Movies 11 marzo, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios , trackbackEs difÃcil no sonreir todo el rato delante de Lindsay.
(Pero anda que no me ha hecho sudar en la clase)
Y todo porque, responsable y tozudo que es uno, le he dicho que el fin de semana và por primera vez, first time, una pelÃcula entera en inglés y sin subtÃtulos. Ella: oh (pronúnciese ou) Yo: ya bueno, pero no me enteré de nada. Ella: (risas en inglés) Yo: … dà que ya la habÃa visto, que si no… Entonces ha preguntado cuál era, por curiosidad. Le he respondido que la primera de la trilogÃa Bourne, Jason Bourne. Y se le han puesto de pronto los ojos muy redondos (nunca tengo claro si son los ojos los que se le ponen muy redondos o los cristales de las gafas los que se ponen muy grandes) y con un ou ha resultado que es una de sus pelÃculas favoritas. Yo: anda! Ella: ou, yes, yes. Y le he dado mi humilde punto de vista, a saber, que él está perfecto en un personaje complejo porque aparece impasible pero en el fondo siente, frÃo pero al mismo tiempo atenazado por el miedo, que es una emoción nada frÃa aunque produzca escalofrÃos. Todo eso junto lo hace muy bien Matt Damon. Y que ella clava también un personaje poco grato, porque es menos secundario de lo que parece en complejidad psicológica: quiere pero teme, duda y no, es lógico que se pregunte quién es Jason Bourne cuando el propio Jason Bourne no sabe siquiera quién es.
(ou)
Entonces se me ha ocurrido preguntarle por sus pelÃculas favoritas. Craso error. En realidad, miento; me ha resultado muy interesante hacer una pregunta asÃ. No me esperaba, sin embargo, la posterior devolución de la pelota. Que le hablara, por favor, porque estaba muy interesada, de cine español.
Yo: Oh, my God!
Ella: Yes, please.
Yo: (ains, hija)
Y me he puesto a hablar, es un decir hablar puesto que era en inglés, digamos más bien a intentar hilar un discurso, entusiasta, eso sÃ, sobre algo que empezaba en Berlanga, paseaba la escopeta nacional por el bosque animado, buscaba con los ojos embelesados de Ana Torrent al espÃritu de la colmena y terminaba en el roce de las pieles, las de la cartera y las del cuerpo, de los ladrones MarÃa Valverde y Juan José Ballesta.
Ella: Ou!
Yo: pues eso.
Pero qué sudores. Porque intentaba hablar del significado y el sentido del esperpento, de Azcona, de cómo saltar el muro de la censura en tiempos de la dictadura poniendo el dedo crÃtico bajo la capa de un humor presuntamente inocente, de la importancia como futuro texto de historia de la trilogÃa de la Escopeta para explicar muchos aspectos de la Transición y si no, al tiempo, y del asombro de la cámara ante ciertos rostros más allá de la importancia de las pelÃculas en sà y blablablá.
Total: que he terminado puesto en pie emulando a Anjelica Huston, ni más ni menos, señalando a la pared con el Ãndice y diciendo el “he´s a genius” que le dirigió a Ballesta en San Sebastian.
Al final se me ha ocurrido decirle que podrÃa llevarle alguna de esas pelÃculas en dvd y se ha puesto muy contenta. Tiene mucho interés en ir explorando otros celuloides, no sólo por su posible interés cinéfilo sino por su reflejo de lo que hubo y de lo que hay como consecuencia de lo que hubo.
Asà que he decidido llevarle “El verdugo”.
Casi nada. En un universo fÃlmico en el que los ojos están acostumbrados a contemplar estrellas de rutilante perfección estética, me entusiasma la idea de presentar a don José Isbert con su voz genial y genial todo el resto de él. Ni Irving Thalberg se lo creerÃa. Y va lo mismo hacia la pelÃcula. El resto del repertorio ya veremos. De momento tengo que mejorar mi imitación de la voz de Isbert en inglés y del acento parleño de Ballesta que han supuesto que Lindsay se llevara la mano a la boca, con cara de asombro (o de espanto, quién sabe) de manera que no se le ha escuchado el ou aunque se intuÃa.
Todo ha quedado sellado con un pacto de intercambio: yo le llevo pelÃculas y ella dedica un dÃa a explicarme “all about just“, que no sobre Eve, que ya lo sé todo sobre ella. Es el “just” el que me tiene un poco mosca por su elasticidad.