Nombramiento

No me gusta nada, pero nada, el nombramiento de Ángeles González-Sinde como Ministra de Cultura. Como su antecesor, que tampoco me gustaba nada, muestra una aversión a la red fundada en un alarmante desconocimiento, o en un conocimiento decimonónico. O en una ceguera. “¿Para qué necesitamos un ADSL a no sé cuántas gigas?”, se preguntaba a sí misma en una entrevista en el diario El País hace ahora un año. Pues, desde luego, para bajarse una película suya no. Tiro para lo de las películas y las bajadas porque lo suyo viene en plan obsesión, en plan radical. Y así, mal vamos.

Es comprensible la alegría mostrada por el mundo del cine patrio ante su nombramiento. Menos comprensible es que un cine que pide protección frente a la “invasión” norteamericana de la pantalla cometa el disparate de hacer 200 títulos al año, de los cuales 195 o son rollos infumables o ni se llegan a estrenar, 2 son obras de directores que encuentran sitio en la cartelera por méritos propios, 1 es la sorpresa agradable del año y 1 se nos pasó.

La otra es “Torrente”.

Lo que no termina de comprender este cine es que se vale de la bandera de la cultura para obtener protección pública frente a un “enemigo” que es pura industria. No creo en los ministerios de cultura. No hay que subvencionar la cultura de esta manera: en todo caso, hay que fomentar una cultura de base y eso se encuentra en otro departamento: educación. A la larga sale mejor y más barato. Y me saca un poco de quicio que estos señores se empeñen en que veamos esos productos tratándonos como si fuéramos cortos, incultos y sin criterio, incapaces de pensar por un instante que, a lo mejor (a lo peor), lo que hacen no gusta y punto.

Pero esta ministra cineasta va a meter tijera, al (poco) tiempo, en el asunto de intercambio de archivos. Indiscriminadamente, me temo. Es de las personas a las que le enseñas la tarjeta donde pone INTERNET y la tarjeta donde pone INTERCAMBIO y ya se imagina que te vas a bajar la filmografía completa de Garci antes que pensar que también puedes compartir una tesis doctoral con alguien de Noruega.

A mí, personalmente, la filmografía de Garci me da mucha pereza; tampoco es que tenga una tesis doctoral que intercambiar con Noruega ni con otro sitio pero a lo que voy es que por “salvar” el cine español nos van a dejar sin series norteamericanas, ya lo verás; bueno, ya no lo verás. Un acto, por otra parte, donde no consigo ver la bandera pirata y sí (ya puestos) una correcta cultura audiovisual. Porque si nos bajamos las series de allí es porque:

a-están en el formato correcto, que la lista de series que pierden en el camino las franjitas negras arriba y abajo empieza a ser notable.
b-se ven mejor, porque vienen en Alta Definición y
c- están en versión original, y así el producto llega sin adulteraciones.

Vamos, que cumplen todos los requisitos por los que claman estos señores ante los incultos ciudadanos a los que pretenden abrir los ojos.

Aún podemos ir más allá y entrar en el asunto monetario, que al fin y al cabo es lo único que cuenta (porque es una industria, insisto). Y aqui tampoco acierto a ver ningún acto feo. Estas series no restan espectadores a ninguna taquilla: la mayor parte de ellas se financian con publicidad privada, no con una entrada ni con una subvención, su primera emisión, en multidifusión por los diferentes husos horarios de los EEUU y los tropecientos canales existentes, ya ha sufragado en la mayoría de los casos su coste y generado incluso una porción de beneficio, beneficio que irá en aumento en su distribución posterior a nivel internacional a pesar de las descargas.

¿Para qué necesitamos un ADSL a no sé cuántas gigas? Pues para lo que nos dé la gana, faltaría más. Para bajarme “United States of Tara”, para mantener una videoconferencia profesional o personal. Cuando esta señora sea informada de que hay distribuidoras, las mismas que ponen las películas en los cines, que ya ofrecen cine por internet mediante pago (cosa que debe saber porque hasta ahora ha sido Presidenta de la Academia de Cine y conoce el negocio) y que para que el cliente pague por esos contenidos se necesitan no sé cuántas gigas se contestará a sí misma: pero qué australopiteca fuí. Pero será tarde para muchas cosas.

Como en el caso de la SGAE, hay gentes que en lugar de subirse al AVE de las tecnologías se empeñan en ir en diligencia; que en lugar de adaptarse a las nuevas y fascinantes posibilidades se quedan enquistadas en tiempos y prácticas inquisitoriales, viendo el demonio en todas partes. Pero lo malo es que mandan. Pena.

5 pensamientos en “Nombramiento

  1. toni

    lo malo del nombramiento de González-Sinde es que confunde el ánimo de lucro con la difución, el compartir con el comercio, el autor con la sgae. el problema de González-Sinde es que no ha compartido una sola película en su vida y no sabe lo que es ver series en versión original, porque ella es una autora de películas. no le han dejado una película, ni un libro, ni siquiera ha prestado un poco de sal a la vecina o al vecino. lo malo del nombramiento de esta señora es que cree que todo el cine es Garci o Torrente y que los amigos de los amigos de los primos son los mejores directores del mundo. si se quiere ganar dinero con el cine o con la cultura, deberían dejar que volara, no cortarle las alas. aunque cultura y dinero sean términos que se necesitan pero se odian. y se torturan. y se ponen parches en los ojos. qué lástima.

  2. causal

    Pues yo voy a darle mi voto de confianza. Qué menos. Me parece muy mal que a los dos minutos de su nombramiento Internet se inunde de soflamas anti Sinde. Pero aunque me parece mal, bien pensado, es de lo más normal. En eso, como en muchos otros temas, este medio es un medio de extremos. Cualquier personaje mediático que proclame su posición anti piratería va a ser masacrado sin piedad por blogueros gurús (no lo digo por tí, emejota), analistas tecnológicos visionarios, aldalides de la libertad digital y si encima ese personaje pertenece al cine español, ya tenemos un buen cóctel de odio servido en vaso ancho, como esa banda que tan poco afortunadamente criticó la recién nombrada.

    Es un momento muy jodido para el modelo de negocio audiovisual. No es fácil reinventarse o reconvertirse como lo ha hecho la música, que ha eliminado el intermediario. Yo soy enemigo de los intermediarios y en el cine hay muchos, sin duda. Venga lo que venga, muchos morirán, y me alegraré. Pero los cineastas no van a poder dar conciertos. El proceso de creación/producción es distinto, interviene más gente y en muchos casos más dinero.

    Y no hay que olvidar que hay dos tipos de consumidores de cultura digital. El que cuida y respeta el formato, y el que consume indiscriminadamente. Eso ha existido siempre.

    Y hay dos tipos de creadores. Los que conectan con el primer tipo de consumidor, y el resto, en el que se dan múltiples y variados resultados creador público.

    El momento actual, sobre todo, se define por la fragmentación. Un ejemplo cercano: el día en que yo pueda hacer un corto para una audiencia potencial reducida, digamos 1.000 personas, y alguien crea que merece la pena pagarme para meter algún tipo de publicidad en mi producto, que produzca un impacto no basado en cantidad sino en un modelo de marketing de nicho, cualitativo, el modelo audiovisual se reinventará. Eso es el ejemplo más reducido, desde ahí escalad hacia arriba todo lo que queráis.

    El problema no es de Sinde, me temo. Sinde en realidad apostaría por algo así si los anunciantes se comprometieran. Está desando. Mientras tanto, da palos de ciego contra el enemigo tangible del modelo anterior.

  3. emejota Autor

    Causal: es de lo más normal que a los dos minutos de ese nombramiento se ponga la gente de uñas habida cuenta de los antecedentes y declaraciones previas. Razones tienen. Si no, por supuesto que todo el mundo merece un voto de confianza. El problema aquí es que nos vamos a quedar sin esas gigas. Personalmente, tanto las utilice como si no, el mero hecho de que alguien me imponga esas restricciones me molesta.

    Es un momento muy jodido para todo, causal. Para la música no lo es menos, no creo que haya solucionado el problema. Lo que sí ha hecho es empezar a adaptar el modelo de negocio a los tiempos y observa, curiosamente, que eso ha venido de las propias bases no sin haber padecido todas las zancadillas por parte de los de arriba, multinacionales, productoras, agencias de gestión de derechos… en definitiva, de todos aquellos que les protegían supuestamente.

    El cine es el que no ha despertado. Y creo que no lo ha hecho porque sus miras van por otro lado y es un lado de empecinamiento. Estoy de acuerdo en la dirección que apunta tu razonamiento pero hay otra dirección, que es el origen de todo el mal, que son los 200 largometrajes anuales que resultan indigeribles por el propio mercado, independientemente de piraterías, adsl, descargas, etc. Según reciente informe del Ministerio de Cultura (colgado en la red), hace 10 años se hacian 90 películas. Dicho informe especifica que si ahora se hace el doble es por la ayuda de las arcas públicas. Yo pienso que una cosa es un empujón y otra que todo aquel que quiera subirse al carro del largo tire de subvención y que dicha subvención se de sin mucho filtro crítico porque existe esa presión de lo “mal visto” a ponerle cortapisas a la “cultura”. ¿Por qué será que si el enemigo es el cine USA es justamente el que encuentras en el top-manta? ¿Por qué no encuentro en el top-manta “La casa de mi padre”?

    El problema no es sólo de Sinde, me temo. El problema es de Sinde y de todas las personas (la práctica totalidad de la industria) que piensa como ella. El problema es que ella ahora tiene la sartén por el mango, y que como Ministra de Cultura puede cargarse el progreso natural de Internet con criterio parcial y, además, sentir que ha hecho una misión de salvamento de la humanidad.

    Un abrazo.

    toni: estoy de acuerdo contigo. La confusión de Sinde es la misma que la de Bautista en la SGAE y etc. Todo gira en torno al beneficio y al dinero, lo demás no les importa. “Lo demás” es el disfraz para sacar beneficio. Por otra parte, yo estoy seguro que muchos de esos profesionales del cine español se bajan las películas y las comparten; vamos, me apuesto lo que quieras. Son humanos.

    Un abrazo.

  4. Ferre

    Abundando en la parte industrial… aquí los cineastas (directores, productores, actores,…) tienden a querer ser industria sólo cuando les interesa; cuando no, son cultura (que equivale a subvenciones). O sea, una combinación de indefinición y caradura.

    Entiendo que hay creadores que, si no se subvencionaran, tendrían más difícil (ojo, más difícil, no imposible) su difusión… pero uno ha de ser consecuente con lo que produce: no podemos querer crear para uno mismo y que le guste a todo el mundo. Puede darse el caso, pero, disculpad el inciso-medio-desbarre, es que estoy cansado de que alguno diga que crea para si mismo, lo que le pide el cuerpo, el corazón, la cabeza o lo que sea, sin tener en cuenta al público (actitud de la que algunos están extrañamente orgullosos) y luego (y esta es la parte que me cabrea) venga exigiendo a ese mismo público que vaya a ver su película y que le llene los bolsillos.

    En cuanto al voto de confianza que menciona causal …Yo daría un voto de confianza a alguien que se lo mereciera;el llegar nuevo a un cargo no quiere decir que no se puede tener en cuenta acciones y declaraciones pasadas… es más, entiendo que se la nombra precisamente por ello (como en todos los nombramientos). El caso que que la Sra. Glez.-Sinde dice perlas como (extraído de una entrevista para ABC):

    “- [ABC] Pero el canon escuece a muchos…
    – [Glez.-Sinde] Hay que organizar completamente la difusión y la copia de las obras. No puede ser que los vendedores de equipos y los fabricantes cuenten con todo el beneplácito y el apoyo de la sociedad y en cambio quienes generan contenidos se queden sin recibir dinero por su trabajo. Si pudiéramos entrar en los supermercados y llevarnos las cosas sin pagar sería una catástrofe. La piratería no la compensa el canon. ¡Sólo son unos céntimos! Mientras, el gran beneficiado es el que fabrica todos estos sistemas y el que vende la línea de ADSL. Y como los anglosajones van a seguir generando contenidos, la cultura en español va perdiendo espacio.”

    Ya sólo aquí hay algunas perlas:

    1) Debe ser que no ha comprado un CD o DVD con canon en su vida, porque sólo hay que entrar en las tiendas de internet y en las de la calle y ver las abismales diferencias de precio. De céntimos, nada de nada.

    2) Echar las culpas a las empresas de comunicaciones o a los fabricantes de equipos parece algo rastrero de más. Dentro de poco la culpa de que un conductor atropelle a un peatón la tendrá la Renault o la Opel.

    Entre otros, en el post emejota toca un tema, el de las series de TV, que es más que sangrante en España (horarios, formatos, VOS, cortes publicitarios) que ha hecho que la mayoria nos olvidemos de verlas por TV y acceder a ellos gracias a internet. Si no saben hacer servir un producto, el consumidor irá a donde se lo sirvan correctamente. Es una pena en este caso que las productoras de las series (y, en general, de cualquier película o programa de TV) no exijan unos mínimos de calidad de emisión.

    Diculpad el desorden de las ideas.

    Saludos,

    Ferre

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