Post-It 15 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios , trackbackDe parto.
No está el horno para blogs de momento.
Making Of 12 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Album , 5 comentarios , trackback
Diego, Octubre de 2008.
Movies 11 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios , trackbackEs difÃcil no sonreir todo el rato delante de Lindsay.
(Pero anda que no me ha hecho sudar en la clase)
Y todo porque, responsable y tozudo que es uno, le he dicho que el fin de semana và por primera vez, first time, una pelÃcula entera en inglés y sin subtÃtulos. Ella: oh (pronúnciese ou) Yo: ya bueno, pero no me enteré de nada. Ella: (risas en inglés) Yo: … dà que ya la habÃa visto, que si no… Entonces ha preguntado cuál era, por curiosidad. Le he respondido que la primera de la trilogÃa Bourne, Jason Bourne. Y se le han puesto de pronto los ojos muy redondos (nunca tengo claro si son los ojos los que se le ponen muy redondos o los cristales de las gafas los que se ponen muy grandes) y con un ou ha resultado que es una de sus pelÃculas favoritas. Yo: anda! Ella: ou, yes, yes. Y le he dado mi humilde punto de vista, a saber, que él está perfecto en un personaje complejo porque aparece impasible pero en el fondo siente, frÃo pero al mismo tiempo atenazado por el miedo, que es una emoción nada frÃa aunque produzca escalofrÃos. Todo eso junto lo hace muy bien Matt Damon. Y que ella clava también un personaje poco grato, porque es menos secundario de lo que parece en complejidad psicológica: quiere pero teme, duda y no, es lógico que se pregunte quién es Jason Bourne cuando el propio Jason Bourne no sabe siquiera quién es.
(ou)
Entonces se me ha ocurrido preguntarle por sus pelÃculas favoritas. Craso error. En realidad, miento; me ha resultado muy interesante hacer una pregunta asÃ. No me esperaba, sin embargo, la posterior devolución de la pelota. Que le hablara, por favor, porque estaba muy interesada, de cine español.
Yo: Oh, my God!
Ella: Yes, please.
Yo: (ains, hija)
Y me he puesto a hablar, es un decir hablar puesto que era en inglés, digamos más bien a intentar hilar un discurso, entusiasta, eso sÃ, sobre algo que empezaba en Berlanga, paseaba la escopeta nacional por el bosque animado, buscaba con los ojos embelesados de Ana Torrent al espÃritu de la colmena y terminaba en el roce de las pieles, las de la cartera y las del cuerpo, de los ladrones MarÃa Valverde y Juan José Ballesta.
Ella: Ou!
Yo: pues eso.
Pero qué sudores. Porque intentaba hablar del significado y el sentido del esperpento, de Azcona, de cómo saltar el muro de la censura en tiempos de la dictadura poniendo el dedo crÃtico bajo la capa de un humor presuntamente inocente, de la importancia como futuro texto de historia de la trilogÃa de la Escopeta para explicar muchos aspectos de la Transición y si no, al tiempo, y del asombro de la cámara ante ciertos rostros más allá de la importancia de las pelÃculas en sà y blablablá.
Total: que he terminado puesto en pie emulando a Anjelica Huston, ni más ni menos, señalando a la pared con el Ãndice y diciendo el “he´s a genius” que le dirigió a Ballesta en San Sebastian.
Al final se me ha ocurrido decirle que podrÃa llevarle alguna de esas pelÃculas en dvd y se ha puesto muy contenta. Tiene mucho interés en ir explorando otros celuloides, no sólo por su posible interés cinéfilo sino por su reflejo de lo que hubo y de lo que hay como consecuencia de lo que hubo.
Asà que he decidido llevarle “El verdugo”.
Casi nada. En un universo fÃlmico en el que los ojos están acostumbrados a contemplar estrellas de rutilante perfección estética, me entusiasma la idea de presentar a don José Isbert con su voz genial y genial todo el resto de él. Ni Irving Thalberg se lo creerÃa. Y va lo mismo hacia la pelÃcula. El resto del repertorio ya veremos. De momento tengo que mejorar mi imitación de la voz de Isbert en inglés y del acento parleño de Ballesta que han supuesto que Lindsay se llevara la mano a la boca, con cara de asombro (o de espanto, quién sabe) de manera que no se le ha escuchado el ou aunque se intuÃa.
Todo ha quedado sellado con un pacto de intercambio: yo le llevo pelÃculas y ella dedica un dÃa a explicarme “all about just“, que no sobre Eve, que ya lo sé todo sobre ella. Es el “just” el que me tiene un poco mosca por su elasticidad.
Paseo 10 marzo, 2009
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ClimatologÃa 9 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 11 comentarios , trackbackSi la primavera la sangre altera, habrá que tener en cuenta el cambio climático a efectos del refranero. Digo yo. El ambiente está raro, más raro si cabe; nadie ha planteado la posibilidad de que el clima de las mentes, que existe, por supuesto, esté cambiando. Los factores que desencadenan un cambio climático de esa Ãndole no tienen que ver con el efecto invernadero o la deforestación de la selva amazónica pero otros factores medioambientales como la crisis financiera o el Papa descolocan a las neuronas, que ya no saben si tienen que emigrar del hemisferio izquierdo del cerebro al derecho o viceversa.
Pocas cosas hay tan inquietantes como la incertidumbre y el buen tiempo; hay quien piensa con cierta frivolidad involuntaria que se trata de una pura cuestión estética, de no pegar lo uno con lo otro, cuando en el fondo los que no pegamos somos nosotros. Ya puedes estar angustiado porque se te acaba el paro, esperando los resultados de una biopsia en el pasillo de un hospital o quizá una llamada telefónica decisiva en tu relación sentimental que la naturaleza seguirá haciendo como si nada, que es lo que hace respecto a nosotros.
A qué viene ésto.
A este lunes raro, muy raro. Habrá otros lunes raros y hasta semanas enteras, dÃas de alivio también pero en general esta primavera nos va a poner un peso grande encima. Que sÃ. De momento, ya he recuperado el móvil pero movido por un pensamiento primaveral he decidido no conectarlo todavÃa. Hay un temor irracional a abrir el móvil cuando llevas unos dÃas sin hacerlo, como si esa baterÃa de pitidos anunciando llamadas perdidas y mensajes que se amontonan unos sobre otros te fuera a poner a caldo. Abruma un poco eso. Creo que lo abriré el miércoles cuando vaya a Pamplona y después ya veré. Total, quién va a llamar; y si alguien llama, ya me encontrará en casa.
La casa. Estoy viviendo una especie de exilio interior que ya alcanza unas cotas como para prescindir de la palabra “especie”. Ya ni siquiera salgo a pasear. No me apetece, me pesa, me molesta. Y eso?, preguntó el médico el otro dÃa. Y yo le contesté parafraseando la mÃtica frase de “El sexto sentido”: porque… a veces… veo…. gente. Y el médico alzó la ceja como si no hubiera visto la pelÃcula o como si no tuviera sentido del humor o, peor aún, como si no supiera que es verdad. Hay gente que le quita a uno las ganas. Las ganas en general.
Sopla el penúltimo aire norteño de este invierno fugaz; en cuanto pare vendrán los primeros calores y los primeros colores pero la gente arrastrará los pies por la calle con la chaqueta al hombro pensando que tienen que tomar la jalea real o el Pharmaton Complex porque asà no se puede. El caso es echarle siempre la culpa a algo.
Despertares 8 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 5 comentarios , trackbackEsta mañana he abierto los ojos con la sensación de que habÃa un elemento nuevo y discordante en el ambiente de la habitación. La espalda. Era el dolor en la espalda, o eso pensaba hasta que han sido el costado y luego el pecho quienes han reclamado para sà la dolorida atención. Para entonces ya habÃa descubierto que respiraba con dificultad, puesto que el vaivén natural del pecho parecÃa incrustarse en millones de pequeñas y afiladas agujas en cada inspiración.
Me he imaginado a mà mismo desde arriba y me veÃa tumbado en la cama, mirando al techo, inmóvil. No saludaba a la cámara precisamente. En su lugar me he puesto a pensar si hoy era dÃa de administración del elixir y para eso lo primero que debÃa saber es si hoy era domingo. La ausencia de una banda sonora de tráfico fluÃdo y las voces aisladas y tranquilas de algunos transeúntes parecÃan soplármelo al oÃdo, como si de un examen se tratara, mientras el sistema operativo del cerebro terminaba de cargarse en la memoria, orientándose. Era domingo, sÃ.
Lo siguiente era pensar si era domingo de elixir, puesto que el elixir se inyecta un domingo sà y otro no. Eso ya ha sido más complicado. Para saberlo, en caso de duda, no vale de nada consultarlo con su farmacéutico sino que hay que recurrir a la memoria. Mala cosa para quien carece de memoria inmediata. Remontando la semana, me he dado cuenta de que el martes parecÃa no haber existido, y que del lunes sólo quedaba un pedazo de mañana. No he sido capaz de continuar rebobinando pero jurarÃa que el domingo pasado no tocó elixir.
Para descansar un poco de ese arduo ejercicio de memoria, tumbado en un colchón que parecÃa haberse vuelto de pinchos, como la cama de los faquires, me he acordado (de eso me acuerdo porque no es memoria inmediata) que ya son dos años de administración de elixir 2.0 y que antes venÃan siete de elixir 1.0. El laboratorio y la Agencia Europea del Medicamento recomiendan no administrar el elixir más allá de seis meses seguidos, igual que las tierras en barbecho: hay que dejar un periodo de descanso para que el cuerpo no genere anticuerpos que anulen la eficacia del elixir. He pensado en ello por dos cosas: la primera porque a lo mejor (a lo peor), dormir en una cama de pinchos quizá tenÃa relación con eso y la segunda porque cuando vas al médico y se da la circunstancia kafkiana de tener que decirle como paciente lo de los seis meses, el médico también se pone kafkiano y contesta que le extraña porque eso no viene en el prospecto. Hay médicos que se limitan a leer el prospecto elemental que los laboratorios de medicaciones experimentales redactan con sumo tacto para el paciente mientras que el paciente observa con inquietud cómo la Agencia Europea del Medicamento, que es la que le pilla más cerca, sigue de cerca los pasos de esta medicación, a la que tiene, de momento, bajo sospecha.
Si uno despierta sintiéndose faquir y con la certeza de que es domingo no importa si toca o no toca elixir. Mientras el laboratorio y la Agencia insisten en la pauta quincenal, aquà el médico apuesta por administrarlo todos los domingos y tan ricamente. Si sumas todo lo anterior y al otro lado de la ventana la primavera se anuncia con un cielo azul y un sol radiante, hay un instante de incertidumbre en el que no sabes si sonreirle como bienvenida sumándote al convite o meterte debajo de la cama hasta que el invierno regrese de noche. Luego todo sigue adelante.
Autógrafo (IX) 7 marzo, 2009
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(Asthar, feliz cumpleaños)
In-móvil 6 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackEstoy momentáneamente sin móvil y cuando pasa eso hay que ver la de cosas que se simplifican y se complican de golpe. De pronto te das cuenta de que quedas en una zona de sombra (que no sombrÃa), invisible para buena parte del universo. Y viceversa. Antes el móvil era un apéndice del cuerpo, hoy es un órgano más. Sin él, el metabolismo del dÃa queda comprometido. La parte positiva del cólico resultante es que puedes guardar reposo durante unas horas. Sin móvil, estás exento de participar en la gimnasia del mundo. Salvo que los análisis arrojen algún dato en rojo o que en las radiografÃas se advierta que has perdido alguna llamada decisiva, hay algo atractivo en la posibilidad de quedar al margen, como si nada, un rato.
Album 5 marzo, 2009
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(foto cortesÃa de la vecina)
Carta 4 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Libros , 4 comentarios , trackback“Los niños chillaban, como si quisieran prevenir a los enamorados del porvenir de tanto romanticismo”

Querida Amélie:
Eres una tÃa rara, pero eso te encanta y nos encanta. En este mundo globalizado que por ese motivo, paradójicamente, cada vez resulta más uniforme apareces tú con tu rollo entre gótico y samurai, belga nacida en Japón, con rostro de tener todos los años y apenas unos pocos al mismo tiempo, temperamental, traviesa, imprevisible, excéntrica. ¿De verdad escribes todos los dÃas del año de 4 a 8 de la mañana? ¿De verdad pillas el boli y zas zas zas ya vas por la novela 66 cuando “sólo” has publicado 19? (¿de verdad es un boli Bic?) Y ya puestos, ¿de verdad que tienes dicho en tu testamento que nadie toque las novelas que queden vÃrgenes hasta 75 años después de haber muerto? Chica, ¿ves? eso es muy tuyo, ese ramalazo de temperamento romántico que seguro que ha ido acompañado de un plom encima de la mesa. Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto. Bueno, de tà algo sÃ, pero los periódicos enseguida se olvidan de las noticias y pasan a hablar de Rouco o del número del cupón.
Te cuento. HabÃa leÃdo la anterior novela, sÃ, la del asesino, el “Diario de Golondrina” y llegaba a esta otra con la curiosidad por el anunciado cambio momentáneo de registro, más por eso que por lo autobiográfico, que eso no es nuevo. Me gustó la primera frase: “Me pareció que enseñar francés era el método más eficaz para aprender japonés” porque frases asà son una buena puerta de entrada a una historia. Pero lo que me encontré a continuación me enganchó antes de pasar la primera página. Te ha salido una novela que es como un post muy largo en un blog: un ejercicio de búsqueda en la memoria afectiva para contar, impúdicamente, que al regresar a Japón viviste una historia de amor con Rinri, japonés de 20 años.
Oye, ¿de verdad era asÃ? Porque la combinación entre tú y él es de lo más novelesco. Ahà estás tú batiendo el récord mundial de descenso a pie del monte Fuji y allá está él con su hieratismo, sus movimientos ceremoniosos y su paciencia candorosa. Toda la carga genética japonesa a excepción del punto samurai, que ese lo sacas tú bajando como una posesa del monte Fuji. Almodóvar dirÃa de tà que eres un poco burra pero él tiene la virtud de decir eso y que suene como tiene que sonar, a piropo y a verdad.
Compré “Ni de Eva ni de Adán” y me pregunté que de quién era entonces, desconocedor de que esa es una expresión francesa que se refiere a algo o a alguien de quien nada se sabe: Rinri, claro. Japón, claro. Lo que te ha salido mejor es que no te limitas a mirar lo exótico con ojos comparativos de turista, quizá porque tú ya eres un poco de allá y si no lo fueras te darÃa igual. Lo mejor es que lo exótico, el choque fascinante, lo verdaderamente raro en su acepción más positiva y prometedora lo centras en Rinri.
Fuiste un poco traviesa, te encanta eso, ya lo sabemos, pero te aprovechaste de su cortesÃa oriental y de su torpeza con el idioma de Debussy para pasártelo en grande siguiéndole el juego en esos diálogos surrealistas y en esas proposiciones tan educadas. Me pregunto qué pasó para que de la diversión disimulada con esfuerzo surgiera el tuteo y lo que le siguió porque no lo dejas claro, él también se extraña en alguna página, no recuerdo si par o impar, y te lo pregunta, que por qué ahora de tú y no de usted. Tienes que sentirte sola en la cima del monte Fuji o en mitad de aquella terrible tormenta de nieve para que te confieses tal cual y te digas como eres. Si no, te cuesta. Por cierto, yo también me quedarÃa sobrecogido viendo un bosque de bambú nevado, con esa minúscula sombra blanca formando una verticalidad de terciopelo de hielo.
Dijeron en su momento las reseñas que lo tuyo con Rinri duró entre 1989 y 1991 y eso confirma una cosa por todos conocida en el fondo (aunque quizá no reconocida para no llevarse un disgusto) y otra que solo conozco yo y que es un secreto que quiero compartir contigo en esta carta. Por partes. Lo primero es que el enamoramiento dura aproximadamente ese tiempo, unos dos años. Ya lo dijo Stendhal, por citar a alguien de las letras ya que tú no eres cirujana o ingeniera de caminos y además, porque Stendhal te chifla. Y tú eres de las que cuando ve la llama debilitarse un poco no lo soporta y se empieza a poner negra y necesita echar a volar para buscar otras llamas, del tipo que sean. Por eso decÃa antes que eres una tÃa rara, porque te sales de la serie, de la fila. Y eso te encanta y nos encanta.
Y ahora va el secreto. Fue leer una (otra) frase hermosa, esperar tres páginas, y dejé de leer a falta de un nada. Es que no quiero saber cómo termina. Hay libros felices en el sentido de que te meten en un mundo burbuja del que no quieres salir y aunque no sé si la curiosidad al final ganará la partida, no quisiera que me chafaras por medio de un lugar común o una salida por piernas ese final anunciado. No. He leÃdo con sumo agrado “Ni de Eva ni de Adán” sin llegar al final (de momento). Prefiero no saber si se ha muerto, si se ha convertido en un gris hombre de negocios (eso quizá no sea una muerte pero desde luego no es una vida) y tampoco quiero que te pongas tontorrona en la última página. En realidad, tampoco quiero que te salga el punto borde. No sé qué quiero, en definitiva.
De momento, poner el punto final de tu novela en una coma, ahora que me has revelado el secreto de la nieve y que más allá de los mil quinientos metros desapareces y que Yaloverás puede ser un lugar que cambia siempre y nunca a peor.
Tuyo afectÃsimo,
emejota.
Directo 4 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 3 comentarios , trackbackEn Twitter, ahora
Breviario 4 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 1 comentario , trackbackNada es tan misterioso como lo que ocurre delante de uno.”
Amélie Nothomb
Modernos 3 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 6 comentarios , trackbackParece ser que ahora los modernos lo son a medias. Una mitad de su espÃritu moderno abre una cuenta en Facebook y se dedica a jugar instalando aplicaciones del tipo “fulanito de tal ha contestado una pregunta acerca de tÃ, ¿quieres saber lo que ha contestado?” y claro que quiere saberlo, no te jode. Pero la otra mitad de su modernidad no husmea el aire, no sospecha y, lo que es peor aunque también muy moderno, no se informa. No se informa, por ejemplo, de que Facebook ha tenido cinco problemas de seguridad en tan solo una semana y que la mayor parte de esos problemas vienen de este tipo de aplicaciones gancho en las que la curiosidad del usuario pica en un anzuelo desarrollado por un listo que por un módico clic obtiene más datos sobre tà de los que imaginas. Por cierto que esto es el colmo de la vagancia, que también es cosa moderna, porque antes los cacos, los timadores y demás al menos se lo curraban; ahora ni le dan a la tecla: que le de el primo, ya puestos a hacer de primo.
Habrá quien piense, ¿qué tipo de datos puede obtener de mà si total…? Y no hace falta que termine de formular la pregunta porque ahà está el quid de la cuestión, en el total. El total es más cuantioso de lo que el usuario pueda pensar. Pero lo más importante no es la cantidad ni el tipo de información recabado sino el uso que el ciberlisto puede hacer de él, que es polivalente y puede llegar a ser incluso politraumático para quien dedicó su tiempo de vida en Facebook a jugar con su mascota virtual, hacer un test para saber con qué nota musical se identifica y demás cosas modernas.
Como soy poco moderno yo miro y dejo pasar esas cosas, pero no porque vaya de avisado, sino por cierto pasmo e incredulidad ante lo que veo. Como mucho hago réplicas clonadas de estos posts, saludo a los conocidos y cuando me da el punto meto allà unas cuantas baldas de mi colección de pelÃculas y asà por lo menos las tengo ordenadas. Sigo pensando que tenemos un arsenal tecnológico de posibilidades ilimitadas y que sólo utilizamos en una porción minúscula y además para tontadas.
Tengo para mà que Facebook, además de su función básica como toda red social que haga honor a su nombre de interconectar a gente, es un instrumento de promoción bestial de potencial insospechado, por ejemplo. Viene hoy en el periódico el caso del escritor que anunció en Facebook el lanzamiento en edición de bolsillo de una de sus novelas un mes antes que la promoción programada por la editorial. No hizo falta dicha promoción. Los pedidos llegaron en avalancha antes del anuncio oficial. El escritor es famoso y, por tanto, cuenta con una legión de seguidores en la red, de acuerdo, pero la noticia da que pensar.
Desde las televisiones a las discográficas, pasando por las editoriales, medios de comunicación en general, artistas de la pista y de los otros, quizá deberÃan empezar a dejar de quejarse o de tomar medidas precipitadas en la dirección que lleva a darse de bruces con el muro una y otra vez, y empezar a estudiar nuevas estrategias, nuevos modos; ver internet como un aliado y no un enemigo, un amigo que ofrece muchÃsimas más posibilidades que las de ejercer de escaparate. No hay cosa que disguste más a internet que el estatismo; internet brinda inmediatez, multitud de canales para la consecución de una misma cosa: la comunicación, bien de ideas, de trabajos, o simplemente de palabras que buscan solo eso, charlar. Lo que sea. Y para eso sólo se necesita una cosa: alguien al otro lado. Y al otro lado de internet siempre hay alguien que conoce a alguien que conoce a alguien y asà hasta que tienes que gritar para que llegue tu saludo a lo lejos.
Oyes hablar a los gurús que manejan estas redes sociales, como el otro dÃa en la SER, y te das cuenta de que no se enteran de la fiesta y que utilizan un discurso que dicen en voz alta para ver si se lo creen porque ni saben ni tienen intención de saber qué puede dar la cosa de sÃ: lo único que buscan es poner anuncios a un lado de la pantalla, o arriba, o en forma de ventana emergente, y cobrar una pasta gansa al final del contrato con el patrocinador.
Un oyente recriminaba el otro dÃa al director de contenidos de PRISA punto com que no tenÃan ni idea de lo que manejaban y el directivo respondió en una misma frase que se equivoca, nosotros tenemos idea de lo que manejamos; es más, tenemos una clarÃsima idea de lo que manejamos, lo que pasa es que no tenemos claro lo que manejamos y estamos investigando a ver qué pasa. Lo de a ver qué pasa es mÃo porque el discurso allà perdÃa interés. Por su parte, el director de Tuenti hablaba una y otra vez de las estrictas y modélicas maneras que su empresa utiliza para evitar la suplantación de identidades o la posible incursión en la intimidad de los usuarios, especialmente del público más desprotegido: la chavalerÃa. Oyendo eso, a uno le entraban ganas de pillar en Google una foto de adolescente pecosa de cualquier catálogo de colegio y llamar a la puerta del Tuenti del directivo para pedirle caramelos en plan Lolita (la de Nabokov, no la del sarandonga, que la de Nabokov antes iba de moderna pero a los modernos ahora o no les suena o les suena a blanco y negro y, por ese motivo, ya es cosa antigua).
Uno presiente, sospecha, barrunta, tanto da porque las tres cosas vienen a decir lo mismo pero dichas asà en fila resultan más enfáticas, que el interruptor para encender la bombilla que ilumine el verdadero potencial del Facebook propio no puede estar muy lejos. Mientras tanto, el otro dÃa entré a tientas y una se habÃa hecho fan de Juan Pablo II y otro de Mauricio Colmenero. Yo preferà hacerme fan del Blandiblub.
Delantero 2 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 11 comentarios , trackbackPara los chavales de mi generación, Gary Lineker fue algo más que un futbolista llegado un dÃa al Barcelona que era algo más que un club de Josep Lluis (“quicir”) Núñez. Lineker hacÃa lo que todo héroe del balón debÃa hacer: marcar goles y punto. No es que se quedará allá arriba esperando con maneras de futbolista galáctico a que le pusieran el balón a sus pies. Es que no sabÃa hacer otra cosa. Como si tuviera un radar, un sexto sentido, una conexión con los reflejos contrarios del portero o un imán con la red de la porterÃa, de pronto le veÃas a echar a correr y decÃas: ya lo ha visto. El qué. El gol. Y entonces, en la radio, la voz de los partidos gritaba gol con un tren de oes que salÃan del gaznate atravesando los últimos puestos de la clasificación hasta llegar a los primeros puestos de los oÃdos.
Lo que nos desconcertaba de Lineker es que era un héroe un poco atÃpico también antes y después de los partidos, porque en vez de salir con cara de chulo en las fotos, hacer anuncios de cosas insólitas (pero todas ellas millonarias) y vestir raro, como si de un cantante pavo del pop fuera, el tÃo era todo simpatÃa y discreción. A Lineker se le veÃa subir en bicicleta por la montaña de Montjuic entre semana y poco más. Creo que Lineker fue el primer Ãdolo carismático que nos encontramos en nuestra por entonces joven existencia y en el camino del vestuario del Barcelona porque Cruyff, Maradona y Stoichkov fueron una cosa muy distinta.
Lineker llegó al Barcelona del fútbol inglés previo paso por el Mundial de México del 86, donde fue el jugador más goleador de todos. Allà Joan Gaspart, ese empresario hostelero con nariz de Sherlock Holmes y cara de pocos amigos que ejercÃa de mandamás segundo del club se lo trajo para al Nou Camp y, de paso, se trajo también al entrenador de la selección Inglesa, Terry Venables.
Cayó Venables al tiempo y llegó Cruyff, esta vez como entrenador, y cuando nos dieron la noticia dimos un salto pero para cuando pusimos los pies en el suelo, algo asà como medio segundo después, ya tenÃamos un disgusto en el cuerpo porque lo primero que anuncio Cruyff con su acento catalán de holanda es que no contaba con el inglés. No ganábamos los partidos pero tampoco ganábamos para disgustos. Lo de Cruyff con Lineker fue una maldad seguramente para ahorrarse la rescisión del contrato: conocedor del punto fuerte y los puntos débiles del jugador, como corresponde a un señor tan listo como Cruyff, lo cambió de sitio, del centro a la banda izquierda. Hay que ver lo distinto que vemos el mundo cuando nos cambian el ángulo de visión, como cuando probamos a escribir con la zurda siendo diestros o viceversa. Asà que aquello fue un desastre porque a Lineker no le llegaba bien el olor del gol, el radar no recibÃa la señal o la recibÃa con interferencias.
Una tarde de sábado de Atlético de Madrid-Barcelona un poco agónica, como la de esta tarde, si no a qué viene este post hoy, yo estaba tumbado en la alfombra del salón escuchando el partido a través de los bafles de la cadena de música. TenÃa las manos sobre el pecho, las piernas flexionadas y los oÃdos pendientes de la extinta Antena 3 Radio. Aquel dÃa llovÃa a cántaros en Madrid y a Lineker se le escapó un gol y luego otro y al tercero José MarÃa GarcÃa dijo: este tÃo no es más torpe porque no sabe y giré la cabeza hacia el bafle y dije, vete a la mierda, asà de visceral es la hinchada adolescente, y volvà a mirar al cielo del techo. Cuando faltaban pocos minutos para que el desastre se adueñara de la semana entrante Lineker marcó un gol y José MarÃa GarcÃa dijo, pues parece que no es tan torpe el tÃo este, y yo me volvà de nuevo al bafle y dije por segunda vez vete a la mierda sin que ningún árbitro me sacara del salón por doble amonestación.
Al dÃa siguiente los del Estudio Estadio de La 2 sacaron un reportaje del partido a cámara lenta con Gene Kelly de fondo cantando bajo la lluvia y creo, porque la memoria tiene su lÃmite y a veces confunde una cosa con otra, que con Gene Kelly se fue Lineker bajo la lluvia a la lluvia inglesa, la suya de toda la vida. A Cruyff no se le movió un músculo de la cara ni con el caramelo que chupaba en las ruedas de prensa.
Todo aquello queda hoy en el cuarto trastero en unas cajas donde aguardan, no sé a qué, apilados, una notable colección de ejemplares del Sport con las hojas amarilleadas por el paso de los noventa y los dosmil, suficiente para teñir el papel del tono del tiempo. A los del Sport también les caÃa simpático Lineker, lo que pasa que quizá no les daba mucho juego porque no escupÃa a los pies del árbitro ni se acordaba de la madre del linier. Para eso vino Stoichkov. No se le conoce a Lineker reproche agrio hacia Cruyff sino que siempre contó lo sucedido con la misma sonrisa y la misma sencillez con la vino, marcó goles y se marchó, y con la que se ganó a todos consiguiendo que todavÃa hoy le recordemos.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=1m0APLvwYYM[/youtube]
Marzo 1 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackback(¿Ya?)