Archivo por días: 29 noviembre, 2008

Piedra

Uno de mis riñones expulsó una piedra de generoso tamaño sin protestar con cólico alguno. Un misterio. Porque la piedra tenía una forma irregular y con aristas y, sin embargo, salió sin una mala gana siquiera. Me quedé mirando la piedra y pensé en lo que pudo pasar si le hubiera dado por protestar la tarde anterior, en mitad de la charla en la universidad. Entonces me entró una mala gana retrospectiva. Imagina, acabas de fijar en la pantalla un musicograma con el mapa de Someone to watch over me” y en lugar de improvisar empiezas a dar el cante, y no precisamente como Ella Fitzgerald; ni siquiera comparable con el grito de desgarro con el que la Niña de los Peines empieza sus siguiriyas en las grabaciones con clasclás de 1922;. Lo mío habría sido un aullido sin trance ni duende, pero sí con vomitona digna de la niña del exorcista. Eso lo menos. Un cólico de riñón es lo peor. Hubo unos años en los que me tocaron bastantes y con cierta frecuencia; empezaron de repente y de repente cesaron. Ahora, visto lo visto, quedaba una piedra por ahí dentro, no sé si en el riñón izquierdo o en el derecho. Sea como sea, salió sin hacer ruído.