Diario

Esta mañana, a primera hora, han pasado dos cosas. Si han pasado tres no me he enterado. La primera es que caía una lluvia que quería ser nieve sin terminar de lograrlo. Eso quiere decir que la mañana era fría y desapacible pero no lo suficiente como para reconsiderar la excursión semanal a la clase de inglés con Lindsay.

En su casa ha pasado lo segundo: la he encontrado acatarrada. Pero mucho. Pobre. La garganta, la nariz (excuse me, decía cada vez que estornudaba) y los ojos rojos. Como hay confianza y además no lo puedo evitar le he recomendado Frenadol o Couldina como alivio sintomático de los procesos catarrales. Cursaba con fiebre? Ha dicho que no llevándose el dorso de la mano a la mejilla y luego a la frente. Le he apuntado los nombres y le he dicho que pregunte al farmacéutico. Lo que no he dicho es que el Frenadol pone de mala leche y que la Couldina produce tristeza como efectos secundarios demostrados. Mi inglés no da para entrar en matices de esa índole.

Hoy, finalmente, hemos escuchado la carta que Jamie Bell escribe a Wendy, dear Wendy, en algún momento de 2004, puede que 2005. Es igual, la carta es la misma. También son los mismos 51 segundos que sonaron en este blog (aquí) no hace mucho tiempo, no 59; esos son los segundos que se toma la tele para ponerle a uno nervioso sufriendo porque al tertuliano de turno se le va a quedar la frase coagulada en el reloj. Aquí no pasa eso. Estos 51 segundos transcurren apaciblemente, sin prisa, envueltos en una atmósfera sobre la que Bell tiene mucho que decir además de decirle cosas a Wendy. Como Lindsay tiene el portátil a mano (Windows Vista, ese sistema operativo que a veces no termina de reconocerse a sí mismo) ha deslizado el dedo por el touchpad y el cursor se ha dirigido al archivo .mp3 correspondiente y al hacer clic con el pulgar se ha producido primero un breve silencio y enseguida ha empezado a hablar Bell:

“Dear Wendy: I´m writting this letter to tell you the story of…”

y cuando ha terminado la grabación, Lindsay ha dejado escapar un suave oh, que en sus labios ha sonado ou, sabido es que el inglés va por libre en lo que respecta a la fonética hasta en las exclamaciones, por leves que sean. Nice voice. A Lindsay le ha gustado el timbre de la voz de Bell así que probablemente estaría de acuerdo en incluirla en la nueva sección por entregas del blog, “Voces”. Lo de la mala leche que produce el Frenadol y lo de la Couldina no se lo he dicho pero que lo de la voz de Bell es porque tiene una herida dentro (inside) sí. Y que seguro, vamos, que yo eso, modestia aparte, lo detecto igual que un zahorí con las varillas en la mano detecta que aquí hay agua, y si no es aquí será allí donde las varillas o el pulso o ambas cosas digan eh con un cierto temblor. Las varillas hablan como el inglés, que donde quiere decir oh dice ou. Lo de Bell y la herida me sale mejor explicarlo en inglés que en español, manda narices. O igual es bueno y es señal de que progreso adecuadamente, aunque no sé si hacia el inglés o hacia alguna herida.

Hablaba Bell con cierta melancolía peterpanesca y Lindsay ha dicho ou y nice en esta mañana fría en la que llovía queriendo nevar. Luego ha venido Bob, su marido, y me ha ofrecido un té o un café pero yo había tomado hace poco un zumo de naranja, thanks, y después me he pasado en un subir y bajar por El Corte Inglés a por esa maravilla de René Clément, cosecha en blanco y negro del 52, que se titula “Juegos prohibidos”. En caja la dependienta me ha dicho que había venido la primera de “Sin tetas no hay paraíso” por si me interesaba también y ha sido como si en verano fueras a por un helado de limón y te ofrecieran un mazapán de Soto. Una cosa difícil de explicar.

5 pensamientos en “Diario

  1. toni

    es posible que la raza de dependientes del corte inglés sea la misma por todo el mundo. básicamente, no saben qué venden. una vez pregunté por el kind of blue de Miles Davies para un regalo, y me dijeron si había mirado en novedades, y le dije que era un disco de los setenta y me contestaron que mirara en la mai (de Miles), y le contesté que en jazz no había mai, sino un batiburrillo de discos y me contestó que si era jazz que entonces no me podía ayudar porque los de jazz no los conozco. y la culpa no es suya, lo sé, sino de los jefes, que les cambian de sección o les ponen en cualquier planta con tal de ponerles, da igual si saben o no de discos de jazz. qué cosas tiene el corte ingles. seguro que tampoco saben nada de Jaime Bell, si siquiera de su Billy Elliot. y mucho menos de Wendy y de la carta que le escribe. por suerte, estás aquí para descubrirla. aunque tengo que admitir que aún está en a la cola.

  2. C.

    La dependienta ha asociado obedientemente el título de peli erótica con las tetas del paraíso, jeje. Seguro que les han dado un cursillo para que ofrezcan un producto más en la línea de lo que se lleva el comprador, y no sabía que debería haberte ofrecido una de niños raros.

    Creo que en la reedición de Kind of Blue por su cumpleaños hay incluso una de vinilo, toni. La sección de jazz del corteinglés es una EME, y la lástima es que ya no quedan apenas tiendas de discos como las de antes, donde el dependiente podía mirarte como a un bicho raro, pero desde el conocimiento, no desde la ignorancia supina de su propio oficio, como pasa ahora ahí y en muchos otros casos.
    El signo de los tiempos.

  3. toni

    seguro que tampoco conocen ese signo de los tiempos, C. (sign’o’the times, me refiero). oh, yeah. times. times. qué gran disco.

  4. emejota Autor

    toni: la película es extraña, siendo eso lo bueno, la incertidumbre de a ver cómo le pilla a uno; indiferente, desde luego, no deja. Pero la carta es otra cosa. Está la carta y luego está la película.

    Sobre lo que cuentas de El Corte, tienes razón: los jefes y el cambio de sección. Ya conté en tiempos que una vez buscaba las Sonatas para piano de Schubert y la dependienta me dijo con la mejor de sus sonrisas que esas no, pero que tenían las de Beethoven “que son igual de bonitas”. Me dio mucha ternura eso.

    C: ¿el título suena a peli erótica?? Debo ser un alma cándida :)
    (es obligatorio ver esa película)

  5. C.

    Puisque c’est obligé… Yo encantada si me la prestas: prometo devolución en una semana :)

    Debo confesar, toni, que no soy muy conocedora de Prince, aunque algunas de las canciones que conozco me parezcan magistrales. (Ya veis que no tengo reparos en admitir mi ignorancia; como en decir que no me gustó el Guardián o que el Frenadol me parece riquísimo, :P)

Deja un comentario: