Life

Abajo, hay una algarabía notable, olor a paella y gente con visera sacando fotos a cualquier cosa; arriba, le estoy diciendo Lindsay que ya han llegado los turistas para pasar los sanfermines. Es la penúltima clase con Lindsay y está muy contenta porque quiere darme buenas noticias.

-Que definitivamente vuelve en septiembre.

(alivio grande por mi parte)

-Que definitivamente seguirán en el mismo piso, así que lo podrán decorar y poner sus cosas.

(alivio grande porque en ese piso, allí en las alturas de la Plaza del Castillo, en invierno con rumor de batasunos abajo y en verano con rumor de paellas, me encuentro muy a gusto)

-… y que si voy a vivir a Pamplona y me ocurre cualquier cosa con un grifo o algo puedo llamar a cualquier hora a Bob, su marido.

(Bob debe ser muy apañao)

-Que el miércoles, último día, snif snif (Lindsay hace realmente snif snif y se lleva una mano a la mejilla en gesto de broma, pero ya verás el miércoles cómo hay snif snif sin broma) me espera una sorpresa.

(-Really?)

Dice que sí con la sonrisa y hace palmas con las manos y la sorpresa me hace salir del paréntesis, intrigado. Alguna pista?, preguntó. Ella responde que maybe tiene que ver con algo dulce o maybe con algo refrescante o maybe both.

Hay una noticia más: hoy me va a hacer una entrevista.

Anda, exclamo yo, más que nada por no repetir el really? de rigor. Sí, sí, como ejercicio de conversación me va a hacer una entrevista y yo pongo los ojos como platos y le cuento ese rollo mío con las entrevistas, ya se sabe, que a mí de mayor no me importaría ser alguien famoso un rato para que me hicieran una entrevista. Me chiflan. Adelante, adelante. Lindsay saca un folio con un cuestionario de preguntas bajo el epígrafe Life que me deja muerto porque enseguida me doy cuenta de que esa entrevista no me la podrían hacer en un programa de radio porque agotaría el magazine, no cabrían los anuncios y aún así me quedaría a puertas de la segunda respuesta. Es muy difícil participar en una entrevista que se titula Life porque las preguntas, concisas, traen al otro lado del signo de interrogación una ramificación infinita de posibles repuestas, matizaciones, dudas, dependes. Es cierto que hay algunas cuestiones que no admiten duda posible:

Pregunta: ¿Cuáles son a tu juicio los secretos para una larga vida?

Respuesta: sin duda, intentar mantenerse a distancia prudencial de casi toda la gente.

-Pregunta a la respuesta: Oh, really??

-Respuesta a la pregunta acerca de la respuesta: definitely, por los disgustos y la tensión arterial más que nada.

Pero es la excepción. Luego llega el cuánto te gustaría vivir y contesto que quizá al cuánto haya que añadir el cómo, o el en qué condiciones, pero vamos, yo es que tengo un terror fundamental en mi vida y ese terror es la idea de la muerte. Así que no pienso en cómo ni en cuánto, sino simplemente en vivir, el resto ya se verá, o se vivirá (espero, I hope). Calidad o cantidad, ese es el dilema sobre el que se habla frecuentemente pero todo es una maniobra para huir de la quema, que es la muerte; por cierto, tema tabú. La muerte se escucha: se ha muerto la abuela de emejota; la muerte se lee: anda, mira, la esquela de la abuela de emejota, viene en el periódico; pero la muerte no se puede ver, por lo menos no se quiere ver. Lidsay se sale momentáneamente del cuestionario interesándose por eso y pregunta si aquí cuando muere alguien no se le puede ver. En los tanatorios puedes ver al muerto pero para eso tienes que entrar en una salita aparte en la mayoría de los casos, i think. Lindsay pone cara de extrañeza porque en su país eso no pasa. Ya, I know, le respondo,  qué me vas a contar, que yo conozco a los Fisher: Nathaniel, Ruth. Qué sería de nosotros sin los Fisher y su funeraria catódica, que en paz descanse, por cierto.

El cuestionario no tiene pausas para los anuncios, mejor, pero pregunta si cuando te sientes enfermo a qué recurres: a la medicina natural, a la tradicional o a la herbal. Lo de herbal me hace gracia por el nombre pero me apresuro a responder:

-A todas.

Lindsay se ríe antes de que matice (porque siempre hay matizaciones en las entrevistas) que, bueno, ya no a todas porque a dos de ellas las mandé a tomar viento y a la otra porque no me queda otra, que si no, también. Una vez fuí a un médico que te miraba el iris y te prescribía unas cajas tamaño industrial de hierbas que eran las mismas que las prescritas para el iris de la persona anterior y para el de la de después. Lo ví con mi propio iris. Tantas hierbas eran que una vez en casa pensé que me iba a poner a pastar. Luego pasé por el rollo de la acupuntura. Lindsay me pregunta llevándose con aprensión la mano a la oreja si dolió y le respondo que no, que lo que dolía exactamente igual que antes de pinchar era todo el cuerpo cuando me decían ya te puedes levantar de la camilla. Así que fuera agujas. Y etc, que con el rabillo del ojo estoy viendo el cuestionario y creo que a este paso lo acabaremos con las uvas.

Última pregunta del día: ¿ha tenido tu vida un antes y un después? Toma, claro. Pero esa pregunta fijo que es de psicólogo de facultad. Hay una diferencia entre el psicólogo de facultad y el psicólogo innato, aunque de manera rarísima y excepcional pueden converger. Sólo un psicólogo de facultad tiende a levantar muros entre las cosas, aquí el blanco, aquí el negro (una que sé yo y que salió un día en la tele estaría tranquila porque no hay riesgo de mezclar las peras con las manzanas). Y sin embargo, en la vida real, cuando ha habido un antes y un después lo que no hay es separación alguna porque el después está siempre, always, condicionado por ese pasado.

Lindsay pone de repente cara de contrariedad y le pregunto si he dicho algo raro y ella dice que no, no, es que, oh, en el cuestionario pone que si creo que hay vida en Marte. Mi ceja por poco se descoyunta. Really pone eso? A ver?  Y lo pone! Lo pone junto a cuál ha sido el mayor gol de tu vida. Pero yo no juego al fútbol. Next question, please.

2 pensamientos en “Life

  1. toni

    me gustan las entrevistas. pensarlas, matizarlas, buscar en los escondrijos de la biografía de alguien o de los acontecimientos de alguien para encontrar una frase que haga de titular y que obligue a todos a leerla. una vez me pasé el verano haciendo entrevistas a gente guapa de noche. guapa cómo? pregunté cuando me las ordenaron (porque estas cosas, en los periódicos en los que te acaban de contratar, se ordenan). guapa, contestaron. la gente guapa es guapa. vale, vale. y todas las noches salía a buscar famosos y guapos para la entrevista. siempte terminadba con una pregunta que no era pregunta sino comentario. cine, literatura y música. una de cada. y había cosas muy curiosas. como que una rubia de dos metros que trabaja de portera en una discoteca me diga terminator, metallica y el Quijote, te vale así? me vale, me vale.

    sería bonito lo de ser famoso por un rato y que te hicieran una entrevista larga y salir en el dominical, por ejemplo. o en un periódico. o en la radio. qué suerte que te la hagan. aunque sea en inglés. sobre todo Lyndsay.

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