Nostalgias

(en plural)

Ha pasado una cosa un poco rara, para variar. Me había acostado ya y de pronto me ha entrado una nostalgia grande de este blog, de los tiempos en los que había un post nuevo cada día y yo me encontraba con algo nuevo que contar. Ya hay dos nostalgias entonces. Pero la tercera (no hay dos sin tres) es la que mayor punzada me ha dado en el pecho: la nostalgia de los tiempos en los que me sorprendía a mí mismo con el placer de contarme las cosas de una manera lúdica, porque cada post era al mismo tiempo una narración nueva en el fondo y una oportunidad de jugar con la forma.

Jugar.

Tengo nostalgia del juego creativo, o del juego en sí, no lo tengo muy claro. Lo que tengo claro es que me ha entrado una nostalgia grande y me he vuelto a levantar, he encendido la lamparita que tengo sobre la mesa, al lado del ordenador, y me he buscado en algún texto de los antiguos, impreso en aquel libro que recogió una recopilación de posts cuando ya eran nostalgias y que ahora es el libro entero todo él una nostalgia encuadernada.

Dice el médico que si no creo cosas, me tambaleo. La gente, por lo general, se tambalea si no cree. Diga lo que diga el médico, diga lo que diga la gente, digo yo que algo tendré que decir al respecto cuando de lo mío se trata. Yo creo que más que crear, me tambaleo cuando no encuentro el punto lúdico de las cosas. El sentido y el sentir de las cosas siempre ha ido prendido de una chispa lúdica, ya sea para la resolución de un nudo musical en el pentagrama o como combustible para tirar de las palabras y de las líneas que forman las palabras.

En cualquier caso, este post tiene algo de déjà-vu, o me lo está pareciendo. ¿Llegará un momento en que uno es un déjà-vu de sí mismo? Hay que seguir indagándose, en algún sitio quedarán, seguro, prometedoras formas lúdicas de decir las cosas, no importa cuáles, las que ocurrieron, las que pasan, las que vengan. El juego va de la mano del sentimiento. Yo lo siento (de sentir) así. Y lo siento (de lamentar) cuando pasa un tiempo y eso no se da. Quizá por eso esta tarde jugaba con las teclas del piano a ponerme un límite de cinco notas para decir en acordes sueltos algo con sentido (de lógica) y sentido (de sentimiento). Han sido cinco notas y podían haber sido seis o cuatro. El caso es ponerse un límite a modo de reto: en eso consiste el juego que invocará al resto. El resto es el latido que necesito escuchar para recordarme que estoy vivo y todo lo que eso significa.

2 pensamientos en “Nostalgias

  1. toni

    estás vivo, emejota. de eso no te quepa ninguna duda. y sientes (de sentir) mucho más allá de los juegos. porque el pasar de las horas ya es un juego en sí. y porque sólo el burbujear de las neuronas (o en singular, neurona, aplíquese según corresponda) ya es un acto lúdico en sí. incluso si es para poner en celuloide o en píxel ese sueño en el que Peter se pregunta muchas cosas en una realidad demasiado cruda para él. mantener el equilibrio es difícil a veces, pero es la idea de hacerlo la que nos mantiene entretenidos, no? jugando, claro.

Deja un comentario: