Regalo

El viaje del elefanteMe han traído a mediodía un regalo envuelto en papel azul y al abrirlo me he encontrado con la última novela de José Saramago, “El viaje del elefante”, el viaje que tuviera que interrumpir en la página 40 antes de irse al hospital y de ahí casi casi al otro barrio. Más de uno pensábamos que no volvía aunque deseábamos que lo hiciera, que volviera sano y salvo, que se recuperara poco a poco, empezando por los 16 kilos de peso perdidos; después, si las ganas regresaban, volver a tomar el lápiz para seguir trazando la senda de este viaje que me da que tiene buena pinta, muy buena pinta. Antes, en los años entusiastas del “Ensayo sobre la ceguera”, “Memorial del convento”, “El año de la muerte de Ricardo Reis” y “Todos los nombres”, mi añorado amigo y librero Julio Mazo abría la caja en la que venía la última novela de Saramago y me entregaba el primer ejemplar con la expresión ilusionada de quien te hace un gran regalo. Y era verdad. Desde que se nos fuera al hospital para no volver, Rosa, su viuda, continúa la tradición y además me lo regala con dedicatoria incluída. Firman también Anabel e Ilenka y aunque no es la primera vez que lo hacen me sigue haciendo la misma ilusión. En esta ocasión pone esto:

El libro vuelve a estar dedicado a Pilar del Río, “que no dejó que yo muriera”; de nuevo, la narración viene encabezada por una cita entresacada de un libro imaginario (“Libro de los Itinerarios”) y de nuevo (“de nuevo” en el universo de Saramago es una expresión que es sinónimo de regocijante reencuentro con lo familiar) arranca con una larga frase narrada por esa voz tan inconfundible que le hiciera decir un día a Luis Landero: “Yo no sé, ni quiero saberlo, de dónde ha sacado Saramago ese diabólico tono narrativo, duro y piadoso a un tiempo, con algo de letanía bíblica y de nana infantil, que le permite contar tan cerca del corazón”.

Lo pongo en el lugar de lo “enseguida” y con muchas ganas.

3 pensamientos en “Regalo

  1. EFEjota

    Hoy buscando un regalo me he topado de repente con este viaje sobre el que no estaba prevenido. Con tantas toneladas y casi me saca un ojo con la trompa. Me lo he llevado de la oreja mientras me rascaba en la nuca con los colmillos… no veas que numerito en el metro.
    Y luego tras 25 entradas sin visitarte paso por aquí y tropiezo otra vez con el paquidermo. Luego dicen, pero es que es verdad… ¡qué casualidades!
    “Como será siempre”. ¡Qué bonito!. Que así sea.
    Un abrazo

  2. toni

    qué bueno tener a alguien que te envíe el primer ejemplar de cada nueva novela. y además siempre. eso es aún más bueno. es otro de esos que, como bien dices, hay que poner en la columna del enseguida. lo que pasa es que ese enseguida está empezando a engordar a pasos agigantados. pero, bueno, también vendrán las vacas flacas, en las que lo leeremos todo. y seguirán llenándose y vaciándose, rpoque nos gusta dar de comer a nuestros ojos.

  3. emejota Autor

    Hola EFEjota: prevenido estaba, pero jno sabía si la cosa iba a llegar a puerto (el elefante y la historia, y hasta el autor) “Como será siempre es muy bonito”, es verdad.

    Un abrazo.

    Hola toni:la columna del enseguida está hecha de muchas cosas: libros, obligaciones, series, películas, trabajos… A veces hacemos trampa y alteramos el orden de la columna y a este elefante, a pesar de su peso, lo he puesto allá arriba, para que además de “enseguida” sea “antes”. Antes de que lleguen las vacas flacas que vengan los elefantes orondos y viajeros.

    Un abrazo.

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