Evaluación

Clínica, no de las del colegio. Ayer estuve en Urgencias por la tarde-noche. 5 horas y media. No mucho para lo que allí se acostumbra. La razón empezó por un no encontrar las palabras y después llegó un segundo episodio, pero mayor que el de hace un par de meses, de no poder articular palabra, con la lengua agarrotada, no recuerdo si pegada al paladar o no, sí recuerdo algo parecido a una a alargada que no se descolgaba del todo de la campanilla cada vez que quería decir algo que, para colmo, no se formaba correctamente en la pizarra de la mente.

Pasó pero dejó un cuerpo raro y unos brazos temblorosos a la altura del codo por lo que llamé al médico por si pudiera ser cosa de la medicación, ya sabemos, el rollo de siempre. Respuesta: sube un taxi y al hospital para que hagan una evaluación neurológica. Y yo: y no puede ser mañana? Y él: va a ser Ahora. Y dijo el ahora con una a mayúscula que me asustó un poco, primero porque este hombre es de natural mesurado y segundo porque para entonces ya estaba mi sistema de alarma activado. Llovía todo lo llovible, perdón por el palabro pero ya que las palabras salían raras, algunas porque no salían y otras porque salían sin haberlas llamado, al menos no a esas, pues no está de más: llovible.

En urgencias. Hasta la bandera. Emejota a Box 1. Emejota a box 1, obediente, temeroso. Hola. hola. La minúscula es mía pero conste que lo dije con una sonrisa. Qué ocurre? Eso es lo peor porque, por dónde empezar. Porque el episodio es la última ficha de dominó caída de una serie larguísima que se ramifica en rampas,vueltas, idas y venidas, todas llenas de obstáculos del tipo ¿elixir? ¿cómo se deletrea? ¿con hache o sin hache? ¿cuál es el principio activo? y todas esas cosas que tras 27 años ya sabemos que generan mucha impotencia y desinflan el ánimo de manera horrorosa. Viene otro médico. Albricias, no sólo conoce al elixir; de hecho, no sólo conoce al elixir 1.0 y al 2.0 sino que, además, sopla en dirección al historial que tiene ante sí y se vuelve para decir, esto está dando un montón de problemas neurológicos y psicológicos, te lo habían dicho? Y yo poniendo mirada de: estoy aquí, me lo dices o me lo cuentas. Scanner. ¿Ahora? Ahora. Anochece. El ecosistema hospitalario es muy curioso y cuando hay que hacer un scanner por la mañana pues, bueno, pero cuando hay que hacerlo por la noche suena mal. Oiga, a ver si va a ser algo malo. Bueno, tranquilo, eso no se puede saber hasta que no tengamos el resultado; en este momento no te veo mal, te veo nervioso, preocupado, es lógico, pero no mal para lo que refieres (el médico pasa unas hojas como recapitulando datos). Pero yo de natural soy insistente: ¿no será un tumor? Bueno, no lo creo, es cierto que tu poliglobulia da más boletos para que un día te salga un pelotazo ahí (por Dios, esa retórica suena fatal, cruzado de brazos como estoy me abrazo un poco a mí mismo) pero me inclino a pensar más que la poliglobulia pueda provocar un pequeño ictus cerebral, a no ser que estemos ante algo inespecífico, ya sabes, estas medicaciones no sabemos cómo interactúan, qué están haciendo (o deshaciendo, añado yo), en fin, perdona pero yo con los ordenadores soy bastante malo y no sé si estoy tramitando bien el… scanner…a ver… ahora, ahora me lo coge, bien, pues te decía, ahora pasas a la sala de espera interior y te llaman pero antes… Ana? Ana? sácale una bioquímica y déjale vía abierta. Ahora te veo. Gracias.

Lo que habrá visto este scanner, pienso yo mientras el monstruo empieza a girar a velocidad considerable en esa habitación fría porque el monstruo requiere una refrigeración de artista exigente en su camerino. Lo que habrá visto y los temores que habrán estado tumbados aquí mismo donde estoy yo, las manos al pecho, una cinta en la frente para que la cabeza no se mueva, una manta cubriendo el cuerpo. Las mantas en el hospital me dan mucha tristeza. Las mantas en el habitáculo hipermoderno del scanner tienen algo de fuera de lugar, un toque práctico indudable pero estéticamente dudoso. E inquietante. Por qué. Qué se yo.

Resultados. No se aprecia nada significativo pero es evidente que hay que estudiar esto, tanto desde el punto de vista neurológico como el neuropsicológico porque no es el primer episodio. Ya estamos con la incertidumbre y, además, tienes que dar las gracias porque al menos en el scanner no haya salido nada significativo; y las das, por supuesto, cómo no las vas a dar. Pero la incertidumbre: hay un deterioro neurológico? no se puede saber, podría ser. Y de ser así, a qué sería debido? A la acción del elixir, al avance de la enfermedad que hace tiempo dejó de roer huesos para empezar a afectar a vísceras y podría producir alguna inflamación cerebral? El médico se muerde el labio inferior y hace un movimiento de cuello adelante y atrás que es su forma de decir en gestos no sé, a saber. Aquí tienes la historia, te citarán para medicina interna, neurología, psiquiatría para comentarte la batería de test sobre evaluación de habilidades cognitivas, hematología para evaluación de la poliglobulia que por cierto, clic, clic, ha subido desde la última analítica, clic, que veo que la tienes reciente. Sí, del 10 de enero. Sí, del día 10. Bueno, pues ahora te imprimimos todo. No hay papel. Ya, es que está rota la impresora pero sale impreso en el box de enfrente. Ah. Ya ves, tecnología punta.

Salida de urgencias. Sigue lloviendo todo lo llovible pero yo me quedo un instante bajo la lluvia aspirando fuerte y escuchando como música maravillosa el crepitar de las gotas sobre el asfalto y los coches, y mirando el fantástico gotear de cornisas. La incertidumbre. Es cierto que la incertidumbre, tan prolongada en el tiempo, con tantas amenazas y frentes abiertos constantes, me está minando bastante, pero no es menos cierto que esa situación te agarra a la existencia de una manera absoluta, tanto como para integrarte en el milagro de cada gota de lluvia que cae, el olor de la tierra mojada, el de los pinos que se intuyen allá en una loma cercana, la cadencia del limpiaparabrisas en el coche, la presencia cercana de mi madre al volante, el refugio de tu casa. Por la noche suena Mozart antes de dormir. No se escucha en toda la casa otro sonido que la música suave de Mozart saliendo de los auriculares. La música de Mozart es siempre un consuelo sobre un desconsuelo. Así suena siempre.

12 pensamientos en “Evaluación

  1. David

    Espero que estés mejor, si necesitas algo llamame. Y si que es verdad que Mozart ayuda mucho :)

    Abrazos

  2. Marina's mom

    La verdad es que no sé cómo lo hacen pero nada más entrar en urgencias dejas de sentirte persona y pasas a ser objeto de estudio… No me extraña que nada más poner un pie fuera, intentaras impregnarte de la lluvia, los árboles, el aire, para compensar un poco y volver las cosas a su sitio… Mucho ánimo!

  3. JN

    Hola hombre azul: (¿te acuerdas del dibujo de tu sobrino? muy bello, por cierto), pues cada vez que me dispongo a congeniar el relato con cierto aspecto físico viene a mi mente éste hombrecito azul, que por cierto, sonríe. Tranquilo, que el tiempo es como el viento, empuja y genera cambios…Estuve ahí.
    (Y como dijo un ruso: “ (…) Ni que decir tiene que nunca podré romper ese muro de piedra a cabezazos si no tengo fuerza bastante para ello, pero nunca me resignaré ante él sólo porque sea un muro de piedra… “)
    Cariños y un gran, gran abrazo, y que fluya el MJ rebelde que anda por ahí.

  4. toni

    la incertidumbre puede ser algo pastoso y desagradable. pero también puede ser la lluvia descolgándose de las cornisas. me gusa esa imagen, la de todo lo llovible ante tus ojos, acariciando las paredes de los edificios. mucho ánimo. y usa a Mozart, que seguro que estará encantado. abrazos varios.

  5. emejota Autor

    Muchas gracias a los 9 y un abrazo doble al número 6, porque en el 6 van 2 :)

    (JN: me acuerdo del dibujo de mi sobrino, claro. Siempre me dibuja azul, debe haber descubierto que es mi color favorito)

    Un abrazo.

  6. JN

    Sí, ya me lo habías comentado. Tomé nota.
    (o te vió congelado, no sé)
    Me alegro que estés mejor.

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