Exploración

Historial clínico (continuación):

Pasa como en el chiste: una noticia buena y otra mala. La buena es que mi médico, por primera vez y tras dos años, ha tenido a bien levantarse de la silla y posar sus manos sobre mi cuerpo presente en la consulta, loable esfuerzo merecedor de mi asombro y del de la enfermera. La noticia mala es que si ha hecho esa excepción es porque motivos habrá, los viene habiendo de un tiempo a esta parte. Será la cadera, que empieza a estar afectada, y no de la impresión precisamente, o será un pinzamiento porque el conducto del nosequé de la espalda irradia ese dolor difuso pero in crescendo que se viene localizando entre la cadera izquierda, la fosa renal y con tendencia a dirigirse hacia la ingle. Más bien tiene pinta de ser algo de la columna, descartado lo del riñón, la cadera no tiene pinta, palabras del médico tras haber hecho los tocamientos pertinentes y las preguntas de rigor, que se reducen a una repetida muchas veces con pequeñas variaciones: duele así? y así? y así? y ahora? duele? duele ahora?

Que .

Lo del pinzamiento y la posibilidad de que se esté obstruyendo nosequé de la columna no me ha quedado claro porque tras haber explorado el médico la carne mortal que recubre mi dolorido esqueleto, yo me he dedicado a explorar el ambiente de la consulta. Motivos también los había. Es la primera vez que me citan por la tarde y más tarde de lo que ponía en el papel, de manera que la luz era otra, los sonidos también, hasta la gente que había en el pasillo parecía extrañarse de que los pasillos parecieran más anchos y en las improvisadas salas de espera quedaba la vibración de muchas palabras matutinas.

Pero mi atención se ha ido a la ventana donde en ese momento era definitivamente primavera. No es muy conocido que la verdadera primavera es un fenómeno muy breve en el tiempo; el resto es un preludio del verano. El instante en el que se manifiesta la verdadera primavera lo anuncia un matiz nuevo en la luz, y en la brisa, y en los olores, y en los colores, y en los sonidos chillones de los pájaros allá arriba en las copas frondosas de los árboles, árboles de un verde que muestra toda la gama de verdes; todo lo anterior, junto, luce, huele y suena distinto: mejor, más fresco y todo armonizado.

Y más. También las sombras de la tarde quieren dejar el luto un rato, y el sol declina los amarillos de una manera sorprendente. Si eso lo aspiras profundamente, incorporándolo a tí mismo; e incluso si haces el proceso inverso y te incorporas a ese instante sinfónico, entonces no importa que en la larga caminata que proyectas hacer después de que el médico anote sus cosas en el ordenador con el dedo corazón de la mano izquierda y el índice de la derecha, invariable esta costumbre digital suya, no importa, como digo, que una nube dolorosa cubra de niebla la zona pélvica izquierda.

Eso es primavera, y no lo es durante mucho tiempo, por lo que ya que el día ha traído novedades (lo que viene siendo de mañana ha sido tarde, el posterior descubrimiento de que el médico tiene piernas y anda y la insólita exploración anatómica) he decidido estrenar el largo camino de vuelta caminando, observando, aspirando, incorporando e incorporándome a la primavera, explorando atentamente sus efectos alrededor y en los sentidos.

(al final, no me he enterado de cuándo tengo que volver)

2 pensamientos en “Exploración

  1. toni

    menos mal que sólo altera la sangre. aunque es muy posible que sea alguna cosa más. pero me alegro de que se haya impuesto por fin. más que nada, porque así, por fin, tendremos vacaciones.

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