Salto

Apollo XIHace 40 años, tal día como hoy, a las 10:32 de la mañana, hora local de Florida, tres astronautas despegaban de Cabo Kennedy rumbo a la Luna con un cincuenta por ciento de probabilidades de regresar a casa y llevando como guía de a bordo un ordenador cuyo procesador no podría competir con el que lleva una lavadora doméstica actual. Es apasionante. Como una de las odiseas soñadas por Julio Verne pero sin sueño, al revés, con los ojos muy abiertos, los de la vista y los de la emoción.

Hay un profesor de instituto que acaba de escribir un libro preocupado porque, cuarenta años después, esa aventura es conocida por los chavales más por las teorías conspiratorias que por la hazaña en sí, el pequeño paso para un hombre pero gigantesco para la humanidad. Me llama la atención que el desencanto que nos envuelve sólo sea capaz de ser estimulado por una molécula de emoción producida al pensar que todo pudo ser un timo. Ahora que estamos en crisis se supone que debería volver a picarnos en el pecho el gusanillo por cosas como esta: así pasó tras la gran depresión americana cuando el New Deal de Roosevelt llenó las pantallas de los cines de comedias sofisticadas, divertidas e inteligentes, las de los Leisen, LaCava, Cukor, Lubitsch, tantos, que hacían abrir mucho los ojos y las bocas en forma de ah a los espectadores que durante hora y media se olvidaban de lo que era sano olvidarse por hora y media, y que desde que ví “La Rosa Púrpura de El Cairo” no puedo evitar personalizar en esa espectadora única e inolvidable que fue Mia Farrow. Mientras ella ponía ojos de ah yo los ponía de ay, por la ternura que me inspiraba esa cara, ese gesto, el personaje todo.

Ahora que en la radio el locutor habla de los 40 años del lanzamiento del Apollo XI los cines parecen recuperar la fórmula, lo que pasa que en vez de comedias sofisticadas, divertidas e inteligentes, han descubierto el filón de coger esta cara de tal serie de la tele, que además sale barata, y esta otra, y esta también, y hacer una cosa que se llama “Mentiras y gordas”, por ejemplo, que no es ni sofisticada, ni divertida ni inteligente. Es zafia, pero no importa porque uno de sus cerebros, tras mezclar el zumo para sacar los cuartos en la taquilla a las hormonas adolescentes, es ahora Ministra de Cultura. De la misma forma que tiendo a poner en el rostro de Mia Farrow envuelto en un abrigo al tipo de espectador que pudo mirar el salto en blanco y negro de Armstrong escuchando la entusiasta voz de Jesús Hermida, tiendo a personalizar en la cara de ceporro de Homer Simpson sentado en el sofá y anestesiado por la tele a otra generación. No obstante, queda la duda de saber si la teoría del montaje acerca de un alunizaje que sólo habría existido en un plató de televisión no será otra forma de necesitar creer en imposibles, empachados por una sobredosis de realidad.

En cualquier caso, el señor de la radio ha dicho hace un rato que gracias al viaje a la luna tenemos el teflón y el pañal de celulosa desechable, olvidando que el viaje a la luna fue un nuevo y épico capítulo en el ancestral e instintivo afán del ser humano por salir de sí mismo y llegar lo más lejos posible para conocerse a fondo. Ahí está lo grandioso y lo emocionante, y por eso cuando escuchas el “Houston, aquí Base Tranquilidad, el Águila ha aterrizado”, el corazón vuelve a latir deprisa, alunizando y alucinando cuarenta años después.

3 pensamientos en “Salto

  1. toni

    dicen que los que ponen cara de ah con ciertas películas o en ciertos momentos, son unos exagerados, unos escandalosos y unos niños que no madurarán nunca, ni siquiera siendo padres. qué lástima, cuántas emociones echadas a perder por el qué dirán, sin ni siquiera sembrarlas en ningún sitio para ver si florecen algún día. por cierto, dónde estarán las mías?

  2. C.

    Y tan épico. Sobre todo cuando ves la tecnología del 69 desde el 2009. Pero no hay porqué dudarlo: la Historia está llena de momentos, hechos y hazañas que le dejan a uno boquiabierto por fuera y sobrecogido por dentro cuando piensa en sus protagonistas y en los medios con que contaban.

Deja un comentario: