Archivo por días: 28 enero, 2009

Disección

El marido de Lindsay ha pedido amablemente permiso para intervenir al poco de empezar la clase de inglés. Yo he respondido un don´t worry que en realidad quería decir dime, dime. Venía con La Idea del Norte, the book, llamémoslo así para hacer práctica de la lengua y al mismo tiempo distinguir aquella Idea de esta otra Idea del Norte que transcurre en directo (live). El marido de Lindsay está aprendiendo español y cuando alguna palabra no le sale, dice ehmmm y rompe en un borbotón de palabras en inglés pasadas por chicle americano, de Boston concretamente. A mí me pasa justamente lo contrario: estoy aprendiendo inglés (me da igual si es con o sin chicle) y cuando me atasco salta al aire un chorro de palabras en español. La conversación, como podrá deducirse, no es lo que se puede denominar muy fluída pero, en contra de lo que pueda parecer, vamos haciendo progresos.

El marido de Lindsay se embarcó por iniciativa propia en la lectura de La Idea del Norte para probar su español y, supongo, por curiosidad (no sé si la curiosidad habla en inglés o en español, si va traducida o con subtítulos). Y está en ello porque esta mañana se ha acercado con el libro en la mano y lo ha abierto en algún instante de 2005. Las páginas presentaban una multitud de pequeñas anotaciones y subrayados minuciosamente trazados con bolígrafo azul y lápiz. Por un momento, me he sentido como si me hubieran intervenido quirúrgicamente a las palabras y un médico fuera a explicarme los pormenores de la operación una vez despertado de la anestesia y ya de vuelta a la habitación.

Las páginas mostraban una serie de adjetivos extirpados de las frases así como la disección de unos verbos exhibiendo al aire las entrañas de su conjugación. Glups. Iba a preguntarle si era benigno y, como si hubiera leído mis pensamientos, ha contestado it´s good levantando el pulgar de la mano derecha. Iba a respirar con alivio cuando ha dicho el pero, el pero es una cosa que siempre dicen los médicos, al menos los que me tratan y los de la tele, los primeros porque así es la vida, los segundos porque así el guión se pone más interesante. Pero. El pero era que se le hacía algo difícil leer los textos porque intuía que utilizaba un lenguaje más poético que narrativo y juegos de palabras algo puñeteros de alcanzar con el bisturí para enviar a biopsias.

Curiosamente, y eso lo han visto estos ojos, la palabra “prótesis” estaba sin subrayar, por lo que entiendo que no presentan problema alguno, al menos desde el punto de vista retórico. No ha sido el caso de la palabra “lebrillo” que por lo visto no aparece en el vademecum de su diccionario pero es que esa palabra, como le he explicado al marido de Lindsay, es un injerto donado por Manuel Vicent; de hecho, el injerto está formado por esa palabra y por las siguientes hasta formar una extensión de piel de tinta que, en la blancura del papel, forma este tatuaje: “un lebrillo de agua perfumada de limones”. Cómo explica un balbuceante parlante en la lengua de Shakespeare qué es un lebrillo cuando lo primero que le viene a la cabeza es el socorrido cacharroquesirvepara. He salido del paso como he podido.

Tras la consulta, el marido de Lindsay ha dado las gracias muy sonriente y ha salido de la habitación. Yo me he quedado convaleciente un rato pensando si al final se notarán las cicatrices y si al ritmo de las frases le tirarán los puntos.

Agua

En ruta y jarreando, por eso sin acentos (por ir en ruta. no por el agua). El Ebro pasa casi a ras de la autopista, Impresionante. La gente se ha levantado a mirar ese cauce veloz, marron, arremolinado y vertiginoso. A ver si podemos volver porque dicen que va a aumentar. Yo me estaba preguntando por que no respondiste a la pregunta de mi sms del 7 de diciembre y, sin embargo, me lees. El autobus acaba de adelantar a un camion. Queda30 km.