Archivo por días: 7 enero, 2009

Sangre

El inesperado regalo de Reyes de este año vino a última hora y de la mano de Miguel Cane, que nos pasó nota de su lista de películas favoritas de 2008 a través de Facebook. Mi atención fue a detenerse, con la ceja alzada, en la película sueca “Låt den rätte komma in”, que en la traducción al inglés es  “Let the Right One In” y que tras su paso por festivales (Sitges, Gijón) va a estrenarse en castellano, al parecer, con el título “Déjame entrar”. Ahora que el género de vampiros vuelve con fuerza (y desigual suerte o parecida mala suerte) a los libros, el cine y la televisión, aparece discretamente esta película que llega del frío y de la noche para distanciarse sideralmente de lo demás y dejarnos fascinados.

“Let the Right One In” es la historia de Oskar, un chaval de 12 años víctima de acoso escolar y de Eli, la misteriosa vecina que llegó al edificio una noche junto a su padre para vivir en el piso de al lado. Eli no recuerda cuándo es su cumpleaños aunque también tiene 12 años; en realidad tiene “muchas veces 12 años”. Se deja ver de madrugada, descalza sobre la nieve, sorprendiendo a Oskar. Eli se alimenta de sangre pero para cuando Oskar lo descubre ya no tiene importancia. Para entonces, lo importante es el roce de los dedos, el silencio cómplice de las miradas y la necesidad de estar juntos.

Vi la película una madrugada heladora con la habitación a oscuras y me sobrecogió. Es un cuento precioso dirigido por Tomas Alfredson en el que lo brutal y lo lírico coexisten de una manera turbadora. Está narrada con elegancia y en ella las palabras vienen a ser el espacio de pausa entre los silencios y no al revés. Mientras tanto, la cámara lo mira todo de una manera sobria y dispone con esmero  la composición de cada plano.

La película reformula las constantes del género y las introduce acertadamente (delicadamente me atrevería a decir) en el universo pre-adolescente: el dolor, la soledad, la fidelidad y la amistad inquebrantable, el descubrimiento del amor y, al mismo tiempo, la imposibilidad de amar.

Lejos quedan otros crepúsculos de moda de este nocturno impecable y maravilloso, silente y salvaje, hecho de hielo y fuego, luz y tinieblas.