Agua

Ayer fuimos en familia a un centro termolúdico. Me llevaron para desconectar unas horas del ajetreo, igual que C3PO cuando dice amo Luke, si no le importa me desconectaré un rato.

Pues igual pero en termolúdico.

Uno no termina de desconectar, es lo que he descubierto de un tiempo a esta parte, que no puedo dejar la mente en compás de espera, a lo sumo bajar un poco la velocidad del tac tac del metrónomo. Lo que no cesa tampoco, pero esto no me importa, es mi fascinación por el agua. Hay dos tipos de fascinaciones por el agua: la del nadador que se come una piscina intentando batirle registros al cloro y la del que contempla y vivencia de una manera sensitiva el prodigio del agua. Lo de sensitivo va por el tacto, que pones las manos en la superficie de esa masa blanda, uniforme, y la acaricias sientiendo esa cierta viscosidad que digo yo la mantendrá unida, molécula con molécula.

Qué misterio el del agua.

Lo de sensitivo también va por los oídos: los sonidos del agua, en todas sus manifestaciones, son una invitación perpetua a quedarte absorto. Y por la vista, hipnotizada por los reflejos de la luz en esas crestas líquidas e inquietas que te hacen guiños en forma de destellos.

Un centro termolúdico es como meterte en un ciclo de lavado de una lavadora. Te zarandean y hasta te centrifugan, eso sí, sin Vernel. Y el agua borbotea formando unas corrientes y unas turbulencias blancas ante las cuales estás momentánemanete indefenso pero entregado con placer. Luego descansas un poco y la lavadora ataca el siguiente movimiento entre aspersores hacia arriba y chorros por todas partes. Como una sonata, igual: al allegro spirituoso le sigue el andante cantábile del jacuzzi, en cuya entrada dice que es idóneo para reducir el estrés mental y al leerlo casi te entran ganas de meter la cabeza en el mismo punto emisor del agua, por si así hace más efecto. Al final es como si te hubieran dado una soberana paliza pero te tiendes al sol un rato y ya está. No precisa planchado.

3 pensamientos en “Agua

  1. bELEN

    ¡Ay el agua! La caliente y termal en invierno, la fria de las corrientes de agua de los rios en verano, las olas del Cantábrico, las caricias del Mediterraneo (Costa Brava a ser posible)…en el agua sueño despierta que vuelo, como vuelo por encima de los tejados cuando sueño dormida . El psicólogo dirá lo que quiera, pero yo sé que es afán de despegarse del suelo sin esfuerzo…
    En el agua de la piscina diluyo con cloro los malos genios, las rabias y las frustraciones y salgo lista para un nuevo ciclo hasta el siguiente remojón…
    Cuando era pequeña y me preguntaban qué quería ser, yo decía que quería ser orca, quería ser pez pero grande, porque a los pezqueñinos los veía en la pescadería o en los reportajes de UHF comidos por los peces grandes…

  2. C.

    ¿¿¿Un centro termolúdico??? ¿Pero eso qué es? ¿Entre un balneario y un acuapar -o como se escriba-? En fin, lo importante es que surtiera algún efecto beneficioso.

  3. toni

    flotar bajo la superficie, a merced de las corrientes, es uno de los placeres que más me fascinan. sentir el líquido que corretea por la piel y la acaricia, y el sonido con eco de los escasos segundos que puedes aguantar la respiración. el mundo se para, el estrés desaparece y te das cuenta de que la gente, los humanos (porque, en ese momento, tú eres pez) son todos iguales, intentando mantener la cabeza fuera del agua. con lo bien que se está debajo.

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