Anticipo

Concierto 2009Acabo de ver en la revista AudioClásica un anuncio de la edición en dvd y doble cd del Concierto de Año Nuevo cuando todavía faltan veinte horas para que se celebre. Es curioso esto de la publicidad. Te montan las carátulas con foto y todo (del ensayo, supongo, aunque para la foto todos tuvieron que ponerse de gala y ambientarse como si ya estuvieran allá, siendo allá el concierto y el nuevo año) y el contenido ya vendrá, es lo de menos cuando lo que importa es el envoltorio.

Me inquietan estas anticipaciones desde que era jovencito y empecé a fijarme en ellas porque mi lado fatalista de la existencia siempre teme lo peor, qué se yo, que falle el sonido, que a Daniel Barenboim, que es el director invitado este año, le de un cólico de riñón, que se produzca un apagón en medio de una polka, que alguien del público pregunte a gritos eso de hay un médico en la sala, hay un médico en la sala, y el del trombón tenga que dar un salto sobre el marco florido que separa en estas ocasiones el escenario de los asientos para atender a algún millonario japonés con infarto de miocardio, que la sincronización entre el audio de la sala y el vídeo de las coreografías cursilonas vaya a síncopas o que una bailarina se atreva a hacerlo en directo y en un paso de puntillas haga ay y se de un morrazo en el suelo o que el ingeniero de sonido de Decca olvide accionar el record que tiene que traducir los valses de los Strauss en dígitos para meterlos luego en discos compactos que devuelvan a los oídos los ecos originales.

Cosas así.

Sin embargo, la organización centroeuropea para estos eventos tiene la precisión de un reloj suizo y todavía no habrá abandonado la sala el de los timbales cuando ya se estarán procesando los archivos de audio, depurando lo (poco) que haya que depurar, y tirando copias y copias para estar en las tiendas de todo el mundo antes de que enero se de cuenta de que le toca la presidencia del año.

Es de esperar que este año, en la tradicional entrada falsa al “Danubio Azul”, falsa no porque el agua esté fría sino porque es cuando el director se gira y hace un discurso, Barenboim se pronuncie con contundencia sobre la salvajada que está teniendo lugar en Israel; al menos, que lo haga en los términos en los que se expresaba ayer en la prensa. De hecho, dice la publicidad del disco de este concierto no-nato que entre las novedades de este año “destacan los “Cuentos de Oriente” de Johann Strauss II, que aluden a un verdadero sueño hecho realidad: la fundación de la Orquesta West-Eastern Divan, un símbolo de tolerancia intercultural”. Se quedará en eso: en símbolo y cualquier día otros 300 misiles caerán sobre este y otros símbolos. Año nuevo y erre que erre.

El concierto también saluda la llegada de los actos conmemorativos del bicentenario de la muerte de Joseph Haydn. Qué cosa, morirte y que doscientos años después salga la reseña del homenaje que te han hecho un día antes de que este se haya producido. De esto sabía un rato Marty McFly, que fue adelante y atrás a ritmo de vals, uno, dos y tres, primera, segunda y tercera parte de una trilogía de película.

Un pensamiento en “Anticipo

  1. toni

    le vi en televisión. a Barenmoim, me refiero. y me pareció un poco más genio de lo que ya me parecía. siempre me ha caído bien. como director de orquesta (no puedo opinar de su calidad, porque no sé nada de dirigir una orquesta), como pianista y como persona y personaje. me cae bien. feliz año nuevo, por cierto.

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