Visitas

Hoy tocaba ir al banco y al médico.

Si lo piensas da mucha pereza; si lo tienes que hacer, ni te cuento. Pero siempre existe el factor sorpresa. Por ejemplo, sentado frente al director de la sucursal, en un despacho ajeno a los ruidos del exterior, me he dado cuenta de que el hombre debió elegir en su día alguna asignatura optativa de humanidades en su carrera de económicas porque le he escuchado unas reflexiones sobre medicina y enfermedad de un calado, de una sensibilidad y de una agudeza como no escuchaba a ningún médico sabio desde hace años. Quizá eso pasa porque ahora el concepto de médico sabio es diferente: ahora se entiende por médico sabio el que sabe todos los datos (a veces, el paciente se le traspapela entre tanto dato, pero es comprensible). Volviendo al despacho del director de la sucursal, ajeno como estaba este hombre a la cosa de la economía de su negociado y entregado a la charla improvisada pero larga y profunda, no he podido evitar pensar que igual dos horas después, que era cuando me tocaba visitar al médico de verdad, podía probar a pedirle un préstamo o algo.

Hay que reconocer que ir a la consulta a las 15:15 y con 40 grados en el ambiente merecería, si no un crédito, al menos un granizado de limón. Para mi alivio, el médico no se ha puesto a hablar de economía pero se encogía de hombros y sonreía, que es un gesto muy de director de sucursal bancaria, creo. El médico y yo andamos un poco moscas porque algo se está moviendo en la cadera aunque él dice que va a ser la espalda porque tu columna, recordémoslo, ha dicho textualmente, es una columna catastrófica. He recordado el día lejano que el cirujano que operó mis manos rellenó la casilla de diagnóstico con un contundente Manos catastróficas, escrito con letra de médico, lo cual no atenúa precisamente el impacto.

Me he preguntado qué parte de mí no será todavía catastrófica.

En realidad lo he preguntado en voz alta. Hombre, ha dicho el médico. Hombre, he respondido yo. El jueves, la última dosis de elixir me sentó fatal por enésima vez, eso quiere decir que el viernes y el sábado todo se tambaleó, y unas ansiedades y unas angustias y unos catastrofismos que para qué (en una crisis de angustia sólo piensas en desastres aunque seas consciente del disparate que eso supone). Y eso quiere decir que también dejó de funcionar mi capacidad para escribir, trabajar, dialogar y todas esas cosas que requieren cierta concentración o esfuerzo, por grato que sea.

Lo que venía a decirle hoy al médico es que eso también es un poco catastrófico y ha sido cuando el médico se ha encogido de hombros, como los directores de los bancos cuando se les pide un préstamo, igual. Un lunes de verano a las 15:15 hace que el cuerpo se autoregule para hacer las cosas con el menor gasto de energía y por eso el médico ha utilizado el lenguaje gestual de encogerse de hombros para decir que sí, que eso es muy chungo, como diría una que conozco yo, pero que el elixir no lo podemos quitar porque entonces la cosa sería más chunga y luego, simplemente, no sería y punto. Y eso sí que es chungo y bastante catastrófico y no está previsto en el guión.

Así que ajo y agua. De momento, hoy estoy mejor, mucho mejor, aunque todavía arrastro el cansancio mental de haber intentado hacer la reseña que me pidieron de una editorial acerca de una partitura. Imposible, oye. Lo tenía (lo tengo) claro en la cabeza pero entre el viernes y el sábado sólo conseguí escribir seis malas, malísimas, líneas. Hoy creo que me saldría mejor pero es como cuando te empachas de comer flan o similar: que no tienes ganas de flan ni de similar. Lo dejaré descansar y mañana será otro día.

Visto lo visto, voy notando que de manera involuntaria estoy adaptando mi vida a la dosis quincenal de elixir, más concretamente a los días posteriores. Me he dado cuenta también de que el microblogging ayuda a expresarse cuando uno encuentra pocas palabras:

La Idea del Norte en versión abreviada

4 pensamientos en “Visitas

  1. toni

    por suerte, los elixires, además de sentar fatal, también levantan el ánimo y la cabeza que es un primor. o incluso dos. todos los que padecemos de algo crónico sabemos qué significa eso, aunque no sea en las medidas en las que lo sabes tú, que sabes un buen rato. así que ánimo y a aprovechar todos esos días en los que sienta mejor y en los que sabes que sirve para algo. y puede que para mucho más de lo que pensaste jamás que serviría. y esos bancos, qué seres los directores de sucursal (esta última información debe tenerse en cuenta a sabiendas de que la mitad de mi familia cuenta con ese cargo en su tarjeta de visita, aunque sea en -in-versión). son peculiares pero nada sorprendentes. por lo menos con el traje y la corbata, que luego les pones y camiseta de ac/dc y son más amigables. ánimos también.
    (me gusta tu versión abreviada)

  2. Asthar

    Sigo llevando mejor tu catastrofismo sea físico que no mental. A mí me dolería más el tuyo mental, egoístamente hablando. Pero bueno, ánimo con el físico. Ya sabes cúal es tu parte NO catastrófica…esperemos que no sientas la necesidad de dejarla en stand by….

  3. Barbarita

    Es verdad que cuando estás hecho una catástrofe escribir se complica. No digo teclear (que también) sino escribir. Incluso hablar o responder a lo que te dicen se convierte en algo dificil.

    Un día me sentía tan mal que dije “ya no quiero más muñecas”, porque creía que no las iba a poder cuidar de ahí en adelante. Menos mal que todos los días no son iguales y el nivel de la catástrofe fluctúa de grave a moderado ;-)

    Yo no tengo elixires que me pongan mejor ni peor y no se si eso es una suerte o una desgracia.

    Beso!

  4. emejota Autor

    Tienes razón Barbarita. Y no sé si es una suerte o una desgracia. Hace unos años habría sabido contestarte sin dudarlo, pero ahora no, la verdad.

    Beso!

    No hay nada en stand by, Asthar, porque no tengo tiempo :) Ando estresado con las neuronas a la misma temperatura que el termómetro de la calle. Por cierto, nos hemos encontrado hace unos minutos en esa misma calle y hemos hablado un rato :) Un placer siempre.

    Gracias, toni. (A mi también me gusta la versión abreviada pero a veces se me olvida que está y tengo que pasar el trapo para quitarle el polvo)

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