Otoño

Otoño es el recuerdo de una calle en blanco y negro de niebla y el aliento en la lana de la bufanda y los sonidos atenuados por el calor confortable en las orejas de la tela de un pasamontañas.

O eso será el invierno?

Otoño son dos botas de agua deshaciendo el espejo liso de un charco y un arco iris entre las nubes. Otoño son las mañanas azules de frío y las tardes de sol de membrillo y, antes, muchos otoños antes, otoño son las voces del serial de la radio de la abuela, no la que salió tantas veces en el serial del blog sino la otra, escuchando los dramones de las 4 con las gafas sobre la punta de la nariz, la sábana en el regazo y los dedos detenidos esperando la frase cumbre del galán o del cacique o de la pobre desdichada que resuelva la enésima tensión del culebrón en onda media antes de enhebrar la aguja. Luego viene la merienda. El otoño es el tiempo de las meriendas con pan y chocolate y del olor de las primeras castañas asadas y del fuel de las calderas que se preparan para recibir al invierno.

Ahora otoño son unos días igual de rápidos que los del verano, el invierno y la primavera. Pero todavía conservan la mejor luz, los mejores colores, los mejores olores. Y en ellos te puedes esconder mejor.

El otoño es un refugio.

10 pensamientos en “Otoño

  1. toni

    es el principio del frío, donde los cuerpos y las miradas se acercan después de meses de vivir el uno alejado del otro. es el mes de los descubrimientos, donde la gente empieza a esconderse debajo de los abrigos y las cazadoras y los jerseis largos. pero lo mejor de todo es que es final de una etapa y el inicio de otra. a mí también me encanta el otoño y sus cafés con leche y bares calentitos y frío en la calle.

  2. C.

    Porque el otoño me encanta, me tiene extrañada la melancolía que se me apoderó hace dos días. ¿Será verdad que esos cambios bruscos de temperatura -el viernes a once grados y el sábado a veintipico-, van afectando más con la edad? ¿Será el contemplar sobre el papel el puzzle de las extraescolares desde el angustioso sentimiento del deber de ser una mujer-madre-trabajadora-ejemplar? Creo que es que los libros que forro ya no son los míos, y que no queda ya casi nada ni nadie de aquellos otoños de los que hablas. La luz sí. Es casi igual.

  3. emejota Autor

    C: Es como lo de “Dublineses”. Cae la nieve, cae la melancolía. Y así ha sido siempre, y así será siempre. El tiempo atmosférico no tiene nada que ver. El que tiene que ver es el otro tiempo. El pasado sobre todo.
    Y la luz es casi igual, sí. Pero ahí está, casi.

    toni: todo eso que escribes y describes (y muy bien) necesita de un cuerpo, de otro cuerpo. El otoño no viene con un cuerpo. He conocido otoños que se llevaban las miradas y los cuerpos. Pero lo del café estaría bien. Qué tal el sábado? :)

    David: cuánto me alegra tenerte de visita por aquí, pequeño. Un abrazo.

  4. Diego

    El otoño es una vuelta a empezar. Cierras con llave y te das media vuelta procurando no echar la vista atrás mientras, como si de un acto reflejo se tratara, te colocas bien el cuello de la cazadora, hasta la barbilla. Lo de la cazadora, más que para que no entre el frío, lo hacemos para que no se escape ese “no se qué” que ha estado jugando al escondite durante todos estos meses y que, sin pedir permiso, casi sin saludar, ha vuelto para quedarse unos días, quizás semanas, y nosotros no nos negamos, pues, aunque nos duela, nos gusta que esté ahí.

  5. Marlene

    Soy la única que le da un poco de miedo el otoño?
    Me encanta esa parte de cerrar una etapa, y empezar otra, pero tambien hay veces que me da vertigo… .También me gusta esa parte melacólica del otoño, la parte romántica,pero no tanto la parte dolorosa ó triste de la melancolia …Esto es lo que hace el otoño, que hay días como hoy ,que a alguien que se considera,alegre y positiva, le dan ganas de meterse en una cueva y que el resto del mundo siga girando un ratito sin ella…

  6. bELEN

    Pues a mi me gusta la primavera!!!
    Cuando el sol empieza a calentar los huesos y los músculos contraidos por el frio del invierno, te vas quitando los kilos de ropa que llevas encima, el curso se acaba, llega el verano, los escaparates se llenan de ropa de tirantes y colores, me siento más alegre y saco los dedos de los pies de los calcetines y las botas a mis queridas sandalias… El otoño me pone triste, me encoge el espíritu y los hombros, me moja las ideas y me las vuelve grises y miro por el tunel oscuro del invierno esperando de nuevo la primavera…
    Aunque tengo que reconocer que una vez metida en el invierno, me gusta el frio en la cara, la nieve en los alrededores de la ciudad y en el monte, las noches heladoras de cielos rasos con muchas estrellas congeladas en el cielo

  7. emejota Autor

    No Marlene, no eres la única a la que le da miedo. Pero lo que da miedo del otoño son el final de algunas tardes. Si lo piensas seguro que estás de acuerdo… (ánimo)

    La primavera?? Pues allá tú, Belén :P

    Para gustos, estaciones…

    Abrazos!

  8. Rachel

    mmmmmm el otoño y los mantos crujientes de hojas, y la mantita del sofá, y los atardeceres, y el mar que se despierta, y esa añoranza que te produce un “ays” incluso esa me gusta.

Deja un comentario: