In-móvil

Estoy momentáneamente sin móvil y cuando pasa eso hay que ver la de cosas que se simplifican y se complican de golpe. De pronto te das cuenta de que quedas en una zona de sombra (que no sombría), invisible para buena parte del universo. Y viceversa. Antes el móvil era un apéndice del cuerpo, hoy es un órgano más. Sin él, el metabolismo del día queda comprometido. La parte positiva del cólico resultante es que puedes guardar reposo durante unas horas. Sin móvil, estás exento de participar en la gimnasia del mundo. Salvo que los análisis arrojen algún dato en rojo o que en las radiografías se advierta que has perdido alguna llamada decisiva, hay algo atractivo en la posibilidad de quedar al margen, como si nada, un rato.

Un pensamiento en “In-móvil

  1. toni

    hay algo genial en el silencio de los teléfonos. con momentos en los que te encuentras a tí mismo hace años, cuando la única manera de contactar contigo era saliéndote a buscar a los sitios en los que solías estar o dejando un mensaje en el teléfono de casa. y esperando a que llamaras. la comunicación mucho más efectiva y, sobre todo, mucho más eficiente. cara a cara. aunque hay que reconocerle las ventajas a internet (sin ella, no estaríamos aquí).

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