Archivo por días: 11 octubre, 2009

@Wendy

@WendyHoy hace un mes que dirigí un cortometraje. Su título es “@ Wendy” y no hay que leerlo como lo han hecho durante estas últimas semanas los medios: “arroba Wendy”, a quién se le ocurriría titular algo así;o los medios no usan mucho esto de Internet o no le han pillado el rollo a Twitter y demás. “@ Wendy” hay que leerlo “A Wendy”, como si a la “a” le quitaras el cascarón.

Volviendo a lo que estaba: hoy hace un mes que dirigí los 9 minutos de ese cortometraje y ese día fue la culminación de mucho tiempo, de muchos meses; así se van gestando las ideas, ideas que al principio no son ni por asomo la de dirigir un día un corto con un equipo de primera, pero que evolucionan y cristalizan hasta que un buen día te ves en un set diciendo acción y te ves rodeado de gente que sabe muy bien lo que hace, unos acercando la oreja digital al escenario para que todo se escuche mejor, otros poniéndole la luz, otros siguiéndole la pista a las frases para que lo dicho sea lo que hay que decir, y un actor al que un día de verano conociste y reconociste, porque de pronto viste en él a tu alter ego; qué cosa es el instinto, que un día te hace levantar la ceja y algo por dentro te dice “sí” y para cuando te das cuenta estás en el salón de reuniones de un hotel, sentados en el suelo enmoquetado él y tú porque así lo exige el guión, frente a frente, hablando de esto y de lo otro para crear el clima emocional que permita sumergirte en la escena y buscando anclajes entre su experiencia personal y la del personaje al que tiene que dar vida para que el actor no tenga que disfrazarse del personaje sino que el personaje salga del actor.

Sigue siendo un misterio para mí cómo es posible que un periodo tan rico en vivencias y en detalles no ha tenido un reflejo en este blog aunque están escritas en otra parte y, sobre todo, bien grabadas por dentro. Algún día saldrán por aquí, quizá cuando yo mismo salga de esta aventura, que todavía está en la mesa de postproducción. No sé cómo resultará todo. No soy un director de cine, ni lo pretendo; soy un espectador que cansado de ver tanto cine con más cabeza que latidos, tuvo la temeraria idea de pasar al otro lado para ponerle a los fotogramas corazón. Creo que no me arrepiento. Para nada.