Silencio

En la bandeja de correo electrónico apareció un mail de una seguidora de este blog con el asunto “Silencio”. Dentro del sobre ponía:

De esos tuyos que preocupan.

A mí también me preocupó un poco ese silencio mío durante un par de días, pero como estuve en silencio pues no se enteró nadie.

Bueno sí, la vecina.

(Y la lectora, claro)

Hoy, sin embargo, he hecho saltar por los aires la programación matinal de una emisora comercial con 22 minutos de entrevista sin anuncios. Es una ruina entrevistarme en estos tiempos que corren porque es que no cabe ni un anuncio y, además, me salto los 10 minutos que los anuncios, única razón de ser de estos magazines matinales, conceden a los contenidos de relleno. Pero digo yo que algo de culpa tendrá la entrevistadora por no hacer el signo de cortar con los dedos, y lo mismo el técnico. Bien es cierto que al terminar el falso directo (puesto que era una grabación), la entrevistadora le ha dicho al técnico: cortaremos algo. Y ahí sí que no, mira, porque he levantado la ceja y me ha salido decir: de eso nada. Y es verdad. A ver si te van a cortar lo que no deben y duele o se queda algo colgando. No sé qué habrán hecho (o deshecho) al final.

Al llegar a casa, el buzón tenía varias citaciones hospitalarias. Poco tiene de hospitalario la serie de citaciones de ese tipo que se vienen amontonando durante los últimos días recordando que llegó el otoño también al hospital. Igual que ya es primavera en El Corte Inglés pero en otro rollo. Le he llamado al médico, que por algo hay confianza, para consultarle, que los médicos para eso están, para consultarles, a ver si hay posibilidad de seleccionar entre las diversas pruebas, si existe una especie de pase VIP de veteranía que te exima parcialmente del engorro que se avecina.

Creo que este hombre sigue desconcertándose porque cuando hablo en serio se lo toma a chiste y cuando hago una broma se la toma en serio. Lo de hoy era en serio pero en serio que se ha reído y ha dicho que paciencia. Decir paciencia a un paciente de vigésimo séptimo curso produce cierta pereza, desazón, qué se yo lo que produce a estas alturas. La avanzadilla empieza el miércoles en plan suave. Luego vienen los puertos, las jornadas de descanso y el avituallamiento tras los ayunos de los análisis. Entre medias las ecografías, las radiografías, las gammagrafías, la gasometría arterial, el rollo de la medicina nuclear para lo de la poliglobulia, el scanner para lo del canal medular de las cervicales, y tras todo esto, las visitas puerta a puerta con el internista, el reumatólogo, la hematóloga, el neurólogo, y así hasta el fondo del pasillo y sin otro anuncio que diga URGENCIAS o ATENCIÓN AL PACIENTE, como si les diéramos miedo.

2 pensamientos en “Silencio

  1. toni

    me gusta el buen humor matinal. y, si te sirve de consuelo, aquí también se llena el correo de citaciones de otoño. es como si dieran el pistoletazo de salida para ponerse a correr. no, oiga, que venimos cansados del verano, no hace falta correr tanto, hagamos un calentamiento primero. pero no, ellos ni caso. y luego encima tienen que tener cuidado contigo, como si les fueras a morder. ojalá tuviéramos un letrero aquí que pusiera atención al trabajador. eso estaría bien.

  2. C.

    Madre mía, menuda peregrinatio te espera! Pero qué les ha dado a los médicos con el inicio de curso? Será una plaga lo de las pruebas y las nuevas medicaciones??? Si hay algún galeno en la sala, que lo aclare, por favor.

Deja un comentario: