Viajes

Estoy muy cansado.

(suspiro)

Es que estuve el miércoles de viaje en Pamplona y me tuve que levantar a las 7 sin que pudiera quedarme dormido hasta pasadas las tres. Ayer tuve que volver, misma hora en ambos casos, y como ya arrastraba la falta de sueño apagué el despertador y me volví a quedar dormido. El resultado fue un despertar súbito de esos que te hacen pensar en un infarto de miocardio entre palabras de esas que si las oyera mi sobrina diría: el tío ha dicho una palabrota y mi sobrino rubricaría con un sí entre tímido y divertido.

En el autobús, este segundo día, ya fui un poco zombie (y de mala leche, pasa eso en esta clase de despertares). Y de regreso, tras una intensa mañana médica y 200 kilómetros de ahora me quedo dormido, ahora cabeceo contra el cristal, ahora no sé para qué tengo el iPod puesto si no me entero de nada, una hora de repostaje para comer y, tachán, apareció un nuevo viaje, esta vez a Zaragoza y en distinto medio de transporte: el tren. Desobedeciendo al alcalde de Zaragoza, no fui inmediatamente al Pilar a rezar a la Virgen tal y como decía en los periódicos del día: que lo primero que hay que hacer al llegar a Zaragoza es ir al Pilar a rezarle a la Virgen del Pilar, Espero que este hombre me disculpe y no me cierre las puertas de la villa o dicte orden de destierro, pero a esas alturas del día, con cero grados de par de mañana pero 18 a esas horas de la tarde tenía yo, sumado al cansancio, un barrunto algo descorazonador de la primavera con nostalgia islandesa o finlandesa. Lo de siempre, vamos.

Lo del viaje segunda parte era cuestión menor, una de esas que vas dejando, dejando, hasta que te toca por cuestiones laborales y no te queda otra: había que hacer una consulta en el territorio blanco (porque eso es lo que predomina en esos sitios aunque a veces te encuentras a un técnico que te pone un poco negro, amén de llevar la camiseta del mismo color como uniforme oficial) de las tiendas Mac. Total: que ayer por la noche estaba yo que no era yo.

Hoy he dormido algo más pero es como si tuviera agujetas en ese vacío sustancioso que se forma en el pecho, dando vueltas, y que como todo el mundo sabe o debería saber es el centro de emisiones de un flujo importante de información: cómo estás, qué presientes, qué viene, qué necesitas. Qué, en definitiva. Pues cansado. Si en lugar de escribirlo lo dijera de viva voz diría cansao y aún quedaría más expresivo y gráfico porque es como si la “d” se cayera de sueño. Continuaré largando por estas teclas, querido blog, que cosas hay, pero no corren prisa.

3 pensamientos en “Viajes

  1. toni

    no se pueden hacer tantas cosas en tan poco tiempo, que a uno se le quedan los huesos molidos. y los cerebros, que es aún peor. cuidate, emejota.

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