Consulta

Con el ecógrafo en ristre, a punto de posarlo sobre el gel conductor previamente depositado en mi pecho, el cardiólogo ha dicho: y lo de tu disertación de Millás, es que diste en el clavo, macho. Y yo, que estaba tendido en la camilla, he tenido un momento de duda existencial al preguntarme de repente si toda la ciencia, la sapiencia y la paciencia de este hombre a quien estaba a punto de entregarle mi corazón pasaría por el mismo tamiz intelectual que le llevaba a emitir ese diagnóstico acerca de mi charla sobre Millás de hace unos meses. Un poco inquieto, le he dado un pellizquito con el pulgar y el índice de la mano izquierda a la sábana de papel que hace las veces de sábana sábana. Qué aporta aquí lo del pellizco al papel. Nada, pero el párrafo quizá queda más asentado.

El cardiólogo deslizaba el ecógrafo en forma de micrófono por mi pecho y entre silencio y silencio ante la pantalla ha dejado caer, por este orden aproximado, los nombres de Juan de Mairena, Dante, Homero, y el Siglo de Oro en general resumido en tan dorado nombre. Yo no sabía si estaba en algún programa cultural de La 2 y debía de coger el ecógrafo con forma de micro y emitir algún juicio de lo que sea o si a este hombre le había dado el punto humanista que, seamos sinceros, uno aprecia en los médicos sobre todo porque se trata esa, la del médico humanista, de una especie en vías de extinción.

Pero todo venía porque, según el cardiólogo, la inteligencia humana ha llegado a su límite, y no digamos los ordenadores, y el siguiente paso pasa por la dignidad, y la farmacopea está en un plan muy agresivo, y no olvidemos que hace cien años, todos éramos brujos o barberos.

Silencio de penumbra y ecógrafo.

Normal. Qué dices a eso. A la mezcla. Ocurre que hay personas que sacan en voz alta los hilos sueltos que en el pensamiento forman un trenzado lógico. Pero si escuchas eso con la camiseta fuera, el gel pringoso por el pecho y el aparatito yendo y viniendo ahora por el costado ahora por el esternón, te sientes en estado de indefensión, sin mucha capacidad de reacción.

Fín de la ecocardio. Veredicto.

-El corazón es lo único que te queda sano.
-Bien.
-Por el momento.
-Ah, bien.

Señalemos, había que haberlo señalado al principio de este post, que si me encontraba allí a las 19:15 era porque 24 horas antes había sufrido el enésimo episodio de algo. “Algo” es la venda que tapa lo que había ido yo a resolver en la consulta del cardiólogo, pero “algo” es algo muy chungo, de sudor frío repentino, mala gana, un sabor raro en la boca, el pulso bajo y la tensión más que baja, las manos y los pies blancos y un tono morado rodeando los labios. Eso, de un tiempo a esta parte, con relativa frecuencia y sin aviso previo. Eso es “algo”.

-Eso es un cuadro vagal.
-O sea…?
-Podría ser una arritmia… pero es que todos los medicamentos que tomas, por separado y ya no te cuento juntos, producen síntomas así perfectamente.
-Vaya.
-Y mucho peores también.
-Vaya.
-Pero habría que estudiar si eso es una arritmia y eso sólo saldría si te hacemos un electrocardiograma cuando te de un nuevo episodio o inmediatamente después.
-Y si lo es?
-Hoy en día la tecnología fármaco-quirúrgica hace cosas impensables hace unos años. Un pequeño cateterismo conducido desde la pierna te llega hasta al corazón, deja ver dónde está el problema y te lo queman con frío…

(me he llevado un cacho de la sábana de papel de golpe)

…a que suena sencillo?
-Pues hombre, dicho así suena sencillo, sí.
-Pues más de uno ha vuelto con un marcapasos porque se han pasado un pelo con el aparato. Ale, ponte la camiseta y pasa al despacho.
-…

Dice el cardiólogo que hay que partir de las evidencias, y las evidencias según el cardiólogo son: tienes una enfermedad de origen incierto tratada con una medicación de efectos globales desconocidos. Y una vez plantadas las evidencias hay que conocer y reconocer que no todo es malo en una medicación así. Sin ella, ha dicho el cardiólogo, hoy no estarías en este mundo.

-Sin ella -me he repetido por dentro a mí mismo- ya no estaría en este mundo.

Y notaba que el cardiólogo seguía hablando sobre algo de una balanza y tal pero mis oídos han captado la algarabía de los niños en la plaza de abajo y me he acordado lo que leí en algún sitio de que “yo prefiero salir al atardecer fuera de la ciudad y a veces me quedo mirando como bobo los colores del cielo, y otras veces cierro los ojos y aspiro profundo el aire rico. Y a veces se me salta una lágima, sabes? pero creo que es porque se me pone un dolorcillo aquí en el pecho”. Y he comprendido que el dolorcillo en el pecho, más que de arritmia, era de otra cosa, y que esa cosa es una suerte después de todo. Y me he sentido más bien que mal.

9 pensamientos en “Consulta

  1. Asthar

    “El corazón es lo único que te queda sano…” No te conoce el cardiólogo, no??? Ni te pasó el chisme ése por la cabeza. ¿¿¿Se verá a través del aparato que también la tienes bien sana??? Es evidente que sí.

    ¿¿¿Ves como no me da verguenza ser el primero???

  2. toni

    me adjunto a la afirmación de Asthar. la cabeza también está sana. muy sana, añado. hay más sanura en tu cabeza que en la de muchos de los mandamases de este país nuestro. así que dejémonos de ramas y busquemos un buen sendero, cullons.
    (y ánimo, por supuesto)

  3. C.

    Siento mucho que tengas que pasar semejante viacrucis, pero de ahí tú sacas estos pequeños milagros que dibujan la sonrisa y hacen brotar la lágrima, todo al mismo tiempo. Y uno se queda en suspenso unos segundos…
    Sí, sentir profundo es una suerte después de todo.

  4. Rachel

    Los dolorcillos, los colores de membrillo y melocotón, los “ays”, tus letras, la voz, las cocacolas, las tortillas de patata (aunque a veces se nos caigan al darles la vuelta), las aventuras………

    Tantas cosas….

    :*

  5. Rachel

    Pues sí David, es una suerte……….

    Y lo de haberte conocido a ti tb es otra suerte. De esas suertes que te hacen sonreír.

  6. bELEN

    Eso de que “¿¿¿Se verá a través del aparato que también la tienes bien sana??? ” a qué se refire exactamente??? porque la cabeza ya se ve que la tienes bien amueblada y bien sana… je je..

    Bueno, perdón por el chistecillo fácil… ya se sabe, cuando una/uno se emociona le da por hacer “gracias”… Tus pasadizos con los médicos son… tan intensos…
    musus

  7. marlene

    He leido tú escrito por la mañana y todavía no consigo poder expresar lo que he sentido, es “algo”, pero tu “algo” es diferente al mio.Pero hay “algo” que tienen en común, provocan un dolorcillo en el pecho.
    Estoy con Tony(con tú permiso Rachel) en que hay mucha sanura en ti.

  8. Anónimo

    hoy he vuelto a leer tu Consulta y es genial que seas capaz de hablar así de ello (-a). Ya en el primer párrafo, lo del pellizco y el párrafo asentado me ha encantado…

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