Archivo por días: 7 junio, 2009

Entrevista

EMEJOTA: qué.
emejota: qué de qué.
M.J: pues, de momento y si le parece, qué hacemos aquí.
m.j: umm… ¿hablar?.
M.J: ya, pero por qué aquí y hoy precisamente.
m.j: eso no lo sé.
M.J: y ya puestos, qué le hace traerme de nuevo y qué pasó y qué…
m.j: oiga, ¿esto va a ser una entrevista o un interrogatorio?
M.J: ….espere que falta el golpe de efecto, hombre.
m.j: mientras no duela… Dispare.
M.J: qué le lleva a no hacerme el reproche que llevaba guardado tantos meses.
m.j: ¡Ah, el reproche, es verdad!
M.J: ¡Ajá! ¿Lo ve?
m.j: bueno, tampoco se me ponga chulo que siempre hay tiempo de reprochar…
M.J: pues quizá sería una buena forma de empezar a reconducir las cosas.
m.j: (eso suponiendo que haya algo que reconducir)
M.J: salga del paréntesis y dígame a la cara lo que tenía que decirme.
m.j: está bien, aunque el reproche se ha diluído con el tiempo y las circunstancias. Pensaba decirle si no le daba vergüenza no haber pasado por aquí desde el otro blog y usted tenía que poner cara de sorpresa y culpabilidad y decir algo como “oh, es verdad, santo cielo!”.
M.J: oh, es verdad (lo de santo cielo lo veo un recurso dramático que no me convence mucho, disculpe que lo apee de la frase)
m.j: ya le he avisado que la cosa está diluída. Se supone que usted iba a mirar a izquierda y derecha para decir…
M.J: …lo diferente que es ésto y fijarme en detalles como las letras. Tenía que decir (con asombro, se supone) que en este blog, a diferencia del otro, las letras no son negras del todo y usted…
m.j: …respondería que mejor porque así no lo vemos todo tan negro.
M.J:
m.j: ¿…?
M.J: es que ya he cumplido con esa fase pendiente del guión, a no ser que me haya dejado alguna línea.
m.j: si falta alguna línea no me acuerdo, pero la idea principal era su abandono.
M.J: ausencia, más bien. Abandonar no porque he estado leyendo en silencio ¿Puedo argumentar la razón de mi ausencia?
m.j: ¿ha traído justificante de casa?.
M.J: no, pero tengo un motivo que no requiere de justificante de casa. Reconozca que desde que empezó a visitar a su psicoanalista pasé a no ser necesario.
m.j: umm. ¿celos acaso?
M.J: no, no, sólo constato la evidencia.
m.j: mire, algo tiene de razón, para qué negarlo. Pero le confesaré, a sabiendas de que mi psicoanalista suele echar un ojo a esto, que este hombre no me da el juego que me daba usted.
M.J: ¿lo debo tomar como un elogio?
m.j: …y además usted me sale gratis.
M.J: pasaré por alto esa última parte de la frase. Pero es cierto que usted me llamaba cuando necesitaba un espejo de sí mismo o tenía dificultades para expresar algunas ideas que tenía que sacar fuera.
m.j: ehm… ¿no olvida que también para jugar un rato?
M.J: pero para usted el juego es el disfraz de las cosas serias.
m.j: y de las otras. El juego siempre es una mezcla.
M.J: mezcla desconcertante, si me permite la puntualización. Uno nunca sabe con usted dónde empieza el juego o, para ser más exactos, qué verdad se esconde tras la apariencia del juego.
m.j: ¿le apetece jugar?
M.J: me apetece preguntar, que para eso estoy aquí.
m.j: entonces usted pregunte y ya juego yo.
M.J: ¡eh, no vale! Si pregunto es porque quiero respuestas ciertas.
m.j: no creo haber dicho que no lo vayan a ser.
M.J: ¿por qué terminó este blog?
m.j: ¿porque ya no era lo mismo?
M.J: usted sabrá. Si le quita las interrogaciones a la respuesta y es más categórico quizá podríamos empezar a indagar.
m.j: vale, pues porque ya no era lo mismo.
M.J: tengo una teoría al respecto.
m.j: ¿ah, sí?
M.J: sí, verá. Leí su último post y creo que hay algo equivocado en él.
m.j: ¿ah, sí? (disculpe si copio y pego la respuesta anterior)
M.J: me explicaré. Habla usted sobre la pérdida del Norte personal… Y yo creo que ya se encontraba así cuando decidió abrir este blog.
m.j: (umm)
M.J: abrió este blog cuando percibió que se encontraba a la deriva. Y entonces tomó una determinación peterpanesca.
m.j: ¿salir volando por la ventana?
M.J: no, pero hizo lo que suele hacer en estos casos: buscar algo estimulante, lo que usted llama jugar, que nunca tiene una acepción peyorativa, sino vital. Para usted, jugar es crear, por ejemplo. Y el blog se le presentó ante las narices como una aventura, ya sabe, lanzar mensajes al inmenso e incierto ciberespacio, hacerlo adoptando numerosos registros, jugando a crear al mismo tiempo que se miraba en el espejo de las palabras y se reconocía en él y con la emoción añadida de pensar que, quizá, algún día alguien estaría al otro lado recibiendo uno de esos mensajes en una botella…
m.j: madre mía, acaba de pronunciar su párrafo más largo.
M.J: pues aún no he terminado. Le decía que tengo una teoría y la teoría dice que hubo un momento en que usted descubrió que el juego, simplemente, ya no era juego.
m.j: parece simple.
M.J: pero no lo es, al contrario: el juego dejó de ser una aventura estimulante para convertirse en algo serio.
m.j: ¿está sugiriendo que yo no soy serio?
M.J: No, estoy sugiriendo que necesita de un canal, sea la ironía, sea un estímulo creativo, sea lo que sea que yo denomino “juego” para ser serio. Pero cuando ese canal se agota usted mismo se agota.
m.j: (mi psicoanalista no habla tanto).
M.J: (es que no le da opción tampoco; usted habla mucho)
m.j: (hombre, es que si se queda tan callado mirándome tan fijamente…)
M.J: en resumen, estamos aquí porque después de un mes usted echa de menos esto.
m.j: pues mire, no.
M.J: ¿no?
m.j: no, siento decepcionarle. Vuelvo aquí precisamente porque no he echado de menos este lugar y reconozco que eso me preocupa un poco, aunque no sé bien por qué. Aclaro: echo de menos este lugar, lo que no he echado de menos es escribir de nuevo.
M.J: esto se sale de mi teoría…
m.j: no pretenda ser más listo que el psicoanalista…
M.J: es que… me reconocerá que no ha sido por falta de motivos para escribir porque precisamente en este mes mire que le han pasado cosas que son, todas ellas, carne de blog.
m.j: ahí le doy toda la razón. Y sin embargo, ni se me ha pasado por la cabeza ponerme a la tecla.
M.J: ¿le agobiaron los comentarios de despedida?
m.j: no, no; me abrumaron, que es distinto. Recuerdo que empezaron a llegar al móvil al punto de la mañana cuando estaba en el tren, ya sabe que el blog me envía una copia de cada comentario por correo electrónico.
M.J: qué detalle…
m.j: ya ve… y cuando empezaron a llegar casi me sentí culpable, como si hubiera hecho algo malo a alguien.
M.J: la culpa.
m.j: no lo diga con ese tono freudiano que ni usted ni yo hemos hecho la Selectividad…
M.J: pero siempre le afecta mucho el sentimiento de culpa, aunque no tenga culpa. ¿Por qué?
m.j: eso mismo dice mi psicoanalista.
M.J: ¿dice que siempre le afecta mucho el sentimiento de culpa, aunque no tenga culpa?
m.j: no. Bueno, sí, eso lo dijo antes. Lo que dice es ¿por qué?
M.J: ¿su psicoanalista le pregunta a usted que por qué tiene ese sentimiento de culpa??
m.j: sí, aunque parezca extraño, me lo pregunta a mí. Pero yo no sé responderle porque estoy al otro lado de la mesa donde se supone que uno busca respuestas…
M.J: (curioso…)
m.j: Reconduciento el asunto (tal y como le gusta a usted) le diré que el blog… pues sí, empezó a consumir demasiados recursos, demasiadas energías. Y eso ya no es tan divertido, aunque haya sido un blog que contiene cosas muy serias. Todo es una paradoja. Lo divertido y lo serio, la importancia personal y el cariño que para mí sigue inspirándome este lugar y el vacío anestesiado que queda tras la decisión de que hay muchas horas por emplear sin tener que teclear. Y luego la sensación de que todo estaba dicho mil veces (vale, sí, luego han pasado cosas nuevas pero qué se yo). Y ya puestos, soy un ser peterpanesco, es verdad. Soy como ese personaje de la novela de Nick Hornby
M.J: …¿cuál de ellas?.
m.j: pues, modestia aparte, “Un gran chico”.
M.J: ja!
m.j: ja no, que se titula así. El personaje dice en una página a la izquierda que cada vez que intenta afrontar el paso hacia un proyecto de vida adulta siempre al final se queda en eso, en un intento. Y pensé que sería bueno concentrar todas las energías en intentar vencer ese obstáculo antes de llegar a los 40, cosa que sucederá en pocos meses…
M.J: hombre, pues ya que hemos llegado hasta aquí, qué más dará unos meses antes que unos meses después de los 40…
m.j: pues da y mucho. Es como la barrera psicológica del Ibex, que no sé cuál es pero que, como las meigas, existe.
M.J: ¿y cree que se puede volver a sentir apetencia de un juego por el que se ha perdido el apetito?.
m.j: Maybe.
M.J: ¿Maybe? Oh, por cierto, qué tal Lindsay?
m.j: muy bien, con alergia la pobre, pero bien.
M.J: dele recuerdos.
m.j: sure.
M.J: intente reconquistar el juego, búsquele de nuevo la chispa.
m.j: permítame que me muestre escéptico aunque enormemente agradecido por la experiencia que ha supuesto esto y por la respuesta de la gente que poco a poco fue llegando hasta estas latitudes.
M.J: bueno, al menos piense en ello.
m.j: lo haré, ahora voy a tener más tiempo con el final del curso, la verdad es que hasta ahora no he tenido tiempo ni para mí, ha sido una época muy complicada.
M.J: de acuerdo entonces, descanse y piense en ello. ¿Algo que añadir?
m.j: ponga puntos suspensivos.