Planning

De un tiempo a esta parte, cuando me espera una semana repleta de tareas y compromisos me entra un cierto abatimiento previo, como si el estrés se adelantara y adoptara forma de tristeza, como si el propio estrés no lo produjeran los diversos actos que tienes que acometer sino el mero hecho de pensarlos, de sostenerlos en las manos soportando todo el peso antes de ir desprendiéndote de estos el lunes y de este el martes y así hasta que al final respiras un poco.

Pues en esas estamos.

O estábamos. Porque el momento de abatimiento en realidad fue ayer. Los domingos por la tarde son un agravante. Son, de por sí, muy tristes. Creo que cuando nos hacemos mayores no terminamos de superar el “síndrome del domingo por la tarde”, que consiste en un sentimiento de tristeza y de soledad (a veces hasta de culpa si no has hecho todos los deberes) ante la vuelta a clase. Lo sentimos todos en mayor o menor medida. Los que no lo sientan es porque no se han parado a pensarlo y a traducir en palabras esa sustancia pegajosa y densa que se deja sentir en el pecho.

De momento todo sigue su curso: las primeras clases de la semana, atender las llamadas para concertar y/o confirmar las visitas a las radios y los medios escritos para el asunto del libro y los últimos detalles a la que es la más importante de todas las tareas de la semana: una charla, el miércoles después de comer, en la Universidad de Navarra, con ola de frío polar incluída. Dice el hombre del tiempo que el miércoles será el día elegido por el temporal para darse una vuelta a lo grande por Pamplona. Todo se junta.

Un pensamiento en “Planning

  1. toni

    la ola de frío polar viene precedida de tornados en esta isla en la que vivimos. por suerte, el grupo de seis que se paseó por la costa no quiso llegar a tierra y pasar lo que pasó con uno hace unos años. sólo venían a ver como estábamos. bien, gracias. bueno, pues entonces nos vamos. y se fueron. menos mal. porque si hubiera sido domingo, no importaba tanto. los domingos por la tarde son para ver películas porque el fútbol no me gusta (en realidad, casi ningún deporte, a pesar de Nadal), en sofá de tu casa con amigos y amigas o compañía y ya está, o en el sofá de los amigos o de la compañía. y los de invierno, mucho mejor. porque hace frío fuera y llueve y las palomitas de sofá calientan un montón. y las pipas más aún.

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