Directo

Corey VidalEs Corey Vidal, a quien estoy viendo jugar en directo con su nuevo artilugio electrónico (no es una pajita para beber un mega refresco, sino un distorsionador de voz) mientras tecleo este post. Pulso las teclas del ordenador mientras él pulsa las del piano digital. Se ha levantado a las 7:30 de la tarde, ha enviado un mail avisando que empezaba una de sus emisiones desde su apartamento de Canadá (“tenía una casita pequeñita en Canadáaa, la la la”). Ejem. Bien, dónde estaba. Sí, en lo del aviso por mail. Ha conectado su cámara y se ha hecho un desayuno nocturno batiendo en uno de esos aparatos de teletienda un plátano, varias fresas, leche, y helado de vainilla.

(Un inciso: me produce una cierta desazón comprobar cómo allí (quien dice allí es Norteamérica y Canadá) hay una estética culinaria que prima sobre cualquier otra cosa de tal manera que el plátano no tenía una sola sombra ni siquiera en la piel, su contenido parecía diseñado a conciencia y las fresas tenían todas el mismo tamaño y ni pizca de gradación en su color). Cómo sabrá eso, me pregunto. Fin del inciso)

Tras el desayuno, y dada la hora, ha decidido cenar de postre. Pero ha querido hacerlo de manera práctica. Así, aprovechando el mismo recipiente donde la máquina de la teletienda había convertido en batido los ingredientes anteriores, ha procedido a colocar en su interior unas salchichas troceadas, ketchup y mostaza. Cuando le he visto las intenciones y antes de sentir un no se qué en el estómago he desconectado por unos segundos la señal de vídeo. Si él quiere revolver todo eso para hacer un zumo de salchicha a mí que no me revuelva el estómago.

En la tarjeta de visita de Vidal pone bailarín-cantante-actor. Lo ponía antes de hacerse mundialmente conocido, exactamente 4.646.571 de veces conocido (en el momento de redactar este párrafo) con su genial vídeo “Star Wars, un tributo a capella a John Williams a 4 voces”. Genial, asombroso y apabullante en su realización, su interpretación, en la hábil combinación de temas de Williams (en los tiempos clásicos eso sería un Quodlibet; en los tiempos de las cintas de cassette en las gasolineras sería un Popourrí), la armonización y, ojo al dato, en su capacidad para contar cantando una síntesis de la saga galáctica casi a la velocidad de la luz: 4 minutos y 10 segundos. Mira:

Lo que decía, asombroso. Un talentazo.

Lo que no sabía Vidal es que su vida no sólo iba a verse transformada por estos cuatro minutos diez sino que la pataleta del gigante Warner exigiendo la retirada del vídeo a YouTube por la infracción de los respectivos copyrights iba a marcar un antes y un después en el quién manda aquí a partir de ahora, y si lo quieres entender bien y si no, también. Qué poca sensibilidad la de estos señores ejecutivos ante un sentido homenaje a Williams. Es que lo irritante ya no es que no aprecien el talentazo de Vidal sino que le chafen la ilusión por homenajear al maestro y, de paso, a la saga que marcó nuestras alucinadas infancias de espadas de luz y halcones milenarios.

En fin.

Lo que sucedió es que YouTube acató la orden, Vidal se fue a hacer unos batidos de algo muy cabizbajo y Warner se fue a celebrarlo a un restaurante de esos en el que los tiburones de despacho afilan los colmillos con menús de cinco limas sin sospechar que había prendido la mecha de la dinamita. En cuestión de minutos, decenas de miles de usuarios de todo el mundo clonaron y distribuyeron masivamente el vídeo de Vidal dejando en evidencia lo evidente: que el viejo modelo de las discográficas ya no sirve, murió sin que sus vísceras se den por enteradas y se atrincheren en el formol confiando en una resurrección que nunca vendrá. Renovarse o morir. Pues aún se dejarán morir del todo antes de renovarse, seguro, porque siempre han hecho lo que les ha dado la gana menos una cosa: discurrir más allá de un slogan para la canción del verano o no pensar en un horizonte de futuro de más allá de la lista de éxitos de la semana.

La saga, digo, el culebrón, terminó devolviendo la genialidad de Vidal a la red y certificando el enorme poder de esa astronómica masa de personas que le apoyaron espontáneamente y que entendieron que el tributo de Vidal a Williams era eso: un tributo y además una gozada. Y creo que digo bien: certificando su poder porque el poder ya estaba en ellos. Por si fuera poco, el vídeo de la discordia consiguió un espaldarazo definitivo al ser nominado en la pasada edición de los CBS Peoples Choice Awards. Un vídeo de un ciudadano anónimo colgado en YouTube en la alfombra roja de los grandes. Toma ya.

Corey Vidal hizo el anuncio del retorno del vídeo (que no del Jedi) desde la norteña y gélida casa de sus padres donde había ido a refugiarse de la tormenta de querellas, abogados y amenzas que le desbordó. Ese vídeo es muy interesante por varios motivos: el primero porque muestra que Vidal le gusta a la cámara. La cámara ve en él un caballero Jedi, digámoslo así, y la Fuerza le acompaña. Mira:

El segundo motivo es que, para entonces, Vidal ya había hecho de aquello un prometedor negocio que empezó en las camisetas y siguió en conversaciones sobre posibles contratos para hacer algo en la tele sobre lo sucedido. Es decir, de alguna manera, Vidal se convertía así en otra industria que explotaba comercialmente el éxito de un producto que había nacido sin esas pretensiones. Pero a mi no me preocupa tanto esa posible contradicción como el hecho de que por un tiempo pareció volverse un poco pesadito y tontorrón. Por eso el echarle un ojo de vez en cuando, cuando son las 8 de la tarde allí y las 2 de la madrugada aquí y sigue hablando y cantando y ensayando mientras yo tecleo este post.

7 pensamientos en “Directo

  1. toni

    no cabe la menor duda de que tiene talento. y de que la cámara le adora y él adora la cámara. pero no deja de ser un joven de Canadá que hace batidos de salchichas con ketchup y mostaza, así que parece normal que se convierta en parte de la industria a la que no tenía intención de pertenecer. o puede que sí. nadie tiene tanta fuerza como la gente. y es la gente le ha elegido como personaje mediático, como persona en la que fijarse cuando los modelos lanzados desde los despachos escasean, por no decir que no existen. aunque luego pierda frescura. y uno se acuerde de las razones que te convirtieron en un fan viendo su homenaje. qué gran homenaje.

  2. Rachel

    Corey Vidal, desde que descubrimos el video de Star Wars no hay día que pase sin verlo. Toda una genialidad.

    Lo bueno y malo de la red es que se suele desbocar de manera incontrolada, tal vez la tontuna sea uno de los efectos secundarios, esperemos que a corto plazo. Si se instalara perderíamos mucho de esa chispa que derrama en sus videos

  3. emejota Autor

    toni: es joven, cierto, 22 años. Pero listo, no creas. Antes del boom galáctico no montaría el número del batido (no al menos ante una cámara; me da que detrás tampoco) sino que ahora monta shows de entretenimiento para una audiencia que ya no quiere perder y cuyo share sabe que debe mantener mientras hace otro vídeo o busca una fórmula nueva que rehaga la fórmula mágica que un día encontró.

    Ahora que lo pienso: se me olvidó añadir en el post que a un Williams, a estas alturas de la película (nunca mejor dicho), sabiendo que va a recibir derechos de autor hasta su descendencia 3200 y “harto” de taloncitos en ese concepto, es probable que esté tan contento de una publicidad extra que ni siquiera necesita pero que al menos, seguramente, le ha divertido. A Williams se le presupone sensibilidad para apreciar el talento y disfrutarlo.

    Rachel: la tontuna no sé si le dura pero lo que sé es que últimamente no tiene buena cara. Serán los batidos :) o el cambio del ciclo del sueño.

    Abrazos.

  4. arati

    Que buena historia, la desconocía por completo. En todas partes cuecen habas, pero parece imparable el establecimiento de un nuevo modo de hacer, nuevos usos y costumbres que, espero, lograrán imponer una revisión de ciertas legislaciones.

    Apostaría que a Williams le divertiría el homenaje y que no se sintió amenazado ni menoscabado en su propiedad intelectual. Igual que creo que a Derrida no le hubiera gustado el cierre de la página que el profesor Horacio Potel dedicaba a sus textos (http://derechoaleer.blogspot.com/).
    Absurdidades y sinsentidos.

    (No he podido ver el primer video en tu post (está?) pero lo he localizado en youtube).

  5. emejota Autor

    Bievenida arati :)

    Pienso lo mismo, y lo pienso incluso como autor (mínimo, minúsculo autor pero autor). Hay que revisar los modos, las formas, los contornos, las legislaciones… Y todo ello se puede hacer, seguro, sin que seamos sistemáticamente esos delincuentes de callejón oscuro y nocturno con el que se empeñan en identificarnos cada vez que compramos, por ejemplo, un dvd… (qué cruz de cortinilla, por cierto, que se niega a responder al mando a distancia)

    (el vídeo está, no?)

    Un abrazo

  6. C.

    Ay, por fin he tenido tiempo! Gracias mil por este vídeo, que me consuela hasta el punto de haberme hecho reír en este caluroso mediodía lleno de obligaciones áridas.
    Rachel: nosotros sí estuvimos en la escuela jedi!
    Gracias otra vez, emejota :)(con el resto de lo que he perdido iremos poco a poco…)

Deja un comentario: