Cumpleaños

“Ya no soy el niño que fui hace mucho tiempo, y él se ha convertido en otra persona”
Keith Donohue, “El niño robado

Hoy es mi cumpleaños. Treinta y nueve, como los escalones de la película de Hitchcock.  Me he dado cuenta de que parte de esta tristeza tiene que ver con este cumpleaños. No lo quiero. No me apetece. Me da un poco de miedo. Se va a cerrar una década que tuvo lo mejor y lo peor de lo que he vivido hasta la fecha. Por destacar algo, la treintena quedará en el recuerdo de mi vida como la década en la que dejé de ser niño. No, no me he equivocado, he dicho bien. A la gente le preguntan si recuerdan cuándo dejó de ser niño y responden que a los once o a los doce, la frontera es imprecisa. Pues yo a los treinta y tantos y de golpe o por varios golpes, para ser precisos. Y definitivamente. Y ha tenido que llegar la última campanada de la década para descubrir que aunque eso que llamamos consciente lo comprende, en realidad no lo asumo, no lo acepto. Yo era un niño deshabitado hasta los treinta y cinco años. En este momento no sé bien lo que soy.

Mientras lo pienso o lo descubro, mientras intento adaptarme con miedo al medio, voy a esconderme de este cumpleaños. Tengo crudo marcharme fuera como acostumbro en este día porque ayer por la tarde me dio un cólico de riñón, fuerte, de esos que empiezan con un pinchazo, como si te hubieran clavado un punzón y te yergues esperando que haya sido solo eso y no, la cosa empieza a quemar en cuestión de segundos y ya estamos con el regalo de cumpleaños que faltaba. Tecleo con colocón de Buscapina, Nolotil y la manta eléctrica poniendo su calor eléctrico en mi costado izquierdo. El Nolotil deja un regusto a ingreso hospitalario, dicho sea entre paréntesis aunque no ponga los paréntesis. No me apetece ponerlos como tampoco me apetece este cumpleaños, me da mucha tristeza. Me echo de menos y no me encuentro. Estoy en un limbo.

Como si lo viera, se va a juntar la crisis de los cuarenta con el traumático final de mi infancia. No, tampoco me he equivocado aquí, he dicho bien. Desde pequeñito fui precoz y paradójico, qué le vamos a hacer. Lo de precoz  es porque la crisis de los cuarenta se ha debido adelantar; lo de paradójico es porque mi crisis de los cuarenta va a ser ni más ni menos que el duelo por mi propia infancia, definitivamente abandonada a mi pesar.

Este cumpleaños me pilla vivo, triste, con ganas de llorar, triste y vivo. Este cumpleaños es un círculo y el mejor regalo es sentirse vivo y sentir algo de calor en el frío.

No quiero crecer.

22 pensamientos en “Cumpleaños

  1. crishu

    Muchísimas felicidades, emejota.
    Cómo pasa el tiempo, nunca me acuerdo que tu cumple es por estas fechas…anda! pero si eres de mi signo del zodiaco!!

    yo empecé mal con la nueva edad…a ver si algún dia se pasa..
    Disfruta de los 39…no vuelven a pasar…y no creo que tengas que perder de seguir siendo un niño si tú no quieres.

    Oye lo de la tristeza no será solo por el nolotil?? o era otro medicamento el de la tristeza..jejej

    Un besote

  2. Jam

    Tal y como lo pones, no sé yo si tengo que felicitarte o consolarte. En cualquier caso, me alegro al igual que me alegraré de ver todos los cumpleaños que vayas pasando (desde mis +3), así que mucho ánimo y a por los 40 con alegría, coño! (cof, cof). ;-)

  3. Jotaene

    Oye, por la ocasión, va de regalo mi mejor hormiga. Cuídala, tiene una tendencia a la melancolía: es tanguera (y sí…, escucha Piazzolla).
    Como es tu día, pues te lo voy a decir: pásalo como te venga en ganas. Es así.
    Y cuídate, claro. (Más abajo, va un texto no muy largo. Espero no te moleste)

    “No, no y no.
    El señor Silicoso está completamente loco si se imagina que voy a darle una hormiga. Por el momento no pide más que una, creyendo que va a convencerme con su modestia, pero al principio (el 22 de noviembre por la tarde) pedía mucho más, quería cantidad de hormigueros, legiones de hormigas, prácticamente todas las hormigas. Está loco. No solamente no voy a darle la hormiga sino que tengo la intención de pasearme delante de su casa llevándola conmigo para hacerlo rabiar. Procederé de la manera siguiente: Primero me pondré mi corbata amarilla, y después de haber elegido la más esbelta y vivaz de mis hormigas, la soltaré para que se pasee por la corbata. Habrá así un doble paseo, en el que yo iré y vendré frente a la casa del señor Silicoso y mi hormiga irá y vendrá por mi corbata. ¿He dicho un doble paseo? Más bien una apertura infinita de paseos en espiral, pues si bien la hormiga se pasea por mi corbata, mi corbata se pasea conmigo, la tierra me pasea en torno de la eclíptica, ésta se pasea a lo largo de la galaxia, que se pasea en torno de la estrella Beta del Centauro, y en ese mismo momento el señor Silicoso, que cree estar inmóvil, se asomará al balcón a tiempo para ver a mi hormiga perfectamente dibujada con todas sus patas y sus antenas sobre mi corbata amarilla que le parecerá, pobre hombre, una espada flamígera. Entonces empezará a soltar por boca y nariz una baba semejante al macramé, y su esposa e hijas acudirán para hacerle respirar sales y tenderlo en el canapé del salón. Salón que conozco demasiado bien, después de tantas veladas que he pasado bebiendo té casi frío junto a esa familia ávida de insectos”.
    (Este texto pertenece al libro “Último Round” de alguien que nunca dejó de ser un niño en el cuerpo de un señor alto. Por suerte).

  4. toni

    la crisis de los cuarenta a los treinta y nueve sólo puede deberse a un fallo en las tablas de Cronos. el hombrecillo verde, un déspota feroz, tiene a sus trabajadores haciendo jornadas más largas de las estipuladas en el convenio, y, en realidad, de más horas de las que caben en un día (ser el dios del tiempo tiene sus ventajas en eso de la distribución de las horas). y, claro, luego pasa lo que pasa. los del equipo de reparto de minutos se equivocan en una centésima de segundo en cada nueva operación, los de informática actualizan al nuevo excel en versión beta, que se cuelga e interrumpe los procesos al pedir autentificaciones cada dos por tres, lo de la cocina se escaquean lo más que pueden cuentan mal el número de bocadillos y las tazas de café, y los pobres del turno de noche (que, al fin y al cabo,, son los que acaban haciendo el trabajo sucio) se hacen un lío al escribir los números en las tablas de cada uno y cruzan los minutos de uno con los del otro. y luego lo que tenía que pasar a las diez pasa a las doce. o viceversa. y aquella chica con la que te tenías que cruzar a los dieciocho, la conoces a los treinta y resulta que ya está casada con otro. y la crisis de los cuarenta llega a los treinta y nueve. seguro que es eso. o, como dice crishu, también puede ser del nolotil. de todas formas, hay que continuar andando hacia donde nos lleven los ojos cerrados y la banda sonora de los minutos (los nuestros, no los de Cronos). no nos dejemos engañar por los niños que fuimos, es mejor disfrutar de los que todavía somos. porque aún lo somos, aunque el cuerpo nos quiera decir lo contrario. la lucidez es un estado de conciencia que debe estar presente siempre, pero sólo para servir de plan de vuelo, no para el vuelo en sí. ánimo. y muchas, pero que muchas, felicidades desde este lado del mar.

  5. C.

    Claro que sí. Muchas felicidades. Te lo dice una que también pasó su pequeña crisis (y también un pelín antes de los cuarenta siendo el síntoma estrella igualmente la nostalgia de la infancia. Eso no se pasa, me temo :) Piensa que más triste aún es no poder sentirla.
    Hoy mismo se me han escapado unas lagrimitas al ver las coronillas de una pastelería y he recordado que esta noche he soñado que soñaba con mi madre.
    Pero crecer -vivir- también puede ser una gran aventura :)

    Que se pasen pronto esos malestares. Un beso.

    (Bonita teoría, toni, y bonito texto, jotaene)

  6. Isabel

    Muchas felicidades!!! Hace tiempo que sigo tu blog, donde llegué por casualidad y desde entonces no he dejado de leerlo. Ánimo y no estés triste (lo dice alguien a quien no le queda mucho para llegar a esa cifra). La vida siempre te depara cosas buenas cuando menos te lo esperas, así que a seguir cumpliendo años para poder disfrutarlas.
    Un saludo

  7. orilla

    Pues fijate que yo no celebro nunca los cumpleaños, las pocas veces que lo he hecho ha sido fingiendo un poco la alegria por la celebración y en máximo petit comité posible, eso ante todo. Un dia en el que se supone que soy la protagonista… huyo de eso, estoy siempre deseando que pase el dia y volver a pasar desapercibida.
    Me alegra mucho volver a leerte. Te mando una ola de energia desde el mediterraneo

  8. anabel

    muchisimas felicidades, disfruta del dia y olvidate de esa cifra, al final todo sigue igual.
    un abrazo

  9. Belén

    Una ventaja de ya no ser niño es que celebras tu cumpleaños cuando quieres porque no lo organizas tú y no tus mayores… Así que cuando quieras cumplir años y que te felicitemos, pues nos avisas!!! Hoy haz como si nada….

  10. Belén

    Quería decir que “lo organizas tú y no tus mayores”… si es que tengo las manos heladas!!!!

  11. Anónimo

    “Conocí a un genio”

    Conocí a un genio en el tren
    hoy
    como de 6 años de edad
    se sentó a mi lado
    y mientras el tren
    avanzaba a lo largo de la costa
    llegamos hasta el océano
    entonces él me miró
    y dijo,
    no es hermoso.
    fue la primera vez que me
    percaté
    de ello.
    (Bukowski)

  12. Montecierzo

    Pues…yo te voy a felicitar Emejota. Por cumplir uno más, ¡bienvenido!, por ser como eres, por escribir como escribes, por transmitir lo que sabes de forma magistral, por captar esos matices tan sutiles en cualquier circunstancia de la vida, por tu sentido del humor ácido y cálido, porque nos llegas, nos tocas, nos haces cómplices de tu sinvivir viviendo, porque nos llevas a tu terreno y te queremos y valoramos muchiiiiiisimo. ¿Te enteras?. Y no se te ocurra crecer que tendré que comprar una madeja más y las lanas están carísimas.
    (Estoy deseando leer cómo ha sido la felicitación de tus sobrinos).
    Te llamaré yo para quedar porque “los genios” nunca bajan a ras del suelo y os hacéis muy interesantes. ¡Qué culpa tengo de que me guste Chiquetete!
    Te deseo lo mejor, quiero que sonriáis tú y la manta eléctrica, confiando en que todo haya pasado. Un abrazo.

  13. Anónimo

    Felicidades! Un placer entrar en tu blog, de verdad. Pasa buen día porque mi abuela me decía que peor era no cumplirlos así que… espero poder seguir leyéndote y felicitándote muchos más años.

  14. Ferre

    Felicidades, emejota. Con Nolotil o con lo que sea, felicidades, porque al fin y al cabo, uno no cumple años todos los días.

    Un abrazo,

    Ferre

    PD: Lo que son las casualidades: hoy he leído la crítica de una película francesa llamada Bienvenidos al Norte.

  15. Paralelo 49

    Llegar a casa…Ver tu libro…
    Ya sé que te lo he dicho hoy de otras maneras pero …
    todas son pocas. La nieve. La noche. La luz a lo lejos.

  16. Claudia

    Muchas felicidades! Yo también he tenido cumpleaños en los que el paso del tiempo nos abofetea en la cara, y lo malo es que en vez de hacerlo con un guantazo instantaneo y ya, nos va dando palmaditas durante todo el día, de esas que molestan, de las que te ponen de los nervios, te enfadan y te entristecen todo a la vez. En fin, mañana será otro día….y te darás cuenta de que tu espíritu de niño, ese tan especial…sigue ahí. Besos.

  17. jorge

    “Toby había recibido, aunque todavía no digerido, una de las primeras lecciones de la vida adulta: que uno nunca está seguro. En cualquier momento a uno se le puede privar de un estado de serenidad sin culpa para hundirle en el estado contrario, así de crecidas nos sobrepasan las aguas de la imperfección. La nuestra y la de los otros.” Iris Murdoch

    En fin, entre tanta inseguridad, aquí tienes una certeza, la que hace el número… 20.
    Un abrazo

  18. David

    39 son buenos años Mariano, Felicidades! Todos dejamos de ser niños algún día y es duro. Te espero.

    Un abrazo ;-)

  19. emejota Autor

    Me siento incapaz de responder a los 21 comentarios. Lo haría, de verdad, pero es que me voy a repetir: muchas gracias, pero muchas muchas.

    Un abrazo fuerte.

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