Graduación

SergioAyer, a primera hora de la mañana, la hermana de Sergio pasó a recogerme con el coche; después hicimos lo mismo con sus padres y los cuatro pusimos rumbo a Pamplona. Hacia el mediodía, se nos ponía a los cuatro un nudo en la garganta cuando se escuchó su nombre y sus dos apellidos y lo vimos subir al estrado para recoger de las manos correpondientes su título de Ingeniero Superior de Telecomunicaciones en la sala que la UPNA habilitó al efecto.

Compartiendo aplauso y emociones con su familia, me sentí parte de ellos, no por primera vez, pero sí de una manera particularmente especial, como sucede cuando compartes los mismos anhelos, la misma honda satisfacción, los mismos recuerdos. Hacía años que Sergio y yo habíamos concertado que nos veríamos en esa ceremonia y así fue. La diferencia es que cuando lo hicimos él debió imaginarla como el final de una larga etapa académica y yo empecé a intuir, y sigo en ello, que es el principio de otra que no será larga pero sí la más importante; una que no está lejos del mundo académico pero que sí le mostrará el camino decisivo de su futuro. Me refiero a un periodo de investigación donde él se va a encontrar en su salsa, en lo que le gusta, allí donde es Sergio y nada más (ni menos) que Sergio y que terminará por volver a reunirnos de nuevo en el aplauso, la sonrisa y la emoción, cuando culmine el doctorado. Seguro que sí.

Ayer, la madre de Sergio me presentaba ante unos amigos como aquel que ha tenido una fe ciega en él desde que era niño. Y es verdad. En realidad es una verdad muy sencilla porque nunca me he encontrado con alguien dotado de una inteligencia tan portentosa, únicamente superada por su calidad humana. Sergio es una de esas personas que nacen con estrella y con ella te alumbran, como bien sabemos los que le conocemos, con su honestidad, su simpatía y su chispa genial, su humildad, su disposición permanente para asegurar el bienestar de los suyos y su capacidad para adaptarse al entorno cuando las cosas no vienen bien dadas, entre otras muchas cosas. Finalizaba la ceremonia de entrega de diplomas cuando su madre y yo nos abrazamos recordando al Sergio de pantalones cortos que nos unió en el primer café de tantos que vinieron después.

Sergio vino un día a casa a aprender pero desde entonces he aprendido muchas cosas de él.

Felicidades, amigo.

4 pensamientos en “Graduación

  1. toni

    enhorabuena, Sergio. ahora viene lo más bonito. y lo más difícil también. pero lo más bonito seguro. y teniendo a emejota a tu lado, qué mejor manera de empezar otra vez. y me uno a las felicidades (a los dos) de Rachel. salut.

  2. C.

    Muchas felicidades :)

    Voy con prisa. Enhorabuena por esta etapa; la que viene después puede ser apasionante: busca un buen guía y un proyecto estimulante y tal vez sea la mejor. Abrazos

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