Cuesta

La cuesta de enero va a ser notable en cuestión de médicos. Me escapé de ellos hace dos meses, lo confieso, es sano escaparse un tiempo de los médicos de vez en cuando. Pero el tiempo debe ser el justo, tomar aire y poco más. Me escaqueé en noviembre y lo mismo en diciembre pero en vísperas del mazapán llamó mi analista de confianza para comentarme los últimos resultados. De los médicos me puedo escaquear pero de los análisis no, por eso llamó el analista, justo antes del mazapán. Yo: qué tal. Y él: pues hay algo nuevo. Vaya, espera que deje el mazapán, a ver, dispara. La bilirrubina. Qué. Que muy alta. Yo: vaya, me sube como la canción. Él: sube más, me temo. Yo: era broma lo de la canción. Él: pues me temo que esto no.

(Vaya)

Te cuento, te ha salido una bilirrubina tan alta que deberías estar amarillo. El analista dijo eso y me acerqué inalámbrico en mano a un espejo. Estaba amarillo? No me lo parecía. Me cercioré de ello y se lo dije al analista con tono prudente: no estoy amarillo. Pues tienes la bilirrubina por las nubes. Vaya, y eso es malo?. Hombre, pues hemos hecho las pruebas hepáticas y al menos salen bien. Y yo: ah. Y él: estás tomando alguna medicación nueva?. Yo: no, ninguna, ya hay suficiente. Él: pues algo está pasando en ese sentido o igual tienes algún cálculo en la vesícula.

Me di cuenta entonces de que nunca había pensado en la vesícula. La vesícula es una cosa en la que uno no suele pensar. Uno piensa en el apéndice y tal pero la vesícula no suele entrar en la lista.

Preguntó el analista: sientes molestias en esa zona? Contesté yo: pues no, pero siento molestias en un riñón desde hace unas semanas y no he tenido cólicos. ¿Molestias en el riñón? Sí, en el riñón, el izquierdo. Bueno, una cosa no tiene nada que ver con la otra pero, en fin, habrá que mirar esto, sentenció el analista. Vaya por Dios, rubriqué yo mientras me palpaba con la mano libre y seguía mirando en el espejo cualquier atisbo amarillento.

Al día siguiente se nos ocurrió, no por capricho sino porque las circunstancias lo están convirtiendo en una costumbre, mirar la enésima actualización de la lista de efectos adversos que el laboratorio americano que fabrica el elixir 2.0 tiene a bien facilitar desde que la Agencia Europea del Medicamento decidió ponerlo bajo sospecha (al elixir, no al laboratorio). Mira que casualidad que ponía:

-Índices elevados de bilirrubina asociados a dolor renal.

Fue un fastidio verlo después de un par de semanas de molestias en el riñón y tras la llamada del analista porque si hubiera sido al revés podría achacar todo a la sugestión. O no, porque ahora que lo pienso, no creo que la sugestión tenga la capacidad de subir la bilirrubina, sobre todo cuando uno no ha pensado nunca en la bilirrubina. En fin, un fastidio de todas formas. La lista de últimos efectos secundarios certificados, de paso, incluía esto:

-Cancer de testículos.
-Pérdida auditiva.

Entré en la cocina a por un ansiolítico aunque al final el turrón de chocolate salió al paso e hizo las veces de consuelo. Hincándole el diente al turrón pensaba yo: qué nos estaremos metiendo en el cuerpo para poder seguir en marcha que lo mismo te deja sordo que te descojona, amén de ciento sesenta y pico páginas más de efectos secundarios reportados al día de hoy.

Así que hay que volver al médico. Porque además se acaba el turrón de chocolate y desde hace unos días hago unas digestiones fatales. Y aunque no haya digestiones porque me levanto por las mañanas con unas náuseas raras teniendo el estómago vacío, luego se pasan y vuelven cuando como algo. Será por la bilirrubina, será por la sugestión, será algún virus gripal al acecho, será por exceso de turrón de chocolate o por otro efecto secundario que vendrá en próximas actualizaciones, es normal que uno tenga que volver al médico y es igualmente normal que uno necesite escaparse de vez en cuando de él, de ellos, de las consultas, las pruebas, las exploraciones, las esperas y desesperas. Es normal que el cuerpo pida esas cosas cuando lo que no es normal es el resto y nadie sabe nada. Paciencia.

2 pensamientos en “Cuesta

  1. toni

    el cuerpo se comporta muy raro después de demasiado turrón de chocolate. te lo dice uno que tiene una niña con nombre de agua que es diabética y maestra. y eso (lo segundo) significa que los alumnos le regalan un montón de cajas de bombones por navidad. y eso (lo primero) significa que me los tengo que comer todos yo. qué ricos. pero luego el cuerpo los echa de menos y tiene mono y se pone a quejarse. así que lo tuyo igual es un efecto secundario del turrón. o de las comidas en las que se celebran cosas como que te regalen una botella de colonia o unas zapatillas para ir a dormir. ánimo, emejota. ánimo. y pídele a alguien que te mime un rato, porque me parece a mí que no lo tienes muy por mano. aunque lo de la gran ilusión me parece un mimo en toda regla, que lo sepas.

  2. emejota Autor

    Puede que sea cierto y no tenga muy a mano a alguien que me mime un rato, vas a tener razón, aunque lo de La Gran Ilusión fue un mimo en toda regla, lo sé :)

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