Mutter

Anne Sophie MutterEsta tarde nos vamos al Auditorio “Baluarte” de Pamplona para ver y escuchar a la violinista Anne Sophie Mutter. Si no fuera por el violín que lleva en la mano cuando sale a escena se diría que la Mutter es una diva de ópera, tal es su presencia y sus maneras. Está encantada de sí misma, al menos lo parece. Aunque motivos tiene de sobra la matización es pertinente porque escuchándola en las entrevistas y diversos making-of se advierte una constante necesidad de recordárselo a sí misma, como si en realidad no lo estuviera. La de los genios es una existencia turbulenta, y lo mismo que a la hora del concierto tienen que dar la cara luego acarrean con su cruz, vete a saber. La Mutter es una todo terreno que parece disfrutar poniéndose a prueba. Carácter y talento para abordar los retos no le sobran, desde luego. Otra cosa es que salga bien parada porque es desconcertantemente irregular. Esta tarde se mete entre arco y espalda las tres Sonatas tres de Johannes Brahms y, aunque me parece un disparate de programa, sospecho que esta mujer brilla precisamente cuando se mete en estos lances.

Lo que diferencia a Anne Sophie Mutter de otros intérpretes de primera línea es que parece valerse de las obras para mostrarse a sí misma. Interpretar-se. Solo así se entiende que tras un instante genial haga una cosa muy rara que no viene a cuento con el argumento de la partitura pero sí con un mira qué bien me salen estos pianísimos, por ejemplo. Desde luego, le echa valor y eso dice mucho a su favor: admiro al intérprete que se arriesga. Otra cosa es el resultado.

Esta tarde la Mutter viene con las tres sonatas de Brahms. Casi nada. El hecho de que comience por la segunda apunta más a una estudiada distribución de energías o a un progresivo crescendo que culmine con el apoteósico y atronador aplauso que toda diva espera que a la intención de mostrar la evolución estilística en el tiempo de estas obras. El tamaño de las letras del cartel no engaña: aquí manda ella. Luego viene Brahms. El pianista, que en Brahms se las ve y se las desea, no parece contar mucho. Por de pronto, su nombre no viene impreso en las entradas siendo como es también un músico excepcional. Pongámoslo aquí: Lambert Orkis. En los 2 dvds correspondientes a las Sonatas de Mozart, que también interpretan juntos, aparece en la carátula en una tipografía significativamente exigua cuando, al menos en los recitales que ambos discos contienen, está muy por encima de ella. Vuelvo a sospechar que eso ocurre porque las Sonatas de Mozart son poca cosa para la Mutter y que lo que de verdad necesita es encerrarse con unos mihuras para que la adrenalina saque de ella ese punto de valquiria que tiene y nos deje temblando. Esperemos que así sea. Si no, al menos nos vendremos con la satisfacción de haberla visto en directo, oportunidad que no se tiene todos los días.

El principal problema que presenta enfrentarse a la integral de una música tan frondosa como la de Brahms es que para cuando suena la última sonata ya no quedará en el aire nada de la primera, que recordemos va a ser hoy segunda. Y eso es una pena porque esta segunda sonata es un claro en el bosque y quizá debería ser considerada de esa manera, con la penumbra del silencio alrededor. Hay obras así.

10 pensamientos en “Mutter

  1. emejota Autor

    Querido Diego: yo te he leído volviendo esta noche por la autopista (recibo una copia de los comentarios de este blog por mail y mi móvil puede recibir correos) y nos ha sorprendido tu encuentro en Barcelona con quien acabábamos de dejar en Pamplona. Realmente, el mundo es un pañuelo. Ha estado grande la Mutter. Un abrazo.

    toni: se ha producido el primer encuentro inter-lectores de este blog: vecina-C, C-vecina. Que cuenten ellas qué tal se han caído y todo eso.

    La próxima quedada os apuntáis Iona y tú, con o sin concierto.

    Un abrazo

  2. Darío

    Hola,

    no le conozco y discúlpeme pero me veo en la obligación de decirle que, en mi opinión, usted arguye unas ideas manidas y muy antiguas sobre esta señora.

    1º no es una profesional que se pueda definir por la irregularidad, precisamente, sino todo lo contrario. Esto no lo digo yo, sino todos los críticos (los realmente críticos) de lugares con más tradición en crítica musical (aunque esto, por mi parte, pueda resultar también un tópico). De todos modos no sé en qué sentido usted le llama irregular.

    2º No es criticable invertir el orden de las piezas de un recital, ni siquiera tratándose de una integral, como en este caso. Se hace y se ha hecho siempre: Heifetz, Grumiaux, Enesco, Varga, Bull, Elman y tantos grandes lo han hecho… sólo hablando de violinistas…

    Se me ocurren varias razones por las cuales haya podido decidirlo así, aunque desconozco cuales sean las efectivas… en este caso. Me atrevo a aventurar que sea por la duración de la primera y segunda… y para terminar con la tercera sonata, que es realmente la única que tiene riesgos técnicos “reales”. A esta señora le da un poco igual que alimenten su Ego, muy estable y fuerte desde joven.

    3º En cuanto a que es una diva… bueno, su apariencia si puede inducir a pensar esto, pero si usted la conoce, o tiene oportunidad de conocerla, verá que es una persona muy sencilla, amigable y solícita cuando tiene que ayudar a una persona. Sí es una persona que se exige mucho profesional y personalmente; además le gustan las cosas bien hechas. Me parece un tópico sin argumentar lo que usted expone al respecto.

    4º Por otro lado, sí estoy de acuerdo en que hay cosas en ella que se encuentran fuera de cualquier tradición interpretativa, en cualquier autor que aborda, pero… hay grabaciones más antiguas donde todo es estilísticamente esperable (Sonatas de Brahms del año 83 en Emi Music, si no me equivoco). Esto no es un defecto, sio una virtud. Los (pocos) pedagogos que quedan disgregados por el mundo valoran esta particularidad en el sonido de “los grandes”.

    5º En lo referente al Sr. Orkis, un músico formidable, como usted bien dice, hay detalles en los que no estoy de acuerdo… Usted sabrá que las compañías discográficas ponen unas condiciones, el management y etc. De todos modos hace unos años, hablando del caso de España, el Sr. Orkis se presentó en otro recital y aquello era bastante penoso… porque un gran porcentaje del público no valora la calidad musical, sino su envoltorio… como todos sabemos.

    Esto es mi opinion, sin querer desmerecer la suya.

    Atentamente le saludo.

  3. emejota Autor

    Estimado Darío,

    en primer lugar, celebro encontrar un comentario tan minuciosamente expuesto y argumentado. Tiene toda la razón: expongo ideas muy manidas y muy antiguas pero es que soy poco original y, además, debo estar haciéndome mayor.

    Paso a responder sus puntos:

    1. Lo dirán todos los críticos, no me cabe la menor duda, pero es que yo no soy crítico profesional. Yo soy crítico de oído y de intuición. Expongo unas ideas personales y, por lo tanto, subjetivas. Líbreme Dios de estar en la piel de ser crítico porque, aunque cobran, suelen decir cosas bastante raras. Por lo menos yo las suelo encontrar bastante manidas y antiguas. A lo mejor es que el raro soy yo.

    2. No critico el orden las piezas. Simplemente, me llama la atención. De todas formas, si usted ha leído el post siguiente (post post-concierto) habrá encontrado la respuesta. A veces Google nos trae a un post y se olvida de enseñarnos el de al lado.

    3. En cuanto a que es una diva… sigo pensando que lo es. Pero no pasa nada por serlo, eh? Además, una diva puede hacer esas cosas que usted dice (y que sé que ella hace) sin dejar de ser diva. Argerich, Kissin, forman parte de una larga la lista de nombres que se dedican a esas labores. Hay personas que hacen eso por puro filantropismo y otras porque necesitan sentirse reforzadas interiormente haciendo esas cosas. No digo que sea el caso, no soy biógrafo de la Mutter ni de los dos ejemplos que acabo de exponer.

    4. Los pedagogos deben ser una raza en extinción, por lo que dice. Me inquieta leerlo. No me inquieta tanto que un intérprete se salga de la tradición interpretativa. Gould, de hecho, se sale de toda tradición interpretativa y me fascina precisamente por ese enfoque tan personal. En realidad, Gould me fascina también cuando me irrita, lo que demuestra lo que decía en el punto 1: mis opiniones son poco convencionales y se salen de toda tradición crítica.

    5. No acierto a saber en qué no estamos en desacuerdo sobre el señor Orkis. Lo que importa del señor Orkis es que es un intérprete excepcional, cosa en la ambos estamos de acuerdo y en la que las compañías de discos no tienen parte ni culpa. El tamaño de la tipografía no desmerece su interpretación, no le parece?

    Oiga, usted es un erudito, lo digo sin ninguna ironía y con el mayor de los respetos. Pásese por aquí más a menudo, en serio.

    Un abrazo

  4. Iona

    sí, que se pase más a menudo. Siempre está bien leer posts que le hacen a uno pensar, digo yo, y a los demás leer las distintas interpretaciones.

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