Resumen 15 febrero, 2009
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 8 comentarios , trackbackCuando estás tumbado en el sofá con la cabeza apoyada en una pila de cojines mirando la televisión, salen las mismas cosas pero de lado. A veces cierras los ojos, que es como cambiar de canal aunque el sonido siga pegado en el aire, y dicen que van a regalar nosecuántos mil euros o el capitán sel SeaQuest emite un solemne comunicado, eso según el número asignado desde el mando a distancia.
Pero es pulsar por pulsar, igual que en el post de abajo de lo que se trataba era de pensar por pensar. Son cosas del virus. Empezó con unas punzadas en el estómago y unas malas ganas que venÃan de allà mismo y subÃan hasta la boca provocando una salivación de esas que son preludio del vómito (el vómito es la fuga que sigue al preludio). Ya que la cosa estaba de subida, después vino el dolor de garganta, y ese que se pone en la cuenca de los ojos y que suele ser señal de fiebre sin necesidad de recurrir al termómetro. Todo acompañado con dolor de huesos y el agotamiento. Pero un agotamiento indecible porque se sumaba al de dÃas previos cuando me quitaron el medio litro de sangre. En las pelÃculas de vampiros, cuando Christopher Lee le hinca al diente a una damisela de la Hammer la deja débil, pálida y rodeada de ajos. A mà me sobraban los ajos, para eso tenÃa yo el estómago, para pensar en ajos.
Esto de que te salga una cosa asà justo cuando al organismo le acaban de privar de algo propio siempre me ha inquietado un poco porque da que pensar (por ya vivido y revivido) que responde a una causa-efecto. Desde que mi sistema inmunológico decidió llevarse la contraria a sà mismo hace la friolera de 27 años, pasan cosas raras de este tipo. Por ejemplo, le da por fabricar un exceso de sangre más que nada por joder un poco y cuando los médicos deciden quitar el sobrante parece decir, ah, s�, esas tenemos? pues ahora te vas a enterar. Y plas. Eso es lo inquietante, no el pensarlo sino el comprobarlo.
Lo bueno de que no te pille de nuevo es que intentas no hacer mucho caso a la situación, tarea complicada con el agotamiento, y los vómitos, y el estómago que parece estar digiriendo papel o algo asÃ, y la fiebre, pero desconectas y ya está. Ya que no puedes desconectar de lo que sucede en el interior desconectas del exterior. Se apaga el móvil, se cierra momentáneamente este cuaderno de notas, das clase hasta que en la pizarra del pensamiento pone un no muy grande y te encierras en casa.
Y qué haces.
Pues depende. Una vez, de convalecencia, le cogà un asco de por vida a los flanes. En serio. Me pilló con el estómago asÃ, lo vomité asá y tuve la certeza de que los flanes y yo Ãbamos a ser incompatibles para toda la vida. En esas estamos. Esta vez no le he cogido asco a nada pero, curiosamente, todo lo que tiene que ver con la música me ha dado una pereza espantosa; de hecho, llevo tres dÃas sin escuchar una sola nota de música. Más todavÃa, sin echarla de menos.
En espera de que todo se normalice, reconduzca, recoloque, defragmente, lo que sea que tenga que ser, he estado viendo pelÃculas, nuevas y antiguas, me he estado empapando a sÃncopas del milagro de la compresión de la alta definición con el codec H264 y comprobando sus resultados en 720p. Ayer por la noche estaba un poco mejor pero no quise escribir el rollo de siempre a propósito de San ValentÃn porque ya es conocido, lo de que el amor es cosa buena pero el enamoramiento es un veneno terrible, una droga dura que siempre termina produciendo un mono que te deja hecho un trapo, mal de amores que decÃan los antiguos. Los antiguos sabÃan mucho, hasta hacÃan refranes y todo y todos tienen razón.
Asà que en vez de exponer mi teorÃa sobre los efectos nocivos del enamoramiento que los enamorados niegan precisamente porque están contagiados de los mismos (y además esos efectos nocivos lo son por engañosos, te dan un chute concentrado de maravillas con una carga de veneno al fondo) pues me callé, total, yo no estoy en un trance asÃ, afortunadamente y toca madera, y seguà con lo de la resolución a 720p, increÃbles resultados, lo volvà a comprobar revisando con ese nuevo look “Superman returns” (2006) y resultó que, de paso, re-descubrà algo que ya sabÃa, pero ahora lo sé más y mejor: que “Superman returns” produce una infinita ternura y que es ante y sobre todo una pelÃcula romántica de alta definición. Yo creo que llamaron a Kevin Spacey para hacer de Lex Luthor y que se encargara de la parte de acción para rellenar el resto del metraje, porque lo realmente importante era lo otro.
Me parece que la gente no lo comprendió.
La gente es muy rara. Yo también me siento raro: me canso, me agoto, no me llama para nada una sola gota de música, no me tienta encender el teléfono móvil, aunque me da que igual estoy empezando a regresar a eso que llaman rutina. Seguro que la rutina es el efecto secundario de alguna causa global.