Corazón 30 diciembre, 2008
Escrito por emejota en : Cine
Igual los Oscar se inventaron un dÃa para rendirle honores a “Wall-E” (2008).
Si eso sucede creeremos un poco en los Oscar, ya que a estas alturas de la pelÃcula no creemos en los Reyes Magos, y se habrá premiado puro cine, es decir, la perfecta utilización de unas imágenes articuladas como lenguaje al servicio de la expresión más pura. Eso es Wall-E que asÃ, de primeras, aparece como trasunto digital de aquel E.T análogico de látex pero que también tiene mucho de Buster Keaton o de Charles Chaplin, esos poetas del silencio y del gesto.
Lo que sorprende en Wall-E una vez que los ojos se han acostumbrado al apabullante virtuosismo exhibido en cada uno de los fotogramas que lo conforman es que de pronto te das cuenta de que ha pasado mucho tiempo, cuánto, pues no sé, como veinte minutos quizá, en el que no has escuchado una sola frase y entonces descubres que ni falta que hace porque el canal de comunicación que se ha establecido entre ese destartalado robot y el espectador es pleno, total, nÃtido, cercano, cómplice y sin interferencia alguna. Esa es la grandeza del cine. Que una imagen montada tras otra consiga sintonizar con el espectador y transmitir un lenguaje universal de emociones y significados. Y te haga vibrar.
Hay en esta ultramoderna pelÃcula de Pixar una conexión Ãntima con aquellas Luces de la Ciudad de Chaplin porque los efectos son similares aunque allà un mimo vestido de vagabundo se mordiera las uñas mientras esperaba la reacción de su chica y aquà sea un millón de polÃgonos el que obre el milagro entre los supervivientes de la hecatombe planetaria, Wall-E y Eve, Adán y Eva en un jardÃn radiactivo post-nuclear, y nosotros, testigos maravillados a lo largo y ancho del minutaje.
Si se hace justicia con Wall-E se estará haciendo un recordatorio (una actualización si se quiere del sistema operativo con el que las nuevas generaciones procesan las imágenes) de en qué consiste y qué consigue eso que llamamos Cine cuando realmente lo es.
Comentarios»
cuánta razón tienes. cuando te sientas en la sala de cine de una pelÃcula de Pixar y te das cuenta de que te estás emocionando tanto que te incorporas en la butaca, que sufres y que eres aquel niño que veÃa los festivales de Chaplin en el cine del abuelo, con piano y todo, entonces sabes que vas a poner Wall-e la primera de la lista de las mejores pelÃculas del año en la revista. cómo odio esas listas, por cierto (aunque te ayudan a hacer memoria de todo lo que has visto y sentido). Wall-e es una de esas pelÃculas en las que uno puede perderse durante una hora y media y ser muy, pero que muy feliz. Cine. asÃ, en mayúsculas.
(hace tiempo hablé de ella aquÃ, pero no sé si te lo dije).
Cuando hay Corazón, sobran las Palabras.
Feliz Año!!!!!!!!
Yo me enamoré de Wall-E cuando vi la pelÃcula. Una pelÃcula de dibujos para adultos, un canto a la vida y a la esperanza, y, sobre todo, un toque de atención para este mundo egoÃsta que todos poblamos… y despoblamos de vida poco a poco.
(me lo dijiste, toni, lo que no te habÃa dicho yo lo bien que hablas de las pelÃculas, por lo menos en esta ventana no te lo habÃa dicho)
Amaia: y la ironÃa asombrosamente tejida con la emoción. Y las referencias. Y un “y” interminable…
Claudia: para tà y para todos, feliz año nuevo.
Un abrazo.