi madre. Pues sÃ, decÃa la abuela resignada. Pues entonces vete a dormir tranquila. La abuela se quedaba en silencio durante tres puntos suspensivos y decidÃa que no, aún esperaré un poco. Y se miraba de reojo el reloj con la incomodidad de quien sabe que alguien se retrasa a la cita.
Lo mismo ocurrÃa con las comidas. ¿Será pronto para comer, hijo mÃo? me decÃa levantando la vista de las estampitas cuando yo pasaba por la cocina. Ella miraba por encima de sus gafas al reloj de la pared y decÃa que a menos diez empezarÃa a poner la mesa y que me esperaba. Vete tranquilo a tu quehacer, hijo mÃo, y volvÃa la vista a las estampitas.
Los cambios de hora, el de invierno y el de verano, le sumÃan en una confusión considerable. El cambio de verano siempre la pillaba en su casa y nos llamaba por teléfono para preguntar que vamos a ver, a las 2 serán las 3 o la 1. El cambio de invierno la pillaba en nuestra casa y al escuchar en el telediario el recordatorio de que esta noche habrá que cambiar los relojes de manera que a las 3 serán las 2, ella levantaba la vista de la labor exclamando y me tengo que quedar despierta hasta las 3 para cambiar el reloj? Lo anterior lleva el signo de interrogante pero dicho con la voz de la abuela era más una exclamación. Era mi madre la que le explicaba que no, que con cambiarla a la hora que se fuera a la cama era suficiente. Pero eso a ella no parecÃa dejarle muy conforme. O sea, que si me voy a la cama pongamos las once y media (la abuela siempre decÃa lo de pongamos), tengo que poner en el reloj las 2, no?. Y mi madre pronunciaba un no con muchas oes de paciencia y vuelta a explicar.
Pasó un tiempo tras el fallecimiento de la abuela hasta que mi madre un dÃa puso tres fotografÃas de ella en diversos lugares de la casa. En las tres fotografÃas nos mira, no sabemos desde qué hora, con una pequeña sonrisa. Se le echa de menos a la abuela.
Comentarios»
Esa hora que parece que no va a ningún sitio, me encantarÃa poder pasarla con mi abuela.
esa hora es un paréntesis que te permite ir a donde quieras. porque luego se borra hacia fuera. por suerte, no lo hace hacia dentro. aunque a mà me seguÃa gustando más ver amanecer mientras conducÃa hasta el trabajo.
El cambio de hora y nuestro despiste nos ha puesto hoy en la puerta del colegio a las ocho menos veinte. A pasar el rato. En fin.
Siempre he pensado en qué pasarÃa si un delincuente que haya cometido su delito entre las 02 y las 03 de la mañana, durante ésa hora inexistente o doblemente existente, según se mire, alega en el juicio con pruebas que él, a la misma hora de la hora ya oficialmente existente, se encontraba en otro lugar que no era el del delito….
Seguro que en EEUU habrÃa algún juez que por salir en las portadas de los tabloides le dejarÃa marchar impune. Si alguien cree que algún juez de ésta otra parte del charco también lo harÃa, que me avise, que tengo un par de asuntos pendientes que resolver….