Archivo por días: 16 septiembre, 2009

Diario

Me estresa tener esto tan parado. Y me resulta contradictorio haber dejado de teclear justamente en un periodo de tiempo especialmente abundante en vivencias intensas. Tengo que pensar sobre ello pero quizá antes tengo que pensar un destino donde irme un par de días porque cuando termino alguna de estas aventuras que requieren tanta energía luego me viene la depresión post parto, que siempre es proporcional a los esfuerzos invertidos, da igual si habiendo recabado satisfacciones o no. Y habiendo sido esta aventura no menor, esta mañana ya sentía yo un algo por dentro que anunciaba su inminente visita. Así que una de dos, o seguimos trabajando en lo que queda sin interrupción o habrá que desaparecer unos días. Soy una persona que sólo puede desaparecer unos días, quizá por eso la idea de una desaparición prolongada me seduce de una manera especial. De hecho, si tuviera dinero, mucho dinero, lo emplearía para desaparecer. Desaparecer es una forma de protección. Tengo una amiga que me reprocha que utilice la distancia como seguro de protección a todo riesgo. Pero la diferencia entre ella y yo es que tengo más años. Los años pasan, pesan y pisan. Cuando eres joven, por ejemplo, te enamoras y te parece la hostia. Luego te la das (la hostia) pero no te das cuenta de que o lo que pensabas que era un enamoramiento no era más que un espejismo hormonal o que aún no habías descubierto que enamorarse es una cosa terrible. No sé lo que es peor. Lo mejor por ahora, desde luego, es dormir un poco, que en cuatro horas y media me tengo que levantar. Pero al menos he emborronado un poco la pizarra blanca de tu monitor, que estaba cogiendo polvo. Habrá que ir pensando en volver. Hay tantas cosas de las que volver que eso también me estresa. Pues vaya cómo estamos. Y encima sin un punto y aparte.