Archivo por días: 28 julio, 2009

Números

El día que cumplí 18 años desayuné con 15 o 16 pastillas, no recuerdo bien el número. Lo que recuerdo es que casi tocaba a pastilla por año y mientras las ingería sonaban en mi mente los acordes de un cumpleaños feliz algo destemplado. Luego vino el elixir y se acabaron las pastillas. Cuántas. Todas. De golpe y plumazo. Qué tío el elixir. Ahora, en el hotel, al ir a bajar a desayunar me doy cuenta de que en la mano llevo 6. Conclusión: mientras haya pastillas hay desayuno y aún queda tiempo para hacerse mayor de edad.

Flotar

Cuando dejas flotar el cuerpo en la superficie turquesa del mar, al atardecer, el momento del día donde el Mediterráneo se viste con sus mejores galas, crestas suaves de agua te mecen al compás de dos por cuatro consiguiendo, indefectiblemente, que algo en lo más profundo de la mente se adormezca plácidamente. Como si los aconteceres que quedaron registrados en la memoria y las incógnitas que formarán el futuro que este vaivén de presente continuo no consiente conjugar quedaran a ambos lados de un paréntesis en cuyo interior estás tú, más tú que nunca y al mismo tiempo más integrado que nunca en el entorno blando, luminoso e inacabable de esa masa de agua que te hace sentir gozosamente insignificante. No entiendo por qué le llaman hacerse el muerto a algo que te hace sentir tan vivo. Si mientras tanto abres los ojos y en el azul profundo del cielo descubres sobre tu cabeza el suave filo de tiza que forma el cuarto creciente de una luna madrugadora, parece como si todo armonizara en algo cuyo significado se te escapa pero intuyes y te reconforta. Y todo el proceso vuelve a comenzar y a extinguirse cada segundo que pasa. Solamente hay que entregarse y recibir el regalo.