Veraneo

llegó a tu dormitorio
el verano desnudo con pies de madreselva.”

Pues aquí lo que ha llegado es un calor que te torras y que deja poco espacio para la poética, si bien es cierto que ayer refrescó algo el ambiente. Sigue siendo un misterio para mí cómo un anticiclón que está en medio del océano, frente a Portugal, pueda hacer que nos llegue del Norte este viento tan bien recibido, pero se jubiló Maldonado y se murió la abuela, así que seguirá siendo un misterio meteorológico el asunto.

Añoro el significado de la palabra “veraneo”. Sale en las películas españolas de época cuando alguien dice que los señores han salido de veraneo y esperas a ver qué es eso y resulta que es un espacio largo y lento, con la particularidad de que ni se hace largo ni lento, y suena a casona antigua o a rumor de mar o a olor de higos y risas en un jardín. Y eso está bien o debe estarlo. Yo no tengo veraneo, sino verano; y no preocupado pero ocupado sí que estoy y así estaré hasta que llegue el otoño, con su manto de olvido, y me quede tranquilo porque alguien habrá dejado dicho que “ya no hay dibujos en las paredes”. Y unos segundos de silencio. Si caes en la cuenta de que ya no hay dibujos en las paredes y se les pone un nudo en la garganta a los segundos de silencio posteriores todo va bien porque eso quiere decir que habremos caído en la cuenta de la inexorabilidad del tiempo, de que las ceras de colores tienen primero su lugar en el calendario y después pintan un eufemismo, que de eso se trata, porque ya no pintan nada y por eso no hay dibujos en las paredes.

Basta.

Basta porque me salgo de tema, y el tema es que he salido a dar un paseo, noticia que no tendría mayor significación si no fuera porque el último paseo data del invierno pasado y ahora he aprovechado esta breve visita del viento, este respiro entre quehaceres (con y sin dibujos en las paredes) para barajar la posibilidad de volver a las andadas, nunca mejor dicho. ¿Y por qué no salgo nada de nada? Esa misma pregunta me la hizo el internista en otro día, en ese paseo paralelo por especialistas que toca por estas fechas, como el Tour de Francia pero en versión hospitalaria. Le especifiqué que me sentía incapaz de salir a nada en esta ciudad, pero nada de nada; que donde salgo es en Pamplona pero que aquí ya nada de nada. El médico levantó la vista y preguntó: ¿a nada es a nada? Y yo le respondí: a nada es prácticamente a nada. Y él: ¿cuál es el problema para no salir aquí?. Y yo: pues no sé, la sensación de que las calles son como el decorado de una película expresionista y los edificios se curvan a mi paso en plan rollo agobiante. La enfermera se tapó la cara con un folio con membrete del Servicio Navarro de Salud y yo reparé en la mirada del médico y pensé:

-(glups)

Porque advertí que tras estos meses años no me había dado cuenta hasta ese instante de que este hombre no aprecia las metáforas, las hipérboles, las ironías, en fin, todo ese conjunto retórico que para él adquiere un sentido indefectiblemente literal. Y entonces es como para que uno se inquiete y piense:

-(glups)

Dijo el médico: -¿qué tal si añadimos un Orfidal por las tardes?

-¿Y eso?

-Porque funciona muy bien en casos de fobia social.

-¿Qué fobia social???

-Bueno…

-…en todo caso será fobia local, que no es lo mismo. ¿Eso viene en el prospecto?

-Yo creo que deberíamos probar con un Orfidal sublingual.

-Yo creo que no porque el Orfidal siempre me ha parecido un producto que se instala mal en el cuerpo y además siempre queda Pamplona, como a otros París. Pamplona no tiene efectos secundarios, al menos no de momento; no visibles en cualquier caso.

Me salí con la mía igual que hoy he salido a pasear haciendo un alto y tomando aire (del Norte) a lo que viene, que no es veraneo aunque tiene su punto. Pero es cierto que hace tiempo que he dejado de vivir en esta ciudad, aunque por imperativos varios siga aquí.

6 pensamientos en “Veraneo

  1. Anónimo

    Quizá tienes que buscar el momento…no es lo mismo un paseo a las nueve de la mañana que a las doce del medio día, ni a las diez de la noche que a las seis de la tarde. A primera hora los edificios están todavía desperezándose, por lo que ni se fijan en ti, a las diez de la noche están ya agotados, por lo que vuelven a ignorarte (esto en cuanto a los edificios).

  2. toni

    es mejor no tomar todas estas cosas que dicen que devoran las fobias sociales, porque además devoran más cosas. te lo dice uno que lo ha vivido en casa. mejor que no. en serio. Pamplona queda cerca. y, si no, París, o el otro lado del Mediterráneo. que te esperamos con ganas. ánimos muchos y variados (para que tú elijas).

  3. bELÉN

    Si quieres probar si tienes fobia social o no, quedamos hoy a las 12 en la Plaza del Castillo…¡ya me contarás!!!! Bueno, es un broma… No tomes porquerías… es mas fácil cambiar de ciudad o de hora, como dice anonymus…
    Musus
    Belén

  4. emejota Autor

    Bueno, si entendemos por fobia social la que sentimos por ciertos individuos-individuas en concreto… pues sí, tengo fobia social. Pero vamos, lo que no veo por ninguna parte es qué pinta aquí el Orfidal, la verdad…

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