Espectáculo 11 julio, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios , trackbackHay un vÃnculo que emparenta la lucha a muerte entre gladiadores y leones de la antigua Roma y los encierros de San FermÃn: la adrenalÃnica atracción que siente el público ante la posibilidad de muerte. Esta mañana me encontraba comprando los periódicos cuando a mis espaldas, un tipo con voz nerviosa ha preguntado si en la prensa de hoy venÃa el encierro del muerto. No, vendrá mañana, le han respondido. Joder, ha dicho él, todos los dÃas madrugando para ver el encierro por la tele y justo hoy que no lo veo mata el toro a uno. Bueno, pues hasta mañana. Hasta mañana. Puntos suspensivos de estupor triple. Primero, desglosando las frases por orden, porque alguien pueda pensar a las 12 del mediodÃa que los periódicos se puedan haber redactado, impreso y distribuÃdo en las 4 horas escasas previas. Segundo por el ansia de presenciar la escena, el desgarro, la sangre brotando del cuello atravesado. Y tercero por el enfado del individuo consigo mismo por haberse perdido el excitante directo.
Mañana, de todas formas, se repetirá de nuevo el despropósito con el plus de domingueros de fin de semana y que no oiga nadie la palabra, despropósito, no vaya a ser que nos destierren por haber herido una esencia intocable del navarrismo, un arte del nosequé, una cultura del nosecuántos. Los sanfermines son una contradicción flagrante de los tiempos, que ahora todo lo regulan según leyes que delimitan los aforos de los sitios, que sancionan los niveles de alcohol en la sangre y todas esas cosas que el propio encierro se salta a la torera, bien traÃdo, y además con la autoridad velando para que todo suceda puntualmente, a las 8, pum, cohete al aire y comienzo de esa carrera suicida donde un cupo de gente estratosférico, entre quienes se encuentra una buena proporción de beodos, corre encajonado entre tablones bajo la atenta mirada, excitada por el pánico y por cosas que suceden en esa región oscura del cerebro, del público que grita.
La alcaldesa ha dicho palabras con tono de pesar pero la fiesta sigue, por supuesto. Mañana los audÃmetros registrarán un máximo histórico (seguro) desde que miden las audiencias de los encierros y algún programa de la tele dará las gracias a los espectadores por haber elegido esa cadena para seguir el suceso y sonarán aplausos en el plató. El mundo está lleno de cosas extrañas. Viva San FermÃn.