Diario 12 abril, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackRecuerdo que tengo un blog
Pero estas vacaciones las estoy pasando aquà dentro, y desde dentro me adentro en los libros y en las pelÃculas y miro llover y descanso y proyecto, y cuando proyecto no descanso y cuando descanso aparezco en el sueño proyectando cosas. Hace frÃo. Ayer también hacÃa frÃo en el diciembre de ParÃs de 1958, se notaba en las expresiones heladas, en las conversaciones de vaho y en la niebla que envolvÃa la torre Eiffel en un cinemascope de remembranza impresionista. Pasaba durante la proyección de “Los 400 golpes”, que me golpeó 400 veces una vez más. Si fuera profesor en algún lugar me encantarÃa hablar a los alumnos de “Los 400 golpes” aprovechando además que cumple 50 años; en este momento es una de las cosas que más me gustarÃa hacer. Hablar del antes, del sobre, el tras, el después, el dentro. Si fuera profesor en algún lugar no importarÃa qué asignatura impartiera porque ese dÃa no habrÃa clase: habrÃa 400 razones mejores para no hacerlo.
Mañana es Pascua. A ver si mejoran las caras de la gente. En la televisión aparecen los Cristos agonizantes y las Virgenes dolientes con velas y flores y la gente llora, y lo que me sorprende de ese llanto amargo es que estoy convencido de que la gente en el fondo se llora a sà misma, llora su desamparo, llora lo que sea, pero ese lo que sea es suyo. Mañana (hoy, en unas horas) una ceremonia ancestral que se celebra en esta ciudad escenificará la resurrección del Hijo de Dios suspendiendo a un crÃo de nueve años ataviado de ángel de una sirga cuyos rudimentarios engranajes están cubiertos por una nube esponjosa. Descenderá haciendo con los brazos asÃ, asÃ, como si nadara en el aire frÃo de la mañana, y se acercará hasta una Virgen a la que quitará el velo negro que cubre su rostro. Se desgañitará al gritar la buena nueva y a los presentes se les pondrá un nudo en la garganta. La banda de música tocará el Aleluya de El MesÃas o sonará por megafonÃa, depende del presupuesto, y luego todos se irán a desayunar chocolate con churros y harán hora para comer en el campo. Todo eso si acompaña el tiempo. Y si no también.
Si acompaña el tiempo esta ciudad se transforma por unas horas en ciudad fantasma habitada por mà intuyendo que alguien más se agazapa tras las cortinas de otras viviendas. Quizá ese dÃa campestre cambie un poco las caras. La mÃa está estable, no precisa de estiramientos. Leo, me rÃo con lo que leo, veo pelÃculas, no está tocando esta vez reirme con ellas pero me conmuevo o se me despierta la intriga o se me levanta la ceja, depende del tÃtulo; doy clase, he vuelto a sentarme al piano porque los ojos han encontrado unos escuetos compases de una melodÃa remota en el tiempo y en el mapa que me pregunta y si, y si…
(pero me da pereza)
Cosas asi pasan estos dÃas, eso quiere decir que pasan esas y otras. Pero me acuerdo que tengo un blog y que me gusta hacerle caso y mirarme luego en lo que escribo, como me gustarÃa mucho, mucho, que alguien me invitara a hablar de “Los 400 golpes”. No tengo credencial como cineasta pero creo que lo que allà sucede resuena de una forma nÃtida dentro de mÃ. Y late. Cuando hablas de algo con el corazón en la mano, apasionadamente, siempre hay un pellizco que despierta algo en alguien y eso pone en funcionamiento una cadena. Nos reconocemos en las cosas. Despertamos en ellas. De mayor me gustarÃa dedicarme a hacer eso si no fuera porque vengo dedicándome a eso desde hace muchos años. Eso es suerte, nunca lo negaré.