Círculo

No sabía quién era Reinhard Mohn hasta que se ha muerto.

Ya ves tú.

El señor Mohn fue el fundador en España del Círculo de Lectores, una cosa muy cándida, muy sesentera, con una ele de lectores en la ele del logo vencida hacia adelante para evitar el ángulo con su base. Fue levantar la espalda la ele un día y se jodió el invento y nos dimos cuenta de que la cosa ya no tenía sentido, no tenía sentido esperar esos artículos baratos tres meses cuando ni eran ya baratos y encima los tenías en la tienda de enfrente. La caída del elepé no ayudó precisamente y ya ni te cuento la desaparición de ese aire kitsch de la revista, que mezclaba bolas de árbol de navidad con libros ilustrados de gimnasia y los no ilustrados de Vázquez-Figueroa en tapa dura.

Mi infancia son dos llamadas periódicas a la puerta a media tarde de invierno. Una era la de la señora Avón y otra la del encorbatado señor del Círculo de Lectores. La señora Avón durante el día era la madre de un amigo mío pero luego se convertía en otra persona que llevaba una cestita llena de cosas muy finas y plastificadas de un olor sumamente agradable, exótico, que todavía me parece oler ahora y que identifico con la suavidad del nombre, Avón, como de jabón con falta de ortografía. Estaremos de acuerdo en que a los jabones finos no les pega la jota (brava) ni la be (de burro).

La señora de Avón, antes y después madre de un amigo mío, llamaba a la puerta toda elegante ella y le decía a mi madre Avón llama a tu puerta, Pili, con una coña suave que yo ya percibía de pequeño y no sé si eso me hacía mucha gracia o no. Quiero decir que cuando eres pequeño y captas algo parecido a un mensaje codificado entre adultos se supone que tienes que sentirte orgulloso o algo pero a mí creo que me desencantaba un poco, porque entonces la cosa resultaba menos kitsch, así que me iba a mirar la revista del Círculo donde aparecían unas señoras con cara de Holanda y dentaduras amplias y jerseys de cuello alto en habitaciones de papel naranja y tulipanes.

Un día Avón dejó de llamar a la puerta y poco después el señor encorbatado del Círculo de Lectores se convirtió en una chica que te acercaba la revista a la cara sin mirarte y sin mirarte decía que pasaría a recoger el pedido en una semana y que ala pues. Y a la semana siguiente la chica se había transformado en un señor no encorbatado pero bigotudo que te decía que en un mes te traía el disco del Barrio Sésamo. Y cuando al mes ya ni te acordabas del Barrio Sésamo llamaba a la puerta una señora entrada en carnes. Todo muy raro lo del Círculo de Lectores. Al menos en mi casa. Porque no éramos lectores del tal círculo pero sí que nos mareaban en una circularidad de rostros que tenía, al principio, hasta su gracia, porque te preguntabas quién sería el próximo agente. De haberlo sabido entonces, habría escrito al señor Reinhard Mohn a uno de esos despachos alemanes de decoración eurovisiva y gafa de montura metálica para preguntarle, de paso, qué pasa con Avón. Por lo del olor. Era rico.

Sorprendentemente, el Círculo de Lectores sobrevive. En su momento tuvo su razón de ser sobre todo en núcleos urbanos pequeños sin acceso a esa mercancía pero luego, con las tiendas a la vuelta de la esquina, las compras express y tal se reinventó convirtiéndose en otra cosa: en distribuidor de colecciones sibaritas, ediciones especiales, caras, algunas interesantes, otras muy snobistas. Yo dejé de comprar elepés del Barrio Sésamo porque no existían ya los elepés, porque el Barrio Sésamo salía en la tele sin tapia y porque no había ni rastro de esas señoras o señoritas de sonrisa dulce y cuello holandés.

Ahora llaman las Testigos de Jehová periódicamente. Te pillan por sorpresa, como si de un aparición se tratara, porque no llaman al portero automático traspasando la puerta del portal como si obraran el prodigio de la inmaterialidad corpórea. Llaman a la puerta y te preguntan a traición y con su reciente peluquería y su broche en la chaqueta endomingada si te gustaría hablar un rato de la inminente venida del reino de los cielos y tal. Pero a mí es que me entra mucha tristeza de rellano (que no de relleno) y me da lo mismo quién viene o quién va, la verdad.

10 pensamientos en “Círculo

  1. Rachel

    Qué cosa lo del Círculo de lectores, sí sí, ya ni me acordaba.
    Con el “corre corre que mañana viene la del círculo y no hemos hecho el pedido” :P

    A mi puerta ya no llaman ni los testigos chico pero casi mejor que yo no sé si tendría una respuesta tan genial como la que usa ….

  2. toni

    a todos nos pasaba igual. corre, que está aquí la del círculo y nadie ha pedido nada. aunque gracias al círculo de lectores compré, a los doce años, el primer elepé: sincronicity, de the police. toma ya. y al trimestre siguiente, kind of magic, de Queen. si es que lo del círculo, al final, era una excusa para conseguir elepés. luego, al año siguiente, ya nada, porque ya podía ir solo a la tienda de discos. qué cosa lo del círculo.

  3. Asthar

    A mí nunca me ha hecho falta el círculo de lectores ése. Pero me encanta (debo de ser el único) que vengan a mi casa a visitarme los testigos de Jehová. Me duran menos que un caramelo en un patio de colegio…(También debo de ser el único). La manera de cómo conseguirlo es muy Julita. Ya te imaginas….

  4. arati

    Pues fíjate que soy buena clienta de las librerías… pero sigo siendo del Círculo de Lectores.
    Siempre encuentro algo que me interesa, y las ediciones son excelentes.
    Para regalarle lecturas a mi padre es lo mejor: buen papel, buen diseño, tipografías grandes y legibles…

    Supongo que lo mantengo por nostalgia, pero… un libro cada dos meses no le hace daño a nadie ;-)

  5. Marina's mom

    El otro día con dos “testigas” me pasó algo curioso. Llamaron a la puerta y… ¡me preguntaron por la cuidadora de mis niñas, nombrándola y todo! Yo pensé que eran conocidas suyas o qué se yo… pero en cuanto sacaron la revista de turno no hubo duda… Qué gracia… los de la casa hemos pasado a un segundo plano; ¡lo que hay que ver!

  6. marlene

    jajajaja, en mi casa pasaban dos cosas: 1ª: somos 4 hermanos y nos llevamos bastante diferencia de edad entre nosotros y 2ª mi padre nos inculcó la lectura con la primera papilla.
    .Así que el “privilegio” de elegir en la revista del circulo la ibamos heredando, hasta que mi hermana pequeña (está claro, que con más caracter que el resto)se puso delante de mi padre y le dijo :Lo único que nos queda por elegir es el libro “Como hacer que tus plantas de interior crezcan sanas” ,así que tu veras pero yo paso.
    Mi primer pintalabios ,me lo regaló mi madre, de Avon…y ahora soy maquilladora!!! Que fuerte!!! acabo de descubrir, que aquella mujer de cara más que lustrosa me inició en este mundo… Esto tengo que meditarlo…

  7. Rachel

    jajajajajajajaa qué bueno lo de tu hermana marrrrrrrrlene :D

    Va a ser por eso que no sé maquillarme. Avón no llamó a mi puerta :(

  8. Toni2

    Pues mi perspectiva es justamente la opuesta, como testigo de Jehová que soy, soy yo el que llamo a las puertas jeje, pero sabeis una cosa?…es fascinante, porque a pesar del clásico que te mira por la mirilla y no te abre, o del clásico no tengo tiempo (que en muchos casos es verdad), y peor aún, a pesar de que a veces me faltan completamente al respeto con groserías y de otras maneras que muchos conoceis, al final siempre encuentras a una persona que en verdad agradece tu visita, que quizás murió su persona amada, o tuvo una ruptura familiar, o está solo en la vida, y puedes hablar con ella, consolarla, si la circunstancia lo permiten estrecharle la mano, tranquilazarla, a veces hasta llorar con ella y cuando te marchas ves que se ha iluminado su rostro y le brillan los ojos, entonces sientes que todo lo demás que has tenido que aguantar merece la pena. Por cierto, a mí hasta en una ocasión encontré en una casa una señora que me recibió y al poco de escucharme se echó a llorar diciendo que esa mañana al levantarse decidió que al terminar el día acabaría con su vida y lo estaba arreglando todo para su suicidio, aunque dentro de ella de alguna forma le pedía a Dios que si en verdad existía la ayudase, ¿casualidad? no lo sé, pero ni que decir tiene que después de la conversación cambió de parecer. Nunca se hizo testigo de Jehová pero siempre los recibe cuando llegan a su casa, y yo me siento feliz de saber que al menos pude ayudar a alguien. Solo debeis saber que nuestro propósito es ayudar a las personas. Gracias por dejarme comentar! Buenas tardes

  9. emejota Autor

    …pero para hacer todas esas cosas no hace falta ser Testigo de Jehová. Sólo se precisa ser buena persona, sea testigo o no. Ser buena persona no precisa de afiliación ni de condiciones.

    Gracias a tí por tu comentario.

    Buenas tardes.

  10. C.

    Veo que no solo vamos a tener la Idea II, sino que habrá necesariamente que hacer la III :)

    Como decía del poeta, “mi infancia son recuerdos de una vendedora de Avón” , mi tía, y el muestrario era una auténtica pasada, sobre todo cuando lo heredabas ya porque le llegaba el siguiente. Con seis o siete años era la bomba disponer de semejante arsenal!!!
    En el círculo dichoso sigo porque me da un poco de pena esa señorita a la que no veo, pero con la que hablo bimensulamente por teléfono, cuando ya in extremis llama muuuuy amablemente porque ya está a punto de cursar el pedido y “por si te apectece algo”. Siempre me recomienda lo que “está gustando mucho”, entre lo que invariablemente siempre hay algún jorror jorroroso, y ya llevo tres pedidos en los que he cogido solo pelis (rebuscando ha habido algún clásico a buen precio). Qué le voy a hacer, tiene una vocecilla tan agradable y es tan educada…
    En cuanto a los testigos, musulmanes, católicos ultraortodoxos, judíos, ateos, agnósticos o lo que fuere, es cierto, lo relevante es ser sincero y auténtico de corazón, implique esa autenticidad la convicción, la duda o la incredulidad. Y aún antes de todo eso, sí, lo más importante es ser buena persona.

    (De hecho, casi que me estoy pensando lo del protestantismo tras la experiencia ;)

    Buenos días :)

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