Archivo por días: 2 abril, 2009

Pasión

PasiónEsta tarde, en la Universidad de Navarra, ejerzo de guía en el recorrido a través de ese monumento sonoro que es la “Pasión según San Juan” de Bach. Para mí es un gran placer que consigue hacer desaparecer la sensación abrumadora de responsabilidad que, supongo, sería la más lógica en estas circunstancias Es complejo, es verdad: hay que manejar emociones intensas ante un auditorio siempre distinto, siempre nuevo; hay que sintetizar lo grande en algo más pequeño sin que pierda fuerza, traducir en palabras sencillas un rico lenguaje de sonidos. Pero qué gozada que surja una nueva oportunidad de hacerlo y poder compartir, ante nuevos rostros, los entusiasmos que esta obra prodigiosa sigue despertando en mí con la misma intensidad que la primera vez que la escuché.

Los problemas que presenta manejar una obra de esas dimensiones son variados: en primer lugar, está la imposibilidad de recorrerla entera. Hay que trazar una ruta alternativa, compensando lo no visto con un movimiento del dedo índice que señale que esto y esto y lo otro son vistas que no pueden dejar de contemplarse. Antes, se presenta el problema del contexto. Tendemos a procesar con pensamientos contemporáneos un lenguaje y unas ideas que vienen de un pasado remoto, y aunque en Bach las emociones atraviesan y atravesarán los siglos con portentosa familiaridad, no está de más sintonizar por un instante con anhelos que están en otro lugar del dial. El esfuerzo es minúsculo y la recompensa es muy gratificante.

De paso, aprovecho el recorrido para poner el acento en lo más bachiano de la Pasión: en el elemento humano. Una cosa es la Pasión que está escrita en notas en el pentagrama y otra la obra a la que dan vida las personas, los músicos, con sus habilidades, sus circunstancias personales y los imprevistos del directo. Sin su aliento esta Pasión no existe, esas Arias no tienen aire. Resulta fascinante seguir la peripecia de la aventura que es toda interpretación en directo, como esta de Harnoncourt captada en el verano de 1985 en una catedral austriaca de la que me sirvo y que tanto ayuda a comprender y a disfrutar todo lo anterior.

Lo que consigue Bach es que una historia que conoces de sobra de antemano la vivas a cada instante con el alma en vilo, tal es la sorpresa continua, el caudal torrencial de belleza, la delicada demora en los detalles, el clamor impetuoso ante el drama y, al mismo tiempo, su carácter intimista. Porque lo tiene, me atreveria a decir que sobre todas las cosas. Y todo eso pasa cada audición y aún queda espacio para algo nuevo.

Bach es necesario.

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“La Pasión según Bach”
(Pasión según San Juan, BWV 245)
Universidad de Navarra. Edificio Central, Aula 30. 19:30 horas.
Entrada libre.