Modernos

Parece ser que ahora los modernos lo son a medias. Una mitad de su espíritu moderno abre una cuenta en Facebook y se dedica a jugar instalando aplicaciones del tipo “fulanito de tal ha contestado una pregunta acerca de tí, ¿quieres saber lo que ha contestado?” y claro que quiere saberlo, no te jode. Pero la otra mitad de su modernidad no husmea el aire, no sospecha y, lo que es peor aunque también muy moderno, no se informa. No se informa, por ejemplo, de que Facebook ha tenido cinco problemas de seguridad en tan solo una semana y que la mayor parte de esos problemas vienen de este tipo de aplicaciones gancho en las que la curiosidad del usuario pica en un anzuelo desarrollado por un listo que por un módico clic obtiene más datos sobre tí de los que imaginas. Por cierto que esto es el colmo de la vagancia, que también es cosa moderna, porque antes los cacos, los timadores y demás al menos se lo curraban; ahora ni le dan a la tecla: que le de el primo, ya puestos a hacer de primo.

Habrá quien piense, ¿qué tipo de datos puede obtener de mí si total…? Y no hace falta que termine de formular la pregunta porque ahí está el quid de la cuestión, en el total. El total es más cuantioso de lo que el usuario pueda pensar. Pero lo más importante no es la cantidad ni el tipo de información recabado sino el uso que el ciberlisto puede hacer de él, que es polivalente y puede llegar a ser incluso politraumático para quien dedicó su tiempo de vida en Facebook a jugar con su mascota virtual, hacer un test para saber con qué nota musical se identifica y demás cosas modernas.

Como soy poco moderno yo miro y dejo pasar esas cosas, pero no porque vaya de avisado, sino por cierto pasmo e incredulidad ante lo que veo. Como mucho hago réplicas clonadas de estos posts, saludo a los conocidos y cuando me da el punto meto allí unas cuantas baldas de mi colección de películas y así por lo menos las tengo ordenadas. Sigo pensando que tenemos un arsenal tecnológico de posibilidades ilimitadas y que sólo utilizamos en una porción minúscula y además para tontadas.

Tengo para mí que Facebook, además de su función básica como toda red social que haga honor a su nombre de interconectar a gente, es un instrumento de promoción bestial de potencial insospechado, por ejemplo. Viene hoy en el periódico el caso del escritor que anunció en Facebook el lanzamiento en edición de bolsillo de una de sus novelas un mes antes que la promoción programada por la editorial. No hizo falta dicha promoción. Los pedidos llegaron en avalancha antes del anuncio oficial. El escritor es famoso y, por tanto, cuenta con una legión de seguidores en la red, de acuerdo, pero la noticia da que pensar.

Desde las televisiones a las discográficas, pasando por las editoriales, medios de comunicación en general, artistas de la pista y de los otros, quizá deberían empezar a dejar de quejarse o de tomar medidas precipitadas en la dirección que lleva a darse de bruces con el muro una y otra vez, y empezar a estudiar nuevas estrategias, nuevos modos; ver internet como un aliado y no un enemigo, un amigo que ofrece muchísimas más posibilidades que las de ejercer de escaparate. No hay cosa que disguste más a internet que el estatismo; internet brinda inmediatez, multitud de canales para la consecución de una misma cosa: la comunicación, bien de ideas, de trabajos, o simplemente de palabras que buscan solo eso, charlar. Lo que sea. Y para eso sólo se necesita una cosa: alguien al otro lado. Y al otro lado de internet siempre hay alguien que conoce a alguien que conoce a alguien y así hasta que tienes que gritar para que llegue tu saludo a lo lejos.

Oyes hablar a los gurús que manejan estas redes sociales, como el otro día en la SER, y te das cuenta de que no se enteran de la fiesta y que utilizan un discurso que dicen en voz alta para ver si se lo creen porque ni saben ni tienen intención de saber qué puede dar la cosa de sí: lo único que buscan es poner anuncios a un lado de la pantalla, o arriba, o en forma de ventana emergente, y cobrar una pasta gansa al final del contrato con el patrocinador.

Un oyente recriminaba el otro día al director de contenidos de PRISA punto com que no tenían ni idea de lo que manejaban y el directivo respondió en una misma frase que se equivoca, nosotros tenemos idea de lo que manejamos; es más, tenemos una clarísima idea de lo que manejamos, lo que pasa es que no tenemos claro lo que manejamos y estamos investigando a ver qué pasa. Lo de a ver qué pasa es mío porque el discurso allí perdía interés. Por su parte, el director de Tuenti hablaba una y otra vez de las estrictas y modélicas maneras que su empresa utiliza para evitar la suplantación de identidades o la posible incursión en la intimidad de los usuarios, especialmente del público más desprotegido: la chavalería. Oyendo eso, a uno le entraban ganas de pillar en Google una foto de adolescente pecosa de cualquier catálogo de colegio y llamar a la puerta del Tuenti del directivo para pedirle caramelos en plan Lolita (la de Nabokov, no la del sarandonga, que la de Nabokov antes iba de moderna pero a los modernos ahora o no les suena o les suena a blanco y negro y, por ese motivo, ya es cosa antigua).

Uno presiente, sospecha, barrunta, tanto da porque las tres cosas vienen a decir lo mismo pero dichas así en fila resultan más enfáticas, que el interruptor para encender la bombilla que ilumine el verdadero potencial del Facebook propio no puede estar muy lejos. Mientras tanto, el otro día entré a tientas y una se había hecho fan de Juan Pablo II y otro de Mauricio Colmenero. Yo preferí hacerme fan del Blandiblub.

6 pensamientos en “Modernos

  1. toni

    o de Arale, la hija robótica del dr. Slump, que siempre es más interesante como alguien a quien seguir, que no a un señor que lleva diciendo lo mismo hace demasiado tiempo. lo de facebook sirve muy bien como intercomunicador. eso eso sí. encuentras a gente que estaba callada desde hacía mucho. aunque luego te intenten engatusar con todas esas cosas de apúntate aquí y copiaremos todo el contenido de tu cuenta a una base de datos que luego usaremos para venderte cosas que ni te imaginabas. o para robarte cosas, que es más lucrativo. y los modernos se congratulan hablando de las comunicaciones que tienen entre ellos a través de teclado y se olvidan de que las tienen con quien tienen delante. qué raro es ser moderno, no?

  2. emejota Autor

    Sí, en realidad lo raro es todo, en general. Sucede que aunque eso de comunicarse con tropecientos a golpe de tecla y no a golpe de abrazo es muy de la vida moderna de los americanos (padres modernos, como siempre, de los asuntos modernos como la soledad moderna, que no sonora) en ocasiones resulta hasta mejor, más que nada para ahorrarse algún que otro disgusto. Luego vendría Unamuno a poner un toque de rancio abolengo en tanto blandiblub y nos recordaría con su mala leche (no exenta de lirismo) que para estar más cerca de los otros lo mejor es estar lejos. Gould diría lo mismo, pero él sí que iría de moderno. Supongo.

  3. David

    Será algún tipo de XSS? me llama la atención lo del directivo de Tuenti. Tengo constancia de que algunos bugs de seguridad permiten poder ver información personal de otros usuarios (a pesar de haber protegido su perfil para que sólo sus amigos puedan acceder). Qué te voy a decir yo de la gente que aprovecha la confianza de las personas para hacerse con datos personales? estoy más que cansado de ver gente así en la red.

  4. emejota Autor

    Mucho más sencillo que eso, David. En lo que respecta a Tuenti basta con hacerse pasar por quien sea y llamar a la puerta. Habrá quien abra.

  5. belén

    Pues yo estoy asustada… Tengo una hija adolescente a la que le gusta, como a todos los de su edad, navegar por estos mares llenos de tiburones y en los que yo no se ni flotar… Ya sabeis que a estas edades cuando tu madre te dice eso de “ten cuidado que hay gente mala” no te molestas ni en contestar…

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