Corazón

Igual los Oscar se inventaron un día para rendirle honores a “Wall-E” (2008).

Si eso sucede creeremos un poco en los Oscar, ya que a estas alturas de la película no creemos en los Reyes Magos, y se habrá premiado puro cine, es decir, la perfecta utilización de unas imágenes articuladas como lenguaje al servicio de la expresión más pura. Eso es Wall-E que así, de primeras, aparece como trasunto digital de aquel E.T análogico de látex pero que también tiene mucho de Buster Keaton o de Charles Chaplin, esos poetas del silencio y del gesto.

Lo que sorprende en Wall-E una vez que los ojos se han acostumbrado al apabullante virtuosismo exhibido en cada uno de los fotogramas que lo conforman es que de pronto te das cuenta de que ha pasado mucho tiempo, cuánto, pues no sé, como veinte minutos quizá, en el que no has escuchado una sola frase y entonces descubres que ni falta que hace porque el canal de comunicación que se ha establecido entre ese destartalado robot y el espectador es pleno, total, nítido, cercano, cómplice y sin interferencia alguna. Esa es la grandeza del cine. Que una imagen montada tras otra consiga sintonizar con el espectador y transmitir un lenguaje universal de emociones y significados. Y te haga vibrar.

Hay en esta ultramoderna película de Pixar una conexión íntima con aquellas Luces de la Ciudad de Chaplin porque los efectos son similares aunque allí un mimo vestido de vagabundo se mordiera las uñas mientras esperaba la reacción de su chica y aquí sea un millón de polígonos el que obre el milagro entre los supervivientes de la hecatombe planetaria, Wall-E y Eve, Adán y Eva en un jardín radiactivo post-nuclear, y nosotros, testigos maravillados a lo largo y ancho del minutaje.

Si se hace justicia con Wall-E se estará haciendo un recordatorio (una actualización si se quiere del sistema operativo con el que las nuevas generaciones procesan las imágenes) de en qué consiste y qué consigue eso que llamamos Cine cuando realmente lo es.

4 pensamientos en “Corazón

  1. toni

    cuánta razón tienes. cuando te sientas en la sala de cine de una película de Pixar y te das cuenta de que te estás emocionando tanto que te incorporas en la butaca, que sufres y que eres aquel niño que veía los festivales de Chaplin en el cine del abuelo, con piano y todo, entonces sabes que vas a poner Wall-e la primera de la lista de las mejores películas del año en la revista. cómo odio esas listas, por cierto (aunque te ayudan a hacer memoria de todo lo que has visto y sentido). Wall-e es una de esas películas en las que uno puede perderse durante una hora y media y ser muy, pero que muy feliz. Cine. así, en mayúsculas.

    (hace tiempo hablé de ella aquí, pero no sé si te lo dije).

  2. Amaia

    Yo me enamoré de Wall-E cuando vi la película. Una película de dibujos para adultos, un canto a la vida y a la esperanza, y, sobre todo, un toque de atención para este mundo egoísta que todos poblamos… y despoblamos de vida poco a poco.

  3. emejota Autor

    (me lo dijiste, toni, lo que no te había dicho yo lo bien que hablas de las películas, por lo menos en esta ventana no te lo había dicho)

    Amaia: y la ironía asombrosamente tejida con la emoción. Y las referencias. Y un “y” interminable…

    Claudia: para tí y para todos, feliz año nuevo.

    Un abrazo.

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