Ilusiones

-Jojojó, y este niño cómo se llama, eh?

Papá Noel llegó al colegio de Carlos, se sentó en una silla en mitad de la clase y, escoltado por la señorita tal y la señorita cuál, recibió en audiencia a los pequeños ante la presencia de los padres, abuelos, tíos y demás familia. Yo hacía de tío y mientras preparaba el enfoque de la máquina de fotos este Papá Noel me dio mala espina. El traje. Un poco zafio. Entiendo que el viaje es largo y las chimeneas y tal pero no sé. En fin.

Gonzalo.
-Así que Gonzalo, eh? Ah, pero si yo me acuerdo de tí del año pasado! Claro, Gonzalito! Qué grande te has hecho! Y por ahí está tu papá, no?
-Sí, mi papá. Ahí.
-Claro, tu papá que… vaya, menuda cámara de vídeo que lleva tu papá! Pedazo de cámara que lleva el tío!

Lo dicho, mala espina.

-… yo creo que tu papá se ha comprado esa cámara por si se encuentra por la calle con Nicole Kidman que está muy buena!

Pero bueno! Dónde quedan las historias de renos y trineos y tal. No entendía cómo el resto de padres, madres, abuelos, abuelas y demás parentela se reían tanto porque yo no le veía la gracia. Los niños tampoco. A los tres años no sabes qué es Nicole Kidman, ni si es qué o quién, y si lo sabes igual hasta te da miedo Nicole Kidman. Sentados en el suelo seguían mirando a lo alto con estupor a ese señor tan zafio, aunque su estupor y el mío fueran distintos. En momentos así le entran ganas a uno de hacer en el colegio lo que Woody Allen hace en “Annie Hall”: apagar la cámara (hay que ahorrar batería), decirle a este Papá Noel que no tiene ni idea y, para demostrarlo, hacer entrar en la clase a un Papá Noel como Dios manda y, a poder ser, con la barba sin roña, coño.

Salí de allí un poco confundido y sin la certeza de haber hecho unas fotos a Carlos, que se sentó en el regazo de este Papá Noel, puso cara de maravilla, y yo cerré los ojos poniendo cara de me temo lo peor. Menos mal que no. Todavía es pronto para que los niños vean más allá de las barbas pero nunca es tarde para que un Papá Noel te salga por peteneras.

Esto como preludio de las navidades. Como final llega el temible espectáculo de los Reyes Magos del Ayuntamiento. El ayuntamiento ha tenido este año la genial idea de hacer desfilar a plena luz del mediodía y por la avenida principal de la ciudad las carrozas vacías de los reyes desde el almacén hasta el punto de partida de la cabalgata. Semejante ocurrencia me ha pillado en plena calle, con la barra de pan en una mano. Las carrozas iban escoltadas por sendos coches de la Policía Municipal con las luces puestas. De esa manera nos hemos enterado que Melchor viene de Oriente en una carroza presidida por la Blancanieves de Disney y que Gaspar lo hace en otra presidida por uno de los monos de “El libro de la selva”, también de Disney. Baltasar se ha debido dejar la película en casa pero para ocupar el hueco han puesto con papel de plata y brillos de carnaval brasileño su nombre.

Las carrozas, intentemos seguir haciendo el esfuerzo de denominarlas e imaginarlas como tal, hacían temblar su estructura de cartón piedra al vaivén de los cacharros de cuatro ruedas en las que iban encajadas, o iban en un remolque, a saber cuando el desconcierto es mayúsculo y uno se ve rodeado de críos que señalan con el dedo mientras miran a su madre con cara rara. Había madres que aún reían la gracia. Otras ponían cara de pero esto qué es. Otra hablaba por teléfono con cara de sota de bastos y decía que no, que te digo que esto se va a acabar, a ver qué se cree ese.

Qué mezcolanzas tan ridículas y tan zafias que juegan sin imaginación con la imaginación de los críos. No saben que la imaginación de los críos no necesita de abalorios. El entorno lo ponen ellos. Es mejor jugar con el misterio. Si no juegas con el misterio al menos no seas cutre.

Tecleo mientras unas gaitas (?) anuncian la llegada de los Magos de Oriente. Gritos entusiasmados de chiquillos. Supongo que también saldrán las majorettes y los dantzaris, y hasta la carroza de E.T el extraterrestre, que la globalización es lo que tiene, que te lleva en cabalgata desde Carrefour a Universal Studios, y del papel de aluminio Albal a las tetas del Duque.

Contaba la noche de fin de año la abuela sus reyes de niña. Reyes de 1920. Lo contaba despacio pero con el recuerdo nítido, hasta con la sonrisa puesta, y yo escuchaba con suma atención. La abuela salía al atardecer al encuentro de su padre, que estaba en la viña, y le preguntaba: padre, ha visto usted a los Reyes? (Eran días en que a los padres se les llamaba de usted) No, aún no los he visto. Y al rato: padre, ha visto usted pasar a los reyes? No, todavía no los he visto. Hasta que llegaba un momento en que a la pregunta de la abuela su padre contestaba: sí, sí, ya los he visto pasar, por allá lejos van ya. Y la abuela miraba al camino y preguntaba con ansia: le han dicho si me van a dejar algo? Algo me han dicho, sí. Y la abuela se volvía corriendo a casa, a dormir.

Escuchaba la otra noche esa historia y me pareció fantástica. Porque los adultos se ahorraban así la cabalgata (los tiempos o los bolsillos o todo junto no estaba para cabalgatas en lugares tan pequeños) pero los niños lo vivían con mayor misterio, intriga, fascinación y emoción. Eso es lo que debería primar: la emoción y la fantasía alimentadas por el misterio. Bendita inocencia la de entonces, dijo la abuela para terminar la historia. Y se quedó mirando al vacío con la sonrisa puesta, asintiendo con la cabeza lentamente.

La abuela nos contó una historia maravillosa y sencilla que me recordó esas historias etéras que Tourneur llevaba al blanco y negro de la RKO. Ahora lo mágico es que los críos sigan creyendo y que su imaginación resista el paso de ese desfile hortera y torpe que no entiende el lenguaje silencioso de las luces y las sombras donde se obra el prodigio.

7 pensamientos en “Ilusiones

  1. Sergio

    Llevas toda la razón, qué resistencia la de los niños.

    Por cierto, despues de leer esto se me ha quedado en la boca un sabor a cuento de navidad, incluso me apetece un mazapán.

  2. crishu

    Casi no puedo terminar de leer tu post porque acabo de ver pasar la cabalgata de aquí ahora mismo y me estoy poniendo aún más mala….este año ni gaitas, ni cohete para anunciar la salida…los niños de pajes eran sobre 50 cuando yo era niña, ahora apenas eran 10 y luego la cabalgata remata con el tractor del hogar del jubilado, llevando a varios señores disfrazados de pastorcillos sentados en sillas de colegio….y así se escribe la historia..

    Tampoco sé por qué los niños de aquí siguen ilusionándose con esto.
    Creo que cogeré mi fotolog por banda para quedarme un poco agusto..

    Beso/abrazo

  3. David

    Madre mía. Es una pena que hasta los Reyes Magos hayan notado la crisis. Ahora estoy impaciente por ver que es lo que me han traido a mí =D. He dejado turrón y un vasito de leche, que siempre les apetece ya que la noche es muy larga y trabajan hasta tarde.

    Abrazos ;)

  4. muskarias

    La cabalgata aquí ha sido muy “luzida” y lo digo con Z de luz porque todo han sido luces, carrozas compuestas por cientos de bombillas.Ahora bien, han tenido el detalle de decir que éste año el Ayuntamiento ha usado las bombillas de bajo consumo. ¿Será por la crisis? ó para acallar protestas.
    Un abrazo

  5. Alicia

    me deprime la cabalgata
    será porque con el paso de los años las cosas se ven de diferente manera
    estoy de acuerdo en que no pegan nada las carrozas de Disney en una cabalgata de Reyes. No puedo entender como los organizadores no lo ven así. En fin. Espero que los niños lo vean de otra manera. Yo recuerdo “mis cabalgatas” con antorchas y caballos como algo maravilloso
    Como he dicho al principio, igual son cosas de la edad
    Feliz día de Reyes

  6. C.

    Me encanta lo que cuenta la abuela. Me encantaba lo que contaban los míos y me da una pena enorme que mis hijos no vayan a poder gozar de los relatos de otros tiempos -con lo buenos narradores que eran mis padres, jo-. Se tendrán que conformar con lo que yo misma pueda rescatar, pobres, con la cabeza que tengo :)

    Vimos a los Reyes con toda la parafernalia de la tarde. Aquí tiene su gracia esa entrada a las cuatro y media, por las calles antiguas, con los abanderados y a caballo, pero sí, es un milagro que sigan creyendo viendo a los emisarios con gafas, a los pajes (casi todo pajecillas) con mechas y sobre todo ese Baltasar embadurnado (vale, bien embadurnado, pero embadurnado al fin y al cabo).
    Eso es querer creer y lo demás son tonterías. Pero es emocionante la noche y la mañana de Reyes si hay niños alrededor.

  7. toni

    en el pueblo vienen casa por casa y te entregan los regalos en mano. y los niños se mueren de emoción. pero la caspa se ve y el rostro de chaval de veinte años con barba postiza también. y es una pena. en casa de mis padres venían en barca y luego se marchaban, casi sin cabalgata. así sólo les veías llegar y la emoción era más. luego, a la cama. pero este año fuimos a la de la ciudad con mi sobrino. Mar y él pudieron verla. yo estuve dando vueltas una hora y media para aparcar el coche y, cuando lo conseguí, ya había terminado. qué pena de cabalgata. pero el sobrino vino con verborrea, así que seguro que la emoción sigue siendo la misma. y yo me quedé más tranquilo. además, le trajeron un lego y eso da para muchas horas de felicidad.

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